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    Luis's books

    Buenas noches y saludos cordiales: José María García. Historia de un periodista irrepetible.
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    Un libro que repasa la historia de la radio española entre 1972 y 2002, a través de la figura de un periodista tan polémica como irrepetible. Imprescindible para materias como derechos de la personalidad o historia de la radio.
    Las pseudociencias ¡vaya timo!
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    Recopilación de escritos en torno a los conceptos de ciencia, pseudociencias y sus debates derivados. Altamente recomendable aunque bastante denso en algunos pasajes.
    Killing Lincoln: The Shocking Assassination that Changed America Forever
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    Un relato apasionante del final de la guerra de secesión y de los últimos días de la vida de Abraham Lincoln.
    Betrayal: The Crisis in the Catholic Church
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    Gran resumen de un trabajo de investigación periodística sobre un tema tan espinoso como el de la pederastia en el seno del clero católico.
    El 18 Brumario de Luis Bonaparte
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    Ameno relato sobre el ascenso al poder imperial de Luis Napoleón Bonaparte (Napoleón III).

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    Capitán América: Aliados para siempre 2018-07-19

    Título: Capitán América: Aliados para siempre

    Formato: Tomo recopilatorio de la línea 100% Marvel

    Autores: (G) Roger Stern (L) Nick Dragotta, Marco Santucci (T) Nick Dragotta, Marco Santucci, Patrick Piazzalunga (C) Nick Dragotta, Chris Sotomayor (P) Lee Weeks

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 10 €

    Comentario:

     

    La última incursión del Capitán América en la gran pantalla ha venido secundada, como viene siendo tradición, por una avalancha de productos relacionados con el personaje. Ninguno está llamado a pasar a la historia del noveno arte ni está destinado a ser un hito en la trayectoria del personaje. De hecho, en algunos casos, más que de hitos podríamos hablar de mojones, pero hoy no será la ocasión. Esta vez está al frente del relato un guionista bien conocido por la afición marveliana y para bien: el veterano Roger Stern.

     

    El caballero, que ya demostró sus capacidades con Spider-Man, los Vengadores o el Doctor Extraño, vuelve a un personaje con el que también tuvo ocasión de trabajar. Suyos son los guiones de los capítulos que dibujara John Byrne y que se recopilaran bajo la denominación de Guerra y recuerdos. Desavenencias con el todopoderoso Jim Shooter truncaron lo que parecía un período floreciente en la historia del Capitoste, pero con unos pocos tebeos Stern y Byrne tuvieron ocasión de introducir una serie de elementos que han pasado a ser parte del paisaje y el paisanaje inherentes a la existencia del vengador abanderado. En esta ocasión, y obedeciendo a las nuevas circunstancias, no es Steve Rogers el que porta alas y escudo, sino su antiguo pupilo y sucesor, James Buchanan “Bucky” Barnes. Don Roger aprovecha la circunstancia para contar, no tanto una historia del Capitán como de este Capitán en particular. Para ello, hace uso de sus amplios conocimientos sobre el pasado marveliano y se remonta a los días de la edad dorada. Más concretamente, a los tiempos en los que Bucky y Toro eran los componentes más jóvenes de los Invasores y mataban parte de su tiempo entre este grupo, los Comandos Juveniles y los Jóvenes Aliados. La historia se mueve en dos tiempos: uno, la actualidad, en la que Barnes asiste al funeral del último componente del segundo de esos grupos; otro, la II Guerra Mundial, cuando el grupo aún estaba en activo. El nexo de unión entre ambos es la presencia de Lady Loto, una socorrida villana proveniente del Japón y modelo “Fu Manchú”, que fue enemiga del equipo en el pasado y vuelve a cruzarse en el camino de Bucky, sin conocer –o reconocer- a éste bajo el disfraz del Capitán América. El reencuentro será el detonante para que Barnes rememore sus aventuras en aquel equipo de jóvenes soldados y haga un poco de introspección para reflexionar sobre su nueva condición.

     

    Stern vuelve a demostrar una vez más sus capacidades en esto de escribir tebeos de superhéroes, empezando por la caracterización del personaje principal. Este Capitán América no es distinto del que protagoniza la colección regular y, en cierto sentido, don Roger repite la jugada que hemos visto ejecutada por Brubaker. Se toma un aspecto de la edad dorada y se actualiza, eliminando aquellos aspectos que no han superado la prueba del tiempo. En el caso de los Jóvenes Aliados, la colección de los años cuarenta les presentaba (como reseña el guionista por boca del protagonista) como “la Pandilla contra Hitler”. Un puñado de niños cargados con los estereotipos de esos tiempos que recordaba de forma poderosa –y digamos que sospechosa- a la popular serie de cortometrajes que Loló Rico recuperara en los ochenta para el programa La bola de cristal (por citar el referente temporal más cercano que se me ocurre). Stern presenta a los cuatro compañeros de Bucky y Toro como un cuarteto de militares que, como rezaba la propaganda militar de la época, “hacían su parte”. Las discordancias respecto al tebeo de entonces son justificadas con la explicación de que se trataba de propaganda barata publicada sin autorización de los protagonistas. Ficción dentro de ficción, articulando un truco también empleado por autores como John Byrne. Si, de paso, se aprovecha la continuidad para enlazar aquí, allá y acullá con otros trabajos firmados por el mismo guionista u otros barrios del universo marveliano.

     

    En la parte gráfica, las labores se reparten entre Nick Dragotta, que lleva a cabo tareas de ilustrador completo en la ambientación de la parte de la historia que se desarrolla durante la II Guerra Mundial y Marco Santuzzi, Patrick Piazzalunga y Chris Sotomayor, que hacen lo propio con la que acontece en la actualidad. Cada uno está correcto en lo que le toca, aunque si hubiera que poner las labores de uno sobre las de otro, me quedaría con las del primero, ya que su trazo imita de forma notable el aspecto de aquellos tebeos tan carpetovetónicos.

     

    Para terminar, tenemos un tebeo entretenido, escrito por un guionista que conoce bien sus labores y dibujado por unos ilustradores competentes. Nadie se pierde nada si prescinde de él, pero quienes gusten de los devenires de la colección principal del cabeza alada pasarán un buen rato con la lectura.     

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 2 de noviembre de 2011.

    Enviado por lcapote a las 13:11 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XLI) 2018-07-18

    Entradas de las semanas del 23 de enero al 27 de febrero de 2017:

     

    Reseñas:

     

    MAX: Howard el Pato

     

    Marvel Fanfare nº 1: Capitán América

     

    Marvel Fanfare nº 2: Hulk

     

    Marvel Fanfare nº 3: La Cosa

     

    Marvel Fanfare nº 4: Visión y la Bruja Escarlata

     

    Ranciofacts nº 3: Rancio no, lo siguiente

     

    #ZNCine – Crítica de Jackie, de Pablo Larraín

     

    Noticias:

     

    Bernie Wrightson se retira a causa de su salud

                                                                          

    Artículos:

     

    Richard Hatch y el legado de «Galáctica, estrella de combate»

    Enviado por lcapote a las 12:49 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Hacer para el desarrollo (LIV) 2018-07-17

    Noticias y actividades de las semanas del 9 al 15 de julio de 2018:

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 9 de julio de 2018

     

    Próximos eventos organizados por la Cátedra Cultural «Francisco Tomás y Valiente» de la Universidad de La Laguna (IV)

     

    Cursos de las campus estivales de la Universidad de La Laguna (III)

     

    Actividades:

     

    Hacer para el desarrollo en Radio Campus: Entrevista a Chico Azul

     

    TUVA 2018: Oratoria, argumentación y debate para la vida cotidiana

     

    CUVEH 2018: Del alojamiento vacacional al turismo activo: incidencias y posibilidades de las nuevas modalidades turísticas en El Hierro

     

    Hacer para el desarrollo en Radio Campus: Entrevista a Last Titans

     

    I Seminario sobre Pueblos Indígenas de América

    Enviado por lcapote a las 08:36 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (XCI) 2018-07-16

    Entradas de la semana del 9 al 15 de julio de 2018:

     

    Actualidad jurídica:

     

    Perfiles en redes sociales profesionales

     

    Santander Art & Culture Law Review

     

    Noticias:

     

    C. C. «Francisco Tomás y Valiente» de la ULL: próximos eventos (IV)

     

    Cursos de las campus estivales de la Universidad de La Laguna (III)

    Enviado por lcapote a las 11:46 | 0 Comentarios | Enlace


    La Guerra del Caos: Los muertos vivientes 2018-07-12

    Título: La Guerra del Caos: Los muertos vivientes

    Formato: Tomo recopilatorio en tapa blanda de la línea “Héroes Marvel”

    Autores: (G) Fred Van Lente, Jim McCann, Chris Claremont, Louise Simonson (L) Tom Grummett, Reilly Brown, Doug Braithwaite (T) Cory Hamscher, Terry Pallot (C) Andy Troy, Sotocolor, Matt Mila, Val Staples, Rob Schwager, Ulises Arreola (P) Tom Grummett

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 9,95 euros

    Comentario:

     

    Después de haber hablado de la miniserie principal de La Guerra del Caos, hoy toca hablar de tres cabeceras salidas con motivo de la aventura principal, las cuales Panini ha tenido a bien recopilar en un único tomo que lleva por título Los muertos vivientes. En un día tan señalado como éste, víspera de noche de miedo [véase la fecha original de publicación de la reseña] nada como un tebeo que recopila tres historias donde el denominador común es que están protagonizadas por personajes que están pasando una temporada (más o menos larga) en el otro barrio (que esto es el universo marveliano y la parca no es lo que se dice particularmente competente). La excusa para las tres viene dada por el hecho de que en la colección principal, el ataque de Amatsu-Mikaboshi ha provocado la fuga del avatar de la Muerte, por lo que los vivos no pueden fenecer y los difuntos pueden salir a darse un garbeo.

     

    La primera de las aventuras era una miniserie protagonizada por algunos de los Vengadores caídos, los cuales aparecen para encontrar que sus camaradas están en una suerte de estado de coma del que, como se ha visto en la colección principal, solo han escapado unos pocos (como Hércules y Thor). El Capitán Marvel, el Doctor Druida, Grito de Muerte (aquí convertida por obra y gracia del traductor en Grito Mortal), Chaqueta Amarilla y la Visión se convierten en la última línea de defensa de una población indefensa frente a los embates provenientes de las hordas comandadas por el Caos primigenio. Cada uno de ellos presenta reacciones encontradas respecto a su inesperado regreso desde el más allá hasta el más aquí. Los responsables de este primer capítulo son el guionista Fred Van Lente y el dibujante Tom Grummett. Ambos desarrollan un bonito ejercicio de nostalgia bien entendida, pues los personajes tienen el aspecto y la actitud que se les recordaba durante la mayor parte de su carrera en el mundo de los vivos. El Espadachín sigue buscando la oportunidad de redimirse y hacer algo digno; Grito Mortal sigue siendo una adolescente que esconde sus inseguridades bajo una máscara de agresividad; el Doctor Druida sigue siendo profundamente desagradable; Chaqueta Amarilla vuelve a estar en el lugar equivocado en el momento justo. Los dos vengadores restantes constituyen casos excepcionales. El primero es el Capitán Marvel, uno de los pocos difuntos a los que la relevancia de su deceso hace permanecer en el hoyo (quitando ocasiones especiales como ésta) y que, habiendo disfrutado de una vida plena, no concibe su inesperado regreso como una forma de saldar viejas deudas, sino como una ocasión para cumplir una vez más con su deber. El segundo es la Visión, la original (la güena, que dirían algunos) que entre combate y combate reflexona sobre su condición y los elementos que definen la condición de ser humano. El grado de fidelidad a la historia vengadora que presenta el trabajo de Van Lente y Grummett es de tal nivel que, siendo un relato de visitantes de ultratumba, el villano escogido para el reparto de trompadas no es otro que Eric Williams, el Segador. Otro personaje, en definitiva, que entra y sale del féretro como Pedro por su casa y que, por su parentesco con Simon Williams, el Hombre Maravilla, ha sido uno de los adversarios más pertinaces y obsesivos de la galería de enemigos de los Vengadores. Junto a él está su antiguo y no menos perverso amor, Nekra, la cual tiene ciertas cuentas pendientes con uno de los circunstanciales defensores. De las tres historias, ésta es con diferencia la más trabajada, aunque siendo justos, hay que tener en cuenta que los autores (los cuales, repito, han hecho un trabajo sumamente cariñoso con los personajes tratados) contaron con cuatro números americanos para desarrollarla.

     

    El segundo de los relatos recupera una de las cabeceras más recordadas de la Marvel de los ochenta: Alpha Flight. Los superhéroes canadienses creados por John Byrne se han convertido en parte de esos personajes de culto que, contando con una afición muy fiel, no es ésta lo suficientemente nutrida como para mantenerles en el mercado durante largos períodos de tiempo. No hay que olvidar que su primer volumen alcanzó la nada desdeñable cifra de ciento treinta números y dos anuales, pero sus incursiones posteriores (alguna perpetrada, más que ejecutada) rara vez han alcanzado los dos años de vida. Por si esto fuera poco, hace unos años, Brian Michael Bendis aprovechó para dar matarile a la mayoría durante el encuentro entre los Nuevos Vengadores y la entidad conocida como el Colectivo, en lo que se considera uno de los actos de muerte gratuita más injustificables y peor ejecutados que se recuerdan. Afortunadamente, eso de haberla espichado no es, como se ha dicho, problema para guionistas con ideas (y para los que no las tienen, pues tampoco) así que nada mejor que una historia en la que los muertos se levantan de sus tumbas para traer de vuelta a algunos de los „alphas” más emblemáticos. Guardián, Vindicador, Shaman y Marrina (que llevaba sobando el sueño eterno más de veinte años) vuelven para ayudar a Sasquatch, Ave Nevada, Estrella del Norte y Aurora a combatir la amenaza que porta el caos. El guionista Jim McCann realiza otro notable ejercicio de documentación al conseguir captar en pocas páginas la esencia de Alpha Flight. Para empezar, trae de vuelta a las Grandes Bestias, los adversarios principales durante los primeros números de la serie original. Para seguir, retrata el carácter conflictivo del grupo, ya  que al momento de reencontrarse, pasado el momento de los abrazos, ya están a la greña. El dibujo de Reilly Brown no está muy allá, como es uso y costumbre en el caballero, pero al menos todos los personajes resultan fácilmente reconocibles. Este especial ha servido de prólogo para una colección regular que, desgraciadamente, no pasará de su octavo número. Una lástima, pero al menos la alineación emblemática del equipo canadiense vuelve a estar disponible.

     

    La última parte corresponde a la Patrulla-X o, más correctamente, a sus integrantes caídos. Como en el caso de los mutantes el ciclo de muertes y resurrecciones ya ha alcanzado niveles de puro cachondeo, son pocos los difuntos que responden a la llamada a las armas: Ave de Trueno (que también enseñó colores de guerra en Necrosha), Banshee, dos de las Cucos, tres de los duplicados de Madrox y Moira MacTaggart. Una alineación un tanto paupérrima, sobre todo si la comparamos con las anteriores, pero con esos mimbres hay que trabajar, aunque no hayan dado para mucho. Así, Sean y Moira son personajes con cierto desarrollo, pero John Proudstar, los Jamies y las adolescentes clónicas de Emma Frost no es que fueran en vida la alegría de la huerta. A los mandos del guión dos ilustrísimos veteranos de la franquicia: Chris Claremont y Louise Simonson. A los dibujos (muy bonitos, por cierto), Doug Braithwaite. El resultado es una historia cargada de los tópicos habituales, en la que queda patente que los que escriben han vivido tiempos más gloriosos y / o que han hecho este trabajo con el piloto automático.

     

    El resultado final es un tomo en el que los lectores más veteranos disfrutarán mucho y que, paradojas de la vida, cuenta con mejores dibujos que la miniserie principal lo que, dicho sea de paso, tampoco es muy difícil. De paso, ha servido como excusa perfecta para sacar del pudridero a personajes con un tirón relativo, con el fin de colocarlos en nuevas colecciones de la casa.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 31 de octubre de 2011.

    Enviado por lcapote a las 09:16 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XL) 2018-07-11

    Entradas de las semanas del 20 de diciembre de 2016 al 23 de enero de 2017:

     

    Reseñas:

     

    Elric: Portadora de Tormentas

     

    Maestro de Kung Fu

     

    Destellos de Gloria nº 1 y 2

     

    Destellos de Gloria nº 3 y 4

     

    Ranciofacts nº 1: Efectiviwonder

     

    La Guerra Civil Española

     

    #ZNCine – Crítica de Assassin’s Creed, de Justin Kurzel

     

    Noticias:

     

    VII Semana del Cómic de La Laguna: novedades

                                                                          

    Artículos:

     

    In memoriam, Carrie Fisher

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    Esta semana en Hacer para el desarrollo (LIII) 2018-07-11

    Noticias y actividades de las semanas del 2 al 8 de julio de 2018:

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 1 de julio de 2018

     

    Próximos eventos organizados por la Cátedra Cultural «Francisco Tomás y Valiente» de la Universidad de La Laguna (III)

     

    Cursos de las campus estivales de la Universidad de La Laguna (II)

     

    Actividades:

     

    Hacer para el desarrollo en Radio Campus: Entrevista a Arantxa Rufo

     

    Hacer para el desarrollo en Radio Campus: Entrevista a Zurriagazo Punk

     

    TUVA 2018: Oratoria, argumentación y debate para la vida cotidiana

     

    Hacer para el desarrollo en Radio Campus: Entrevista a Vanessa Rodríguez

     

    CUVEH 2018: Del alojamiento vacacional al turismo activo: incidencias y posibilidades de las nuevas modalidades turísticas en El Hierro

     

    Hacer para el desarrollo en Radio Campus: Entrevista a Manu Edelva

     

    I Seminario de iniciación a la Lengua, la Cultura y el Derecho de Polonia

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    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (XC) 2018-07-09

    Entradas de la semana del 2 al 8 de julio de 2018:

     

    Actualidad jurídica:

     

    Capítulo de libro: «Aprovechamiento por turno de bienes inmuebles» (ACTUALIZACIÓN)

     

    I Seminario de iniciación a la lengua, la cultura y el derecho de Polonia

     

    I Seminario de iniciación a la lengua, la cultura y el derecho de Polonia (ACTUALIZACIÓN)

     

    Noticias:

     

    C. C. «Francisco Tomás y Valiente» de la ULL: próximos eventos (III)

     

    Cursos de las campus estivales de la Universidad de La Laguna (II)

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    Los Vengadores: Origen 2018-07-06

    Título: Los Vengadores: Origen

    Formato: Serie limitada en formato tomo de la línea 100% Marvel

    Autores: (G) Joe Casey (L) (T) (C) (P) Phil Noto

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 10,95 euros

    Comentario:

     

    De unos cuantos años para acá, Joe Casey parece haberse especializado en la revisión de los momentos emblemáticos en la historia del Universo Marvel. Una década ha pasado desde aquella Hijos del Átomo en la que, con un inesperado baile de célebres dibujantes, recontó la reunión de los integrantes de la Patrulla-X original. Después vendrían los Vengadores, a los que dedicó Año I y Año II, empleando la técnica patentada por Kurt Busiek y Patt Oliffe en Las historias jamás contadas de Spider-Man, consistente en el “relleno” de huecos encontrados para la ocasión en la serie original. Más recientemente, ha sido el Hombre de Hierro el paciente de las habilidades actualizadoras de don Joe, protagonizando una miniserie en la que se relata la primera aparición del Mandarín. El denominador común de todas estas miniseries es un marcado respeto por el producto original, al que se añade nueva información, de manera que aquél puede ser releído desde la perspectiva aportada por Casey. En esta ocasión, el blanco de sus labores de chapa y pintura ha sido el primer número de los Vengadores, aquél en el que Thor, el Hombre de Hierro, el Hombre Hormiga y la Avispa hicieron causa común para enfrentarse, primero a Hulk y luego, todos juntos, al dios nórdico Loki.

     

    La historia es de sobras conocida: Loki, de vacaciones forzosas en el destino turístico de la isla del Silencio, decide volver a tocar las narices a su hermano Thor, aprovechándose para ello de la condición de monstruo solitario incomprendido de Hulk. Trapichando un poco con los medios de comunicación, consigue que en lugar de los Cuatro Fantásticos sea la deidad vikinga del trueno la que entre en contacto con la información de que la Masa se ha vuelto a desmandar. Sin embargo, serán tres invitados inesperados, el Hombre de Hierro y la pareja compuesta por el Hombre Hormiga y la Avispa los que se incorporen a la fiesta. Después del consabido malentendido trufado del inevitable reparto de sagradas formas, todos contribuirán a la derrota del artífice del desaguisado (que en la mejor tradición de Pierre Nodoyuna clamará una futurible venganza) y fundarán un nuevo grupo: los Vengadores.

     

    El tebeo que tenemos por aquí supone extender cual acordeón una historia que Stan Lee y Jack Kirby lograron encajar en un único tebeo. El truco empleado por Casey, amén de los ya mencionados precedentemente, es el de jugar con la trampa de conocer los casi cincuenta años de historia que se desarrollarán a partir de ese primer encuentro. Así, hay espacio para que cada uno de los miembros fundadores se vea retratado según la imagen que presentan no ya en esa primera historia, sino en todas las posteriores. La enemistad entre Thor y Loki, la sujeción de Iron Man a la máquina que mantiene operativo su corazón, la complicada relación entre Hank y Jan… A ello hay que añadir una labor de actualización que permita a las nuevas generaciones acercarse a una historia que se publicó hace medio siglo. De esta forma, las estaciones de radioaficionados dejan paso a la Red, y las ondas a los ordenadores. Cambios cosméticos que, sin ser relevantes para el relato siempre justifican un poco su actualización. En la parte gráfica, los guiones se ven magistralmente llevados al papel por la labor de un ilustrador, Phil Noto, que actúa aquí como dibujante a lápiz, entintador y colorista, manteniendo la línea y la buena suerte de Casey, que ha contado en cada uno de sus proyectos con la presencia de profesionales a caballo entre lo notable y lo sobresaliente.

     

    Pese a todo lo anterior y pese a que se trata de un buen tebeo, no deja de ser más de lo mismo, por lo que será lógico que quienes ya hayan leído Año I o cualquiera de las múltiples reediciones del tebeo original puedan experimentar cierta sensación de hastío ante un producto que se enmarca dentro de la avalancha vengativa a la que vamos a asistir de aquí al estreno de la película del grupo. Buen trabajo para un tebeo perfectamente prescindible.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 25 de octubre de 2011.

    Enviado por lcapote a las 01:21 | 0 Comentarios | Enlace


    Los Vengadores: La cruzada de los niños 2018-07-05

    Título: Los Vengadores: La cruzada de los niños

    Formato: serie limitada en formato comic-book de 24 páginas

    Autores: (G) Allan Heinberg (L) Jimmy Cheung (T) Mark Morales, Jimmy Cheung (C) Justin Ponsor (P) Jimmy Cheung

    Editorial: Marvel Comics – Panini Comics

    Precio: 1,95 euros

    Comentario:

     

    Después de varios años de espera, Allan Heinberg cumple con su promesa de seguir contando nuevas historias de los Jóvenes Vengadores. El guionista, más conocido por sus trabajos en la pequeña pantalla (a través de series como Anatomía de Grey o Cinco en familia) se había embarcado en el proyecto vengativo durante la reestructuración operada después de Desunidos. Su idea básica pasaba por la creación de un grupo donde sus integrantes evocaran de forma más que evidente el recuerdo de un vengador fundador o asimilado. Así, nos encontrábamos con Patriota (Capitán América), Iron Lad (Iron Man), Hulking (la Masa), Asgardiano (Thor) y Estatura (Hombre Hormiga-Hombre Gigante). Más tarde aparecería una arquera que tomaría el nombre de Ojo de Halcón (cuando el original estaba más o menos difunto o bajo la identidad de Ronin) la cual arramblaría con el armamento de Clint, su exesposa Burlona y Espadachín (tres vengatas residentes en el otro barrio en ese momento); también llegaría Veloz, un corredor de pelo blanco emparentado en más de un sentido con Pietro Maximoff, Mercurio. De la mentada alineación solo Estatura tenía una historia precedente al tratarse de Cassie Lang, la hija del segundo Hombre Hormiga. El resto fueron encontrando su sitio dentro de la genealogía marveliana de manera más o menos forzada, revelando algunas sorpresas que iban de lo curioso a lo inverosímil. No hay que olvidar que la aparición de Heinberg en la casa de las ideas se sitúa en el marco de una época en la que escritores provenientes del cine y la televisión se dieron un garbeo por el mundo de la viñeta para elaborar proyectos del más variopinto pelaje, pero con el denominador común de una cierta manga ancha en asuntos como la continuidad o las fechas de entrega. En esta ocasión, la serie fue recibida con reacciones contrapuestas: por un lado estaba un tebeo entretenido donde brillaba con luz propia el dibujante Jimmy Cheung, pero por otro chirriaban una serie de cuestiones que, siete años después, aún no terminan de encajar: una parte de la afición identifico a los Jóvenes Vengadores como una versión un tanto cutre de los Jóvenes Titanes, la mítica franquicia de “compañeros” de la distinguida competencia. Adolescentes que, artificialmente, asumieron el manto de unos personajes –los Vengadores- que salvo contadísimas excepciones nunca tuvieron a un repelente niño vicente al que tutelar. Don Allan se encargó de dotar atractivo a sus creaciones, pero al precio de que los héroes veteranos que interactuaban con ellos –principalmente el Capitán América o el Hombre de Hierro- quedaran como un poco –o bastante- imbéciles. Con todo, el resultado final fue una serie entretenida que atrajo a lectores que no solían transitar por la franquicia vengativa y no necesitaban conocer demasiado de la larga (y muy compleja) historia de la misma, aunque rápidamente el guionista empezara a meterse en terreno pantanoso al intentar contar su visión de aspectos tan peliagudos de las aventuras y desventuras de los Vengadores como los líos temporales de Kang el conquistador o el auténtico destino de los hijos de la Bruja Escarlata y la Visión. Desgraciadamente, las ocupaciones televisivas del señor Heinberg hicieron que la serie abierta pasara a ser una serie limitada y que los Jóvenes Vengadores pasaran por los distintos macroeventos marvelianos escondidos en diversos especiales, miniseries y demás formatos en los que quedaba patente que no había de pasarles nada especial. Como consecuencia añadida, tampoco Wanda Maximoff ha dejado verse en los últimos años, en tanto que la Visión ha quedado reducida a una versión juvenil cuya presencia ha sido testimonial.

     

    La cruzada de los niños supone el reencuentro de creadores y personajes, así como la respuesta a un destino que llevaba pospuesto desde los tiempos de Dinastía de M: el de la Bruja Escarlata. Como quiera que Heinberg sugirió de forma más bien patente que Wiccan (siguiente nombre código de Asgardiano) y Veloz eran los hijos gemelos del visionario y la brujilda (como decía el profesor Loki) el encuentro entre ambas tramas parecía inevitable, así que el punto de partida de la serie es la búsqueda por parte de los presuntos hermanos de su no menos presunta madre, secundados por el resto el grupo, perseguidos por los Vengadores y con la presencia de Magneto (padre de Wanda y Pietro y consecuentemente, presumible abuelo de los mellizos) que, por aquello de estar integrado en la Patrulla-X, también arrastrará a ésta, en lo que supone una nueva edición del cónclave vengatas-mutantes para determinar el destino de la Bruja Escarlata. La dama podía haber sido compañera, amiga y hasta amante, pero su poder descontrolado había provocado la muerte de tres vengadores y la pérdida de la condición mutante en la inmensa mayoría delos portadores del gen x, por lo que su reaparición supone la vuelta a la palestra de la pregunta fatídica. Si a ello unimos el hecho de las suspicacias que genera la presencia de Magneto y la complicada relación de amor-odio que le une a sus hijos, tenemos entre manos una serie que afronta una nueva vuelta de tuerca a conceptos presentes en las series marvelianas desde poco después de sus primeros números (los de los sesenta).

     

    La serie es, como su predecesora, un producto Heinberg-Cheung, con todo lo que ello supone. Así, vemos otra vez en acción a un dibujante que se supera trabajo a trabajo, cumpliendo plenamente con las expectativas generadas hace quince años en la propia franquicia vengadora. Sin embargo, el guionista vuelve a verse afectado por dos problemas básicos: su apretadísima agenda y un cariño desmedido por sus criaturitas. En el primer caso, ello se ha traducido en la existencia de un desfase casi total entre los acontecimientos narrados en esta serie y las del resto de la franquicia (por no decir de la editorial). Esta imposibilidad de mantener al fuego tanto caldero también malogró un relanzamiento de la Mujer Maravilla, pero en este caso ha motivado un difícil encaje del relato con el resto de la continuidad, concretable en ejemplos como la presencia del Capitán América original (en lugar de James Barnes) o de una armadura previa de Iron Man. En el segundo caso, parece que la única manera que tiene don Allan de hacer que sus personajes queden como los buenos o los justos (algunos de los cuales tienen menos carisma que un presentador adjunto de programa marujil mañanero) es hacer que el resto queden como idiotas carentes de cualquier tipo de sentimiento. La inmisericordia con la que el Capitán América o Ms. Marvel se refieren a Wanda, cuando uno y otra han sido compañeros de armas y amigos íntimos de la misma, indica la supeditación de su presencia y caracteres a la historia que Heinberg quiere contar sobre todas las cosas. No es el peor de los ejemplos, porque la forma en la que trata a Lobezno en el segundo número de la colección entra directamente en el campo de la vergüenza ajena. Con todo, la historia está elaborada con el suficiente gancho para que siempre queden ganas de averiguar lo que pasará en el número siguiente (cosa que por aquí se puede saber a través de los artículos de novedades usalandesas que puntualmente publican los colegas de esta página).

     

    Uno de los principales problemas a los que ha de enfrentarse la serie es el hecho de que, por el respeto a la voluntad de su guionista y a la satisfacción de su deseo de continuar la historia, personajes tan básicos de la franquicia vengadora como la Visión o la Bruja Escarlata hayan estado desaparecidos en combate hasta la actualidad. En el caso de Wanda, su papel en Desunidos es representativo de una de las historias peores planificadas, ejecutadas y concluidas de la franquicia (cierto es que se trataba de una excusa para un relanzamiento que ha convertido a los Vengadores en el núcleo de la Marvel actual, pero esto no justifica aquello). Su locura sirvió para construir la primera de una larga sucesión de sagas que han vuelto del revés (esta vez sí) el universo marveliano, pero después de que conociéramos su destino (merced a un redivivo Clint Barton y a Brian Bendis) parecía “condenada” a una paz forzosa y permanente. Por su parte, la Visión, por aquello de su carácter cacharroide, ha vuelto para formar parte primero de los Jóvenes Vengadores y luego de los Poderosos Vengadores de Dan Slott, pero de nuevo por imposición de la espera no ha tenido el más mínimo protagonismo. Consecuentemente, una parte de la afición, quizá la más veterana, tiene puestas en la serie unas expectativas que quizá no se vean compensadas, ya que muy buena ha de ser la historia para justificar que dos personajes tan importantes hayan estado en involuntario barbecho.  Sin embargo, no es éste el único desafío de los autores, pues se han metido de lleno en un asunto –la descendencia de Visi y Wanda- donde existe cierta tradición de enmienda de plana entre guionistas. Así, fue Steve Englehart –guionista de la serie californiana de los Vengadores y de la maxiserie protagonizada por el androide y la mutante- el que planteó una paternidad forzada por los poderes probabilísticos de la hija de Magneto. Sin embargo, cuando los bártulos literarios fueron traspasados en la primera de las citadas colecciones a John Byrne, éste decidió gastar a la Bruja Escarlata una serie de bromas pesadas, entre las que destaca sobremanera la explicación de que sus hijos no eras reales, y que acabaron acercándola peligrosamente al bando de su villanesco progenitor. La repentina marcha de “pataletas” Byrne y la llegada de Roy Thomas abortó la línea argumental, dejando el asunto un poco en nada hasta que Bendis decidió pasar olímpicamente del asunto e introducir el asunto de los gemelos como una chapucera explicación para que Wanda se desmandara.

     

    La serie va por su número ocho en Yanquilandia (el noveno está anunciado para el próximo mes de enero) y promete la aparición de más pesos pesados del universo Marvel. Veremos hasta dónde llega una historia que quienes disfrutaron con Jóvenes Vengadores deben de seguir y quienes no se quedaron muy conformes con esa colección deben tomar con el escepticismo justo que merece una historia entretenida donde todo parece supeditado a mayor gloria de unos vengadores imberbes.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 24 de octubre de 2011.

    Enviado por lcapote a las 12:44 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XXXIX) 2018-07-04

    Entradas de las semanas del 21 de noviembre al 19 de diciembre de 2016:

     

    Reseñas:

     

    #ZN Series: CSI: Caso cerrado

     

    #ZNSeries – MacGyver (2016), de James Wan

     

    #ZNCine – Crítica de Aliados, de Robert Zemeckis

     

    #ZNCine – Crítica de Doctor Mordrid, de Albert y Charles Band

     

    Los dientes de la eternidad

     

    Autobiopsia

     

    Noticias:

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: inauguración de la exposición dos en uno: Capitán Trueno / Estudio Ghibli

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: programación definitiva

               

    Colaboraciones:

     

    #ZN Cine – Doctor Extraño. La redacción opina

    Enviado por lcapote a las 08:38 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Hacer para el desarrollo (LII) 2018-07-03

    Noticias y actividades de las semanas del 24 de junio al 1 de julio de 2018:

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 25 de junio de 2018

     

    Escépticos en el pub en Tenerife: llamamiento para la novena temporada

     

    VIII Semana del Cómic de La Laguna: fechas de inauguración y de clausura

     

    Próximos eventos organizados por la Cátedra Cultural «Francisco Tomás y Valiente» de la Universidad de La Laguna (II)

     

    Cursos de las campus estivales de la Universidad de La Laguna (I)

     

    I Seminario de iniciación a la Lengua, la Cultura y el Derecho de Polonia

     

    Actividades:

     

    CUVEH 2018: Del alojamiento vacacional al turismo activo: incidencias y posibilidades de las nuevas modalidades turísticas en El Hierro

     

    III Seminario-Debate sobre Política y Comunicación: En el ecuador del mandato de Donald Trump

     

    I Taller de Debate

     

    I Seminario sobre análisis de las campañas electorales

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    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (LXXIX) 2018-07-02

    Entradas de la semana del 25 de junio al 1 de julio de 2018:

     

    Actualidad jurídica:

     

    Capítulo de libro: «Aprovechamiento por turno de bienes inmuebles»

     

    Noticias:

     

    Universidades Insulares de Verano 2018: El Hierro

     

    C. C. «Francisco Tomás y Valiente» de la ULL: próximos eventos (II)

     

    Cursos de las campus estivales de la Universidad de La Laguna (I)

     

    Temario:

     

    Nueva encuesta en «Docencia en Derecho Civil»

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    Imposibles X-Force: La solución Apocalipsis 2018-06-29

    Título: Imposibles X-Force: La solución Apocalipsis

    Formato: Tomo recopilatorio de cinco números de la serie 100% Marvel

    Autores: (G) Rick Remender (L) (T) Leonardo Manco, Jerome Opeña, (C) Chris Sotomayor, Dean White (P) Esad Ribic

    Editorial: Marvel Comics – Panini Comics

    Precio: 10,95 euros

    Comentario:

     

    Han pasado veinte años desde que el primer volumen de X-Force hiciera su aparición en el mercado anglosajón, de la mano de Rob Liefeld (y su ya por aquellos días inefable estilo) y de Fabián Nicieza (que en aquellos mismos días ponía palabritas a los adlianos dibujos del primero). Atrás quedaban los días en los que los Nuevos Mutantes eran la esperanza de ser la siguiente generación de integrantes de la Patrulla-X. Por boca de Cable, un tarugo seispesetas con una actitud de personaje de película de la Cannon, Liefeld señala que X-Force va a tener una postura más proactiva, no de héroes ni de caballeros defensores del  sueño de Xavier, sino de soldados en una guerra por la supervivencia. La filosofía de John Rambo y cualquiera de los personajes ¿interpretados? por el barbudo Chuck Norris trasladada desde los cercanos años ochenta a los primeros años noventa. Los días de la especulación consiguieron que un tebeo espantosamente dibujado vendiera tres millones de ejemplares en el mercado angloparlante y que en España el tomo que marcaba la transición de los Nuevos Mutantes a X-Force agotara su primera edición en el formato one-shot (uno de tantos formatos con los que Forum tanteó el mercado en sus veinticinco años de historia). Don Rob se iría y dejaría tras de sí un desaguisado que Fabián Nicieza, uno de los guionistas más competentes de la industria del tebeo yanqui, pero dejaría la idea de que X-Force era un grupo con cierta tendencia a la contundencia. Solo el divertido experimento elaborado por Peter Milligan y Mike Allred supuso un recomendable paréntesis entre tanta testosterona, pues tras el mismo el padre fundador imaginero volvería a hacer de las suyas con cabecera y personajes, en una miniserie que demostró que quien (no) tuvo (no) retuvo.

     

    Hace unos años y con unos mutantes al borde de la extinción, el concepto de X-Force fue recuperado y actualizado para configurar un grupo de operaciones secretas y quirúrgicas comandado por Lobezno e integrado por los X dotados de capacidades para la caza, el rastreo y la conversión del adversario en pincho moruno. Craig Kyle y Christopher Yost al guión dieron al ilustrador Clayton Crain la oportunidad de hacer un repaso por personajes, lugares y argumentos extraídos de la larga historia de la franquicia mutante, con especial atención a lo que se desarrolló con fortuna desigual en los años noventa. La cosa acabó destapándose y, en parte por la teórica reversión de los efectos del día M, en parte por las presiones y defecciones provocadas por la existencia de un escuadrón ejecutor, Cíclope acabó cerrando el quiosco de los exforzados… o eso creía. Lobezno y otros consideraron que X-Force seguía siendo necesaria y empezaron a actuar al margen de las órdenes del estratega supremo de Utopía. Éste es el punto de partida que nos encontramos en este primer tomo de la colección.

     

    Lobezno ha reunido a otros personajes que comparten su visión y su capacidad para hacer morcillas con las tripas de sus adversarios. Masacre y Fantomex comparten con el canadiense su condición de víctimas y resultados del intento de repetir el éxito obtenido con el Capitán América (una idea con la que se juega en los Nuevos X-Men de Grant Morrison). El Ángel vuelve a estar infectado con el espíritu del Arcángel y sus alas metálicas de impulso asesino, gentileza y cortesía en ambos casos de Apocalipsis, el cansino villano darwinista ideado por Bob Layton y configurado por el matrimonio Simonson. Mariposa Mental fue manipulada por Espiral para convertirse en una asesina silenciosa al servicio de Matsu´o Tsurabaya y el Mandarín (uno de los escasos efectos permanentes de Actos de Venganza). Todos han sido manipulados para convertirse en verdugos eficaces y todos se enfrentan a su manera a sus respectivas condiciones de perfectos homicidas. Cada uno tiene sus propias motivaciones para asumir la tarea de incorporarse a X-Force, siendo su primera misión, como indica el propio título, el enfrentamiento con Apocalipsis y sus cuatro jinetes.

     

    Rick Remender entra pisando fuerte en este nuevo volumen de la serie y demostrando que conoce los aspectos básicos de la franquicia mutante. Para empezar, el número de integrantes está reducido a cinco, como en la Patrulla-X original.  Cada personaje interpreta un papel que le conecta lejanamente con alguno de los primeros pupilos de Xavier: Betsy es la mentalista, Warren pone el dinero (y esta vez es el que parece llevarse a la chica), Logan carga con la tarea del liderazgo y Wade y Jean-Phillipe son el engañoso no-dúo cómico. Con un quinteto de protagonistas, Remender es capaz de hacer lo que no se está viendo últimamente en las colecciones patrulleras: dotar a los personajes de cierta caracterización. Todos ellos se pasean también por allí, pero su presencia es casi testimonial. Aquí se exploran algunos terrenos ya transitados, como la relación entre Mariposa y Ángel y, por supuesto, la de éste con Apocalipsis. Es el adversario escogido el que marca un terreno y unos oponentes que también evocarán ciertos recuerdos en la memoria de la afición veterana: la luna y los cuatro jinetes, nuevamente. Ahora bien, don Rick decide dar un original cambio para comprobar cuál de los nuevos exforzados tiene redaños para aplicar una retorcida versión de la ya de por sí compleja paradoja de Hitler.

     

    En la parte gráfica hay que quitarse la gorra ante el trabajo siempre competente de Leonardo Manco (en el prólogo de la serie) y de Jerome Opeña (en los capítulos principales). El conjunto conforma otra de esas colecciones que, alojadas en la periferia de la escudería-x, resultan más interesantes que los teóricos buques insignia de la misma.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 11 de octubre de 2011.

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    X-Factor Vol. 2 2018-06-28

    Título: X-Factor vol. 2

    Formato: Serie abierta en formato tomo en tapa blanda de la línea “Héroes Marvel”

    Autores: (G) Peter David (L) Sebastián Fiumara, Emanuela Lupacchino, Valentine De Landro (T) Pat Davidson, Sebastián Fiumara, Valentine De Landro (C) Jeromy Cox, Chris Chuckry, Matt Mill

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 9,95 euros

    Comentario:

               

    Primer número de la nueva etapa de la colección, ya traspasada a ese formato del tomo en tapa blanda que parece estar desplazando lenta pero inexorablemente a la tradicional grapa. En esta ocasión, el cambio no viene aparejado por ninguna variación de carácter artístico, ya que Peter David sigue al frente de la colección en el apartado literario, en tanto que la parte gráfica sigue sometiéndose a un número de dibujantes que indican que no está la serie llamada a tener en esta nueva etapa un ilustrador más o menos fijo. En este primer tomo se reparten la faena Fiumara, Lupacchino y De Landro, aunque los tres hacen un trabajo más que aceptable, dando como resultado un tebeo cumple con la función de entretener sin armar ruido.

     

    Surgida a rebufo de los acontecimientos de Dinastía de M y de ciertas tres palabras cuyos efectos aún colean, X-Factor suponía el regreso a la franquicia mutante de un escritor, Peter David, que en la década anterior logró dar al título y a los personajes un espíritu diferenciado dentro de lo que era la escudería estrella de Marvel. El hombre que convirtió la colección de Hulk en una de las más memorables de los convulsos años noventa repitió en cierta medida la jugada con Factor-X, algo que tiene no poco mérito en unos tiempos en los que los títulos patrulleros vivían de la inercia post-claremontiana en la que la había sumido la política editorial de Bob Harras y la impericia de guionistas como Scott Lobdell. Don Peter recibió a un puñado de mutantes de los distintos grupos-X que, por decirlo suavemente, habían ocupado papeles tirando a secundarios dentro del esquema de maese Chris (léase Kaos y Polaris) o bien habían tenido sus momentos de gloria en colecciones grupales pero sin destacar especialmente (como Loba Venenosa). A ellos se sumaban personajes cuyo desarrollo era aún más básico (como los de Madrox y Guido Carosella) o que, contando con una larga trayectoria en la casa de las ideas, nunca habían contado con un autor que les sacara todo su potencial (siendo el caso paradigmático el de Pietro Maximoff, Mercurio). David demostró una vez más que para un buen guionista no habían malos personajes sino buenas oportunidades y convirtió a la serie en una de las pocas disfrutables de aquellos años, contando además con la presencia de dibujantes que luego se harían muy populares, como Larry Stroman o un tal Joe Quesada. Sin embargo, la independencia de la que gozaba el guionista, equiparable a la que tenía Alan Davis en Excalibur, se vio rápidamente amenazada por los deseos de coordinar esos dos grupos con el resto de la franquicia y a la larga uno y otro hicieron la maleta en busca de prados más verdes, abocando a ambas colecciones a una lenta pero inexorable decadencia.

     

    Hace poco más de un lustro, Peter David volvió a reunirse con la cabecera X-Factor y volvió a reunir para ella a un grupo de mutantes que dormitaban más o menos olvidados en las gavetas de la franquicia mutante: Madrox, Loba Venenosa y Fortachón volvieron al equipo, sumándose a ellos personajes como Siryn, un desarmado Rictor, Estrella Rota, Longshot, Darwin, M y una tal Lyla Miller que decía saber cosas. Como en los noventa, don Peter ha conseguido que semejante panda (que en principio no se puede calificar en modo alguno como carismática) vuelva a protagonizar un tebeo entretenido que, además, mantiene una notable autonomía con el resto de las colecciones xavierianas e interactúa con lo más granado y florido del universo marveliano. David no le hace ascos a nada y ha vuelto al futuro apocalíptico donde los mutantes habitan en campos de exterminio, ha traído a los Cuatro Fantásticos, al Doctor Muerte, a Thor y a personajes tan poco prodigados últimamente como el Barón Mordo o Pip el troll. La afición veterana reconocerá tales guiños, amén de las referencias a viejunos cabos sueltos como la relación entre Rictor y Estrella Rota (a la que el guionista añade dos nuevos vértices que harán que la relación, que parecía ya definida, pase a un período de incertidumbre). El guionista no pasa por alto lo que ha podido pasar con determinados personajes en otras colecciones, motivo por el cual en este tomo, por ejemplo, veamos todavía reminiscencia del estatus que los asgardianos tenían cuando Straczynski regía sus destinos.

     

    Una vez más, el escritor emplea los retales de la franquicia para confeccionar una prenda cómoda y práctica, aunque sea al coste de que cueste reconocer a algunos personajes en esa nueva función. En el caso de Estrella Rota o Darwin, su condición previa, casi de tábulas rasas en lo que a personalidad se refiere, se trata, como digo, de buenas oportunidades para darles algo de “chicha” (especialmente en el caso del espadachín, porque en casi veinte años de existencia nunca había sido otra cosa que una picadora de carne recitadora de estereotipos varios). En otros, como el de Longshot, resulta un tanto difícil intentar reconocer al antaño inocente y un tanto despistado luchador por la libertad que creara Ann Nocenti y rescatara Chris Claremont para la Patrulla-X. No es menos cierto, sin embargo, que Peter David tiene un éxito relativo allá donde otros autores fracasaron. Especial mención merece su trabajo con Madrox, Siryn y Lyla, que ha permitido reconocer en la serie los trucos habituales de su timonel: la combinación de comedia, drama e intriga que hacen que el buen señor sea uno de los mejores escritores de tebeos de superhéroes de los últimos veinticinco años.

     

    Quienes disfrutaran del primer encuentro de guionista y colección hace ya casi veinte años y no le hayan echado un tiento aún al segundo, tienen una buena oportunidad para reengancharse (aunque quizá luego tengan que hacer labor de “retrocompra” para entender algunas de las líneas argumentales en marcha). Quienes se pregunten si todavía queda algún título mutante que se pueda seguir sin tener que cargarse a la peta todos los títulos de la franquicia tienen en esta serie su mejor elección. Quienes no tengan en Peter David uno de sus guionistas a vigilar será mejor que pasen por alto este segundo volumen, porque en él el caballero ha vuelto a dejar su inconfundible impronta.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 10 de octubre de 2011.

    Enviado por lcapote a las 01:57 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XXXVIII) 2018-06-27

    Entradas de las semanas del 17 de octubre al 15 de noviembre de 2016:

     

    Reseñas:

     

    #ZNCine – Inferno, de Ron Howard

     

    #ZN Libros – El Sarcófago de las tres llaves

     

    Noticias:

                                                                          

    VI Semana del Cómic de La Laguna: cartel anunciador

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: conferencia inaugural

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: exposición dedicada al Capitán Trueno

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: vuelve «El monstruo del sebadal»

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: Concierto de la Orquesta Infantil «Miguel Jauvert»

     

    Artículos:

     

    Muere Steve Dillon

     

    In memoriam, Steve Dillon

     

    In memoriam, Robert Vaughn, el hombre de CIPOL

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    Esta semana en Hacer para el desarrollo (LI) 2018-06-26

    Noticias y actividades de la semana del 17 al 23 de junio de 2018:

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 18 de junio de 2018

     

    Próximos eventos organizados por la Cátedra Cultural «Francisco Tomás y Valiente» de la Universidad de La Laguna

     

    Actividades:

     

    VIII Semana del Cómic de La Laguna: cartel oficial

     

    VIII Semana del Cómic de La Laguna: logo oficial (I)

     

    VIII Semana del Cómic de La Laguna: logo oficial (II)

     

    I Seminario sobre Pueblos Indígenas de América

     

    I Taller de Oratoria

     

    III Seminario «El valor del diseño»

     

    VIII Semana del Cómic de La Laguna: última llamada para propuestas de actividad

     

    I Taller de Argumentación

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    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (LXXVIII) 2018-06-25

    Entradas de la semana del 16 al 24 de junio de 2018:

     

    Actualidad jurídica:

     

    Libro: «Introduction to Digital Copyright Law»

     

    Noticias:

     

    Boletín «Docencia en Derecho Civil»

     

    C. C. «Francisco Tomás y Valiente» de la ULL: próximos eventos

     

    I Seminario sobre pueblos indígenas de América

     

    Escépticos en el Pub en Tenerife: convocatoria para la novena temporada

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    Los Nuevos Mutantes: El origen de Legión 2018-06-22

    Título: Los Nuevos Mutantes. El origen de Legión

    Formato: Tomo en tapa blanda con solapas de la línea Marvel Gold

    Autores: (G) Chris Claremont (L) (T) Bill Sienkiewicz, Steve Leialoha (C) Glynis Wein-Oliver (P) Bill Sienkiewicz

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 22,50 euros

    Comentario:

     

    Segunda y última entrega de las historias de los Nuevos Mutantes escritas por Chris Claremont y dibujadas o, mejor dicho, ilustradas por Bill Sienkiewicz. Si en el primer tomo encontrábamos la saga del oso místico y la llegada de Warlock a la Tierra, aquí, con la aparición de Legión, se conforma un tríptico que, veinticinco años después, sigue siendo referente en lo que a innovación gráfica se refiere. El tiempo, como dicen los sabios (y cierto periodista deportivo ahora semirretirado) es ese juez supremo que quita y da razones y con su perspectiva, unos números que fueron denostados en su momento (la afición estaba más acostumbrada a un dibujante más formalito como Bob McLeod) se han convertido en ejemplos de una etapa pródiga en ejemplos de creatividad e innovación. Sienkiewicz dejó de ser en esta serie el caballero que tan bien emulaba al maestro Neal Adams para adquirir un estilo propio donde sus dibujos lograban algo tan difícil como la transmisión de sensaciones. Los personajes no aparecen tal y como son físicamente, sino intelectual y espiritualmente. Esta técnica sera desarrollada en toda su extensión en la aventura recopilada en la primera parte del tomo.

     

    El Profesor Xavier y parte de sus nuevos pupilos se dan un garbeo hasta la isla escocesa de Muir, donde Moira MacTaggert, su antigua prometida y ama de llaves de la mansión requiere su ayuda. Allí se encuentra con otra vieja conocida, la diplomática israelí Gabrielle Haller. Su presencia evoca los dias de un Charles más joven que está empezando a soñar con el proyecto que habrá de convertirse en la Patrulla-X y que aún tiene en un tal Magnus a uno de sus mejores amigos y camaradas. Haller tiene un hijo talludito que, sin embargo, padece de autismo desde los diez años. David, que así se llama el chaval, manifiesta unos poderes mentales de gran nivel, lo que unido a ciertos rasgos que don Bill deja aquí y allí (como las tupidas cejas del muchacho) indican que tío Claremont está jugando a lo que mejor sabe hacer: dar a los lectores las piezas del rompecabezas para que saquen sus conclusiones, mientras los interesados principales –en este caso, el profesor calvete- demuestra estar asombrosamente en babia pese a lo listo que dice ser. Xavier afronta la tarea de salvar al hijo de Gabrielle, pero las cosas están mucho más liadas de lo que parece. David sufre además de personalidad múltiple, pues dentro de su majín habitan una nihilista piroquinética, un chuloplaya telequinético y un joven musulmán que comparte con el niño su talento telepático. De ahí que resulte lógico que el chico reciba el nombre código de „Legión”, en honor a la referencia bíblica. El profesor y sus alumnos se darán un garbeo por una mente caótica donde se mezclan todo tipo de recuerdos. Está París, prototipo de ciudad viva, alegre y fascinante (como demuestra Woody Allen en su última película) y también está Beirut, que en los años ochenta era el prototipo de urbe antaño próspera y demolida por una guerra sin fin (los tiempos posteriores nos traerían, desgraciadamente, nuevos y variados ejemplos). Están los terroristas islámicos modelo OLP que tanto se pasearon como villanos por las producciones de empresas como la Cannon. Y, como de costumbre, nada es lo que parece. Solo el talento de maese Bill consigue que veamos en el rostro de David reflejos de las cuatro personalidades en conflicto. Solo ese mismo talente consigue que se perciba el mundo de la mente como algo engañosamente irreal.

     

    La segunda pare de la historia nos lleva a lo que hace el resto del equipo, personajes que no han viajado hasta Escocia y que se las han de ver con una de esas sub-tramas que habitaban en las esquinas marvelianas. Aquí, Claremont aprovecha la situación planteada en una miniserie olvidada como La bella y la Bestia (protagonizada por el vengador peludo y por una Dazzler a la que se le había acabado el fuelle casi al. mismo tiempo que a la música disco a la que debía su origen). Don Chris hace que la crisis por la que pasa un personaje cuya razón de ser editorial está prescrita y la deja preparada para incorporarla a su Patrulla-X, justo antes de una de sus etapas más memorables. Al mismo tiempo aprovecha para atar uno de sus divertidos cabos sueltos, planteando el destino de un antiguo enemigo de Xavier y de una de sus pupilas, lo que nos lleva al final del tomo. Desgraciadamente, Sienkiewicz se despidiría un poco antes y dejaría el puesto a un Steve Leialoha que se encontró con la papeleta de sustituir a alguien con un estilo personal e intransferible, dando como resultado un final que no está a la altura del principio.

     

    El origen de Legión es un tomo imprescindible que recoge una de las obras maestras de los ochenta. Cuenta además con la curiosidad de tener por las inmediaciones al Todopoderoso, la entidad divina responsable de las guerras secretas, cuya segunda parte (ejecutada por Jim Shooter y por el incalificable dúo constituido por Allen Milgrom y el citado Leialoha) se cruzó en el camino de Los Nuevos Mutantes. Como siempre en este formato, el problema principal lo constituye un precio que quizá sea excesivo para los tiempos que corren y para los tebeos que contiene.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 4 de octubre de 2011.

     

    Enviado por lcapote a las 11:33 | 0 Comentarios | Enlace


    La Guerra del Caos 2018-06-21

    Título: La Guerra del Caos

    Formato: Tomo recopilatorio en tapa blanda de la línea Héroes Marvel

    Autores: (G) Greg Pak, Fred Van Lente (L) Khoi Pham, Reilly Brown (T) Tom Palmer, Bob McLeod, Terry Pallot (C) Sunny Go, Val Staples (P) Brandon Peterson

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 9,95 euros

    Comentario:

     

    El dúo de guionistas conformado por Greg Pak y Fred Van Lente vuelve a reunirse con uno de sus personajes más queridos, Hércules, en el marco de una miniserie en la que el Príncipe del Poder es el director de orquesta en una batalla cósmico-mística entre los panteones divinos terrestres. A todos ellos se une el dibujante Khoi Pham, que velara sus primeros lápices marvelianos de relevancia precisamente al principio de las andanzas del olímpico.

     

    La historia en cuestión viene a cerrar todas las tramas que han acompañado los trabajos de Hércules desde que tomara el lugar de la Masa en una colección, como consecuencia de los hechos y de la reestructuración posteriori a World War Hulk. Un viejo conocido, el dios japonés del caos Amatsu-Mikaboshi, hace su jugada definitiva para poner fin a toda la creación y devolverla a la entrópica oscuridad anterior a la misma y será el olímpico, recién recuperado de una muerte bastante falsa (aunque sirviera de excusa para un par de historias entretenidas como el consabido numerito de „qué buena gente era, ayudaba a las ancianitas a cruzar la calle y recogía perritos perdidos”). En la miniserie dedicada a Amadeus Cho éste, secundado por Thor, conseguía rescatar a Hércules y otorgarle además los poderes que, en principio, estaban reservados a los líderes de cada panteon (los llamados padres de todos o padres universales). Este retorno, sin embargo, venía con la ominosa advertencia de que algo gordo iba a desencadenarse y aquí lo tenemos.

     

    La saga, que aquí tiene su argumento principal, presenta una sugerente simetría con aventuras anteriores del personaje. Así, Hércules tiene que liderar nuevamente a un selecto grupo de deidades y entes similares para hacer frente a la amenaza de un dios que se ha salido de madre. Las cuentas pendientes entre Amatsu-Mikaboshi y el olímpico no son pocas, pues el primero fue responsable de la eliminación de Zeus y de la pérdida del panteón grecorromano. La incómoda alianza por la que el ente nipón sirvió a las órdenes de Herc durante Invasión secreta solo sirvió para que el primero volviera a su plan original de convertirlo todo en un erial. Una vez más, el Príncipe del Poder hacer equipo con Amadeus Cho, cada vez más convertido en un repelente niño vicente que se considera más listo que el resto de los mortales. Junto a ellos volvemos a ver a Thor (que tuvo un papel destacado en la miniserie precedente, como se ha dicho) y a otros personajes sacados de todos los rincones del universo marveliano como Sersi, Venus o Estela Plateada y su celebérrimo empleador. Este reducido equipo habrá de enfrentarse a la amenaza suprema en una historia que está planteada a la manera clásica: acción, épica, medidas desesperadas y unas cuantas sorpresas finales, porque amenazada toda la realidad, las fronteras entre la vida y la muerte (que en Marvelandia, parafraseando a Peter David, están separadas por puertas giratorias) se vienen abajo y tenemos ocasión de ver peleando a ilustres difuntos como el Capitán Marvel, Banshee o los canadienses de Alpha Flight. Ya sabemos lo que pasa en estos casos: la oportunidad de resucitar a alguno la pintan calva, pero la elección definitiva de los que tienen una segunda (y en algunos casos, tercera o cuarta oportunidad) obedece a criterios editoriales. También hará su aparición nuevamente la diosa Atenea, benefactora de Hércules y, por obra y gracia de Pak y Van Lente, una intrigante de tomo y lomo que hará nuevamente de las suyas, haciendo gala de esa indefinición donde no termina de estar del lado de nadie más que de ella misma. Una variante curiosa, si tenemos en cuenta que la versión más popular de esta diosa griega es la tontorrona sacrificada que Masami Kurumada creara en Saint Seiya.

     

    En la parte gráfica tenemos, como ya se había dicho, a don Khoi Pham, que ya se distinguiera ilustrando aventuras anteriores del personaje, tanto por separado como junto a los Vengadores liderados por Henry „Avispa” Pym. El caballero sigue teniendo los mismos defectos habituales que se han visto en sus últimos trabajos y que hacen que esté ganándose a pulso la condición de convertirse en un artista tan temido como en el pasado lo fueran Al Milgrom, Don Perlin, los hermanos Kupperberg o Mike Vosburg. Sin embargo, en esta ocasión hace un trabajo bastante decente (aunque sigan percibiéndose fallos por doquier en aspectos como rostros, anatomía, fondos, etcétera). Quizá tenga algo que ver, quizá tenga mucho que ver el hecho de que el entintado viene firmado por un maestro del pincel llamado Tom Palmer, secundado en el número final por otro veterano llamado Bob McLeod. Cualquiera que haya leído más de tres tebeos e los Vengadores se habrá encontrado alguna vez con su línea distintiva que lo mismo convertía en presentable el lápiz más abyecto que acababa borrando los rasgos definitorios del estilo del autor sobre cuya labor ejecutaba la propia. En este caso, su entintado consigue realzar los dibujos de un Khoi Pham que corre el riesgo de pasar de promesa futura a promesa fallida.

     

    Para terminar, solamente queda indicar que la historia es entretenida, el tebeo presentable y que quienes siguieron las divertidas peripecias de Hércules anteriormente podrán disfrutar de éstas y ver cómo se cierra este capítulo que deja al personaje en un estatus que lo retrotrae a épocas pretéritas, cuando su aspecto era curiosamente parecido al de la serie televisiva protagonizada por Quebien Sobo.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 3 de octubre de 2011.

    Enviado por lcapote a las 11:27 | 0 Comentarios | Enlace


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