Cajón desastre para hablar y tratar los temas más diversos: Literatura, justicia, videojuegos, tebeos, cine, animación... Se hace lo que se puede para mantener este chiringuito al día.
Prohibieron la inteligencia con un decreto especial
2012-05-14
Le robo a la bitácora Cambalache 3,14 la letra de esta canción de Rubén Blades. Como dice maese Zifra, conocerla y cantarla es hoy muy necesario:
Prohibieron ir a la escuela e ir a la universidad Prohibieron las garantías y el fin constitucional PROHIBIERON TODAS LAS CIENCIAS, excepto la militar PROHIBIENDO EL DERECHO A QUEJA, prohibieron el preguntar Hoy te sugiero, mi hermano, pa’ que no vuelva a pasar:
Prohibido olvidar, prohibido olvidar
Prohibido esperar respuestas, prohibida la voluntad Prohibidas las discusiones, PROHIBIDA LA REALIDAD Prohibida la libre prensa y PROHIBIDO EL OPINAR Prohibieron la inteligencia con un decreto especial Si tú no usas la cabeza, OTRO POR TÍ LA VA A USAR:
Prohibido olvidar, prohibido olvidar
Prohibido el derecho a huelga y el aumento salarial Prohibieron ir a la calle y AL ESTADO CRITICAR Prohibieron REÍRSE DEL CHISTE, de SU TRISTE GOBERNAR Prohibieron el desarrollo del futuro nacional Yo creo que la única forma de darle a esto un final es:
Prohibido olvidar, prohibido olvidar
Prohibieron los COMENTARIOS SIN “VISTO BUENO” OFICIAL Prohibieron el REBELARSE CONTRA LA “MEDIOCRIDAD” Prohibieron las elecciones y la esperanza popular Y prohibieron la conciencia al prohibirnos el pensar Si tú crees en tu bandera y crees en la libertad:
Prohibido olvidar, prohibido olvidar
Pobre del país donde lo malo controla, donde el civil se enamora de la corrupción
Pobre del país alienado por la droga, porque UNA MENTE QUE AFLOJA, PIERDE LA RAZÓN
Pobre del país que, con la violencia crea que puede matar la idea de su liberación
Pobre del país que ve LA JUSTICIA HECHA AÑICOS por la voluntad del rico o por orden militar
Cada nación depende del corazón de su gente Y a un país que no se vende, nadie lo podrá comprar
Comunicado de los defensores universitarios españoles
2012-05-11
La Ley de Reforma Universitaria de 1983 establece la figura del Defensor Universitario (DU), una institución que tras la aprobación de la LOU de 2001 se hace obligatoria para todas las universidades españolas, incluyendo las privadas. Conforme a la disposición adicional decimocuarta de la LOU, la principal función del DU es "velar por el respeto a los derechos y libertades de los profesores, estudiantes y personal de administración y servicios, ante las actuaciones de los diferentes órganos y servicios universitarios".
Así pues, y conscientes de la misión a ellos encomendada, los Defensores Universitarios de España deciden expresar públicamente su preocupación en relación al proceso de reformas emprendidas por el Gobierno y que afectan al ámbito universitario. Especialmente preocupante resulta el Real Decreto-Ley 14/2012 de 20 de abril, particularmente en lo relativo al aumento de tasas y precios públicos de los estudios universitarios, al régimen de dedicación del profesorado y al procedimiento de creación, modificación y supresión de centros y títulos de enseñanzas universitarias. Esta inquietud y malestar está motivada tanto por la forma seguida en la elaboración de la norma, sin ningún contacto formal previo con las partes interesadas, como por el fondo, ya que los cambios legales afectan sustancialmente al modelo de universidad pública.
Consideramos que las emergencias que afectan al país, y que exigen urgentes reformas, ajustes y recortes, en modo alguno pueden justificar la quiebra de la autonomía universitaria o del autogobierno de las Comunidades Autónomas (CCAA); tampoco pueden justificar el recurso sistemático al decreto-ley, renunciando al sano ejercicio de una democracia deliberativa y participativa. Sin ésta no es posible construir proyectos compartidos y perdurables. La forma de gobernar y gestionar los asuntos públicos ha de asumir la complejidad de perspectivas, incorporando la diversidad de intereses contrapuestos y articulando mecanismos de diálogo y concertación. Esta exigencia se hace mucho más inexcusable cuando el contenido de las reformas tiene un carácter estructural, afectando a aspectos sustantivos de nuestro sistema universitario, y en el que están en juego unos derechos y prestaciones inherentes a nuestro modelo de Estado social.
Los Defensores Universitarios de España, en el legítimo ejercicio de su función de supervisión, mediación y propuesta, y en su afán de seguir contribuyendo eficazmente a la buena gobernanza de nuestro sistema universitario, hacen un llamamiento en favor de la inmediata recuperación de la democracia deliberativa, la concertación y el diálogo entre las partes interesadas (Gobierno, Oposición, CCAA, Universidades, Sindicatos, asociaciones estudiantiles y demás actores afectados). Sólo así se podrá hacer frente de manera responsable y exitosa al estado de emergencia que viven nuestras sociedades, y también nuestras Universidades; y solo así los derechos y libertades de los miembros de la comunidad universitaria gozarán de una mayor garantía, evitando al mismo tiempo la precipitación, la imposición y el rechazo, lo que en definitiva deslegitimaría todo el proceso de cambio que las circunstancias demandan.
Quienes firmamos este escrito, miembros de la comunidad universitaria de todas las universidades españolas manifestamos nuestro más absoluto rechazo a las medidas de recorte presupuestario tomadas por el gobierno porque entendemos que suponen un atentado gravísimo y sin precedentes que amenaza la supervivencia del servicio público de la enseñanza superior. 1. Las medidas acordadas por el Consejo de Ministros responden a una grosera improvisación. No son el resultado de un análisis detenido de los problemas que pudiera tener la universidad española, sino la consecuencia de dar el hachazo primero y luego tratar de encontrar argumentos que puedan justificarlo. Una prueba palpable de ello es que los recortes de gasto, la reducción de efectivos y el cambio de normas se realizan antes de que ni siquiera comience a funcionar la comisión nombrada por el Ministerio para que haga propuestas de reformas. Una comisión que igualmente rechazamos de plano porque, con independencia de la muy alta categoría profesional de todos y todas sus componentes, no refleja el pluralismo ideológico de nuestra sociedad y sobrevalora la influencia de los intereses bancarios privados a la hora de definir el mejor ordenamiento de la universidad pública española. 2. Para abrir paso a esas medidas y para apoyar los recortes, el propio Ministro y otros dirigentes políticos del Partido en el Gobierno han dado datos incorrectos o han dicho mentiras que confunden y engañan a la opinión pública: • Para argumentar que en España hay demasiadas universidades el Ministro ha manifestado que en California hay 10, cuando en realidad hay 146. En contra de lo que dice el Gobierno, es fácil deducir que en España más bien hay pocas universidades: los dos países que tienen mayor número de centros universitarios de investigación de excelencia entre los mejores del mundo son Estados Unidos y el Reino Unido, y en ellos hay una universidad por cada 94.000 y 253.000 habitantes, respectivamente; mientras que en España hay una por cada 582.000 (Estos datos y los siguientes en José Antonio Pérez García y Juan Hernández Armenteros, Reforma universitaria: preguntas erróneas, respuestas incorrectas. El País, 16-4-2012). • Para hacer creer que es baja la calidad de nuestros centros universitarios, que combinan la docencia y la investigación, el Ministro los compara con rankings en los que la inmensa mayoría son solo centros de investigación y, sobre todo, sin hacer mención a que 99 de los 100 primeros están en países que casi doblan el gasto en I+D+i sobre el PIB de España. • Para exagerar el coste del fracaso escolar el Ministro ha afirmado que el 30% del alumnado abandona la universidad sin terminar, cuando la realidad es que ese 30% se refiere al cambio de titulaciones y que el abandono definitivo solo es del 12%. Y tanto el Ministro como la Secretaria General del Partido Popular han difundido la idea falsa de que el coste de ese abandono (exagerado) es de 3.000 millones de euros, una cifra equivocada y sin fundamento empírico ninguno. 3. Denunciamos que lo que viene haciendo el gobierno para justificar los recortes de presupuesto es simplemente una campaña contra la universidad pública que solo puede calificarse, cuando menos, como desleal. El Ministro se empeña en decir a la ciudadanía que nuestra universidad es ineficaz, cara e inútil para crear empleo y le oculta la realidad: • Los estudios internacionales muestran que nuestra docencia y productividad científica son equiparables a la de los países de la OCDE a pesar de que aquí invertimos anualmente un 20% menos en recursos. • El 79% de quienes obtienen su título en España lo hacen en la “edad típica” de obtenerlos, frente a un 70% de la OCDE y a pesar de que aquí dedicamos a becas la tercera parte que la media de los países de esa organización y con menor gasto por estudiante. • La tasa de paro de los y las egresadas universitarias es la mitad que la del resto de la población y todo ello se consigue en la universidad pública con un coste por estudiante que es un 25% más bajo que el de la privada. 4. A los recortes realizados en los Presupuestos Generales del Estado en las partidas destinadas a la investigación, ahora se suman las consecuencias del Real Decreto Ley de racionalización de gasto público en el ámbito educativo que van a impedir desarrollar con la necesaria calidad el servicio público de la enseñanza superior tan necesario para el progreso de nuestra sociedad. Denunciamos en particular que las medidas adoptadas por el Gobierno son un atentado gravísimo contra el desarrollo de la actividad investigadora, que es uno de los motores más potentes del progreso de una nación y de la competitividad económica que tanto reclama. Unos motores que se resienten cuando se aumentan las obligaciones docentes al mismo tiempo que se recortan recursos para la investigación. O cuando se encarece el precio de los másteres y se anula a la vez el sistema de préstamos renta y se disminuyen las becas, porque eso dará lugar a que no sean las personas de mayor talento quienes puedan acceder a la carrera investigadora, sino solo las de más ingresos. Y denunciamos que son un golpe brutal al principio de igualdad de oportunidades porque el aumento indiscriminado de las matrículas, sin estudiar previamente los efectos de otras distintas posibilidades más justas y eficientes de fijar sus precios, disminuyendo al mismo tiempo las becas, solo dará lugar a que las personas de rentas más bajas tengan más difícil acceder a los estudios universitarios. El aumento de las dedicaciones docentes, en función de los criterios establecidos en el RD, elude las consecuencias a corto y largo plazo de tales medidas: se toman antes de revisar o consensuar con la comunidad docente/investigadora los criterios y baremos establecidos para la obtención de tramos investigadores en función de la naturaleza variable de la producción científica de las diversas disciplinas; así, la mayor carga de docencia recaería en quienes "menor investigación realizan", con lo cual cabe pensar en que la docencia no se beneficiaría de la lógica retroalimentación del avance científico; por último, se da un golpe a la promoción de la investigación y de los investigadores e investigadoras, pues con más contratos precarios y mayor actividad docente tendrán más dificultades para lograr tramos de investigación. 5. Quienes firmamos esta declaración sabemos que en nuestra institución hay problemas, que se pueden y se deben optimizar los recursos que la sociedad nos proporciona, y estamos dispuestos a contribuir con nuestro esfuerzo a que el servicio público universitario funcione mejor y con mayor ahorro de recursos. Tenemos la convicción de que hay que mejorar la adecuación de la oferta a la demanda de estudios, hoy día muy desequilibrada, coordinar mejor los mapas de titulaciones o acoplar las plantillas de profesorado a las necesidades reales de la docencia y la investigación, entre otras cosas. Pero eso no puede llevarnos al engaño. Nada de eso se puede conseguir con menos recursos, poniendo en peligro lo bueno que han tenido las reformas de los últimos años, cerrando el paso a cualquier estrategia de diálogo y dificultando el acceso a la universidad y a la carrera universitaria a las personas de rentas más bajas. De esta manera, disminuyendo recursos a un sistema ya de por sí necesitado de ellos, y sin propuestas que realmente supongan una mejora de su uso, por mucho que se hable de "racionalización", el gobierno solo va a conseguir deteriorar el sistema universitario español y, en consecuencia, la evolución negativa de nuestra economía y el empleo, la situación de las empresas y el bienestar social. La evidencia histórica nos indica que eso es lo que sucede cuando se adoptan medidas como las aprobadas por el Gobierno español. Y esa evidencia, junto a las crecientes facilidades que se vienen dando a los centros privados, es lo que nos lleva a denunciar que la estrategia que en realidad se viene persiguiendo en este como en otros servicios públicos es su privatización progresiva para convertirlos en simples negocios privados con independencia de que así queden millones de españoles y españolas sin poder acceder a ellos. Por todo esto, llamamos a todas las personas que forman parte de la comunidad universitaria, con independencia de sus ideas políticas y simplemente amantes y defensores de la universidad pública, a que suscriban este escrito con su firma, a que lo divulguen y a que asistan a las convocatorias que se harán en todas las universidades frente a los rectorados para reclamar a nuestros máximos representantes que defiendan estas ideas y rechacen de plano los recortes del gobierno por suponer un atentado gravísimo y de efectos terribles para el futuro inmediato de la sociedad y de la economía española. Y en concreto, para que con su firma exijan firme y directamente al Presidente del Gobierno la dimisión del Ministro de Educación y Cultura y la retirada inmediata del Real Decreto de "racionalización" del sistema educativo porque simplemente significa la destrucción del sistema público que con tanto esfuerzo y siempre con insuficientes recursos hemos podido levantar en los últimos años con una calidad y alcance social de la que, a pesar de todo, nos sentimos orgullosos y orgullosas.
Defendemos una universidad pública de calidad comprometida con la sociedad
2012-04-25
Respuesta a las declaraciones del Ministro de Educación José Ignacio Wert
Señor Ministro José Ignacio Wert
Somos gente de ciencia y, debido a ello, defendemos siempre que las decisiones han de estar basadas en un conocimiento sólido sobre el comportamiento y el origen de los problemas. Usted ha liderado una empresa de investigación, por lo que ha de saber de qué estamos hablando. Por ese motivo, resulta cuando menos indignante que realice usted afirmaciones que contradicen el conocimiento científico.
Las reformas que su Ministerio está comenzando a defender para ser aplicadas en la Universidad española no son nuevas. Se han implementado ya en otros países, en algunos de los cuales existen desde los años 80. Hablamos de la desaparición y fusión de universidades públicas, la subida de los precios de matrícula, la inestabilidad de los puestos de trabajo universitarios, la reducción del esfuerzo público en la financiación de las universidades, la transformación de becas en préstamos y otras medidas ya muy conocidas que fueron defendidas con los mismos argumentos que usted utiliza. Es un tiempo suficiente como para que abunden las investigaciones publicadas en revistas científicas de prestigio que denuncian los efectos nocivos que tales reformas han producido. Estos efectos se miden en términos de un importante aumento de la desigualdad social, distanciamiento entre universidad y sociedad, pérdida de la confianza del profesorado, resultados muy dispares y difíciles de predecir en productividad científica, serias dificultades para mantener los estándares de calidad, aumento de la burocratización, disminución de la autonomía universitaria, y un largo etcétera. Este amplio bagaje de experiencia internacional aconseja, fuera de toda duda, no cometer los mismos errores para la Universidad española. Muy al contrario, la calidad de la investigación y de la docencia universitarias están en función, entre otras medidas, del esfuerzo presupuestario, de la inversión en investigación, de la reducción en el número de estudiantes por profesor o profesora, de las importantes ayudas económicas del Estado hacia los sectores más desfavorecidos de la sociedad, o de la cooperación transdisciplinar, transuniversitaria y transnacional en equipos colaborativos. Las universidades que usted señalará, sin dudas, como las mejores del planeta, se caracterizan por unas condiciones de trabajo que estarán aun más distantes de las nuestras si sus reformas finalmente se imponen.
Somos conscientes del importante lugar que ocupa la universidad en nuestra sociedad. Es la institución especialista en generar conocimiento y en educar a personas que practicarán ciencia, profesión y ciudadanía. La universidad es una apuesta esperanzadora por generar soluciones nuevas para mejorar nuestra sociedad. Por este motivo, la institución internacional con mayor competencia en el ámbito de la Educación Superior, la UNESCO, ha insistido en que es fundamental garantizar la autonomía universitaria, dotar a las universidades de suficiente apoyo estatal y reforzar su función pública.
Señor ministro, coincidimos plenamente con usted en que la situación que estamos sufriendo en este momento histórico requiere acometer, como mínimo, reformas de gran calado. Las actuaciones políticas que hacen falta son contrapuestas a un aumento del esfuerzo de la mayoría de la población, a la reducción del Estado a la mínima expresión o al refuerzo del protagonismo de los mismos agentes de mercado cuya ambición desproporcionada ha provocado la actual crisis global. Las medidas que necesita, entre otras, la sociedad española no pasan por debilitar las instituciones públicas como ocurre con sus incipientes propuestas para la Educación Superior. El conocimiento que hemos acumulado y que seguimos generando en nuestras organizaciones científicas aconseja hacer exactamente lo contrario que está dibujando en sus declaraciones. Como es habitual en las instituciones académicas, cuenta usted con nuestro apoyo para construir e implementar soluciones sólidas que no solo nos permitan salir con dignidad de la situación actual, sino prevenir las futuras; o bien, cuenta usted con nuestra más firme, inquebrantable y duradera oposición, como resultado de nuestra actitud de defensa de la sociedad, especialmente la más desprotegida que aun quedará en peor situación si sus medidas son finalmente impuestas.
Por eso los firmantes de esta carta nos comprometemos a oponernos a las medidas y prácticas que, bajo el pretexto de la competitividad y la rentabilidad, se encaminan a la degradación del servicio público de la Educación Superior; a abrir espacios de expresión y análisis profundo del malestar de la comunidad universitaria, de sus causas y de las alternativas que puedan conducir a la solución; a movilizarnos mediante acciones concretas –que será necesario definir según los contextos- para afirmar nuestras propuestas y rechazar las que amenazan la equidad y el futuro educativo y a apoyar a los movimientos y acciones que, fuera de la universidad, conduzcan a la búsqueda del bien común.
Colectivo "Universitarios frente a la crisis"
http://unicrisis.wordpress.com/
Publicado el jueves 19 de abril de 2012 en la web: http://actuable.es/peticiones/defendemosuniversidad-publica-calidad-comprometida-con
Desde que el Telediario de TVE-1 era el único que se podía ver en la caja tonta, recuerdo cómo cada cierto tiempo se publican en España índices de popularidad en los que la ciudadanía pone nota a las instituciones y a las personas que las representan. Nuestros políticos, ya sean los del Gobierno o los de la oposición, resultan habitualmente suspendidos y, hasta hace relativamente poco, la Casa Real era de las magistraturas mejor valoradas.
Todo esto ha cambiado a raíz de los sucesivos escándalos en los que se han visto envueltos algunos de sus integrantes. Más allá de la consideración jurídica que tengan, lo cierto es que para la población el parentesco de proximidad con los reyes equivale a la pertenencia a la real familia, y así, Iñaki Urdangarín se ha visto imputado en una de las múltiples piezas separadas que ha generado una trama de corrupción ciertamente descomunal; el nieto mayor, Froilán, se dispara con una escopeta en el pie y la gente se pregunta qué hace un niño con semejante cachivache. En plena crisis económica, justo después de que se anunciaran los presupuestos más aberrantes que se recuerdan, el Jefe del Estado se marcha de cacería de elefantes a Botswana. Si ya el gasto es virtualmente imposible de justificar, el concepto del paseo causa todavía más rechazo, habida cuenta de que hablamos de una especie en vías de extinción y de un pasatiempo que no cosechas excesivas simpatías, ya que siendo España un país de larga tradición cazadora, mucho me temo que poco o nada tiene que ver con la llamada “caza mayor” que supone la matanza de proboscídeos. Todo esto ha provocado un deterioro singularmente rápido de una institución que está probando ser menos estable de lo que se pensaba.
El debate entre Monarquía y República quedó aplazado sine die durante la transición, en parte por la renuncia -¿temporal? ¿permanente?- que los partidos de izquierda hicieron, con el fin de acelerar la transición. El papel de Juan Carlos I durante el 23 F afianzó una posición tambaleante, pues no hay que olvidar que el monarca venía de ser el heredero de un dictador, aunque luego promoviera los movimientos reformistas que convirtieron el país en un Estado de Derecho más próximo a los de su entorno que a los difuntos régimenes fascista y nacionalsocialista que auparon a Franco al poder con su apoyo militar. La opción republicana quedó reducida en muchos casos a una pose, traducida en el rescate de la bandera tricolor en todo tipo de protestas y en la conmemoración de cada 14 de abril de la proclamación de la II República. A día de hoy ha tomado una fuerza inusitada, determinada por la proclamación abiertamente favorable a esa forma de gobierno que expresan diversos sectores de la sociedad.
En pleno siglo veintiuno e inmersos en el proceso de unificación europea (otro día hablaremos de qué unión y de qué Europa es la que nos espera) las monarquías son cada vez atavismos más patentes, motivo por el cual sus integrantes (y sus asesores) son (o deberían ser) conscientes de que hay que demostrar la utilidad pública cada día y que el prestigio de ayer sirve hasta cierto punto para restañar las meteduras de pata de hoy. Si casas reales con más arraigo como la británica han tenido que ceder al signo de los tiempos (inciso: se cumplen veinte años del annus horribilis de Isabel II) la nuestra debería ser consciente de que monárquicos hay pocos, juancarlistas muchos (mucho me temo que menos de un poco de tiempo para acá) y no se sabe si se reconvertirán al felipismo (borbónico, se entiende) cuando el Príncipe de Asturias suba al trono. Estas crisis son también oportunidades ideales para ver cómo se desenvuelven el monarca y su sucesor en las distancia cortas y ante papeletas tan desagradables como las comentadas. Veremos qué es lo que sucede, pero si hay algo de cierto en esta historia es que es la propia casa de Borbón la que tiene en su poder los elementos para frenar la decadencia de su imagen pública o para acelerarla. Paradojas de la Historia, una vez más, las posibilidades del advenimiento de la forma de gobierno republicana pasan en este país por lo que hagan sus monarcas.
Para publicar la entrada en condiciones estuve buscando datos aquí y allá en la Red. Paseando por la Wikipedia (útil para consultas rápidas) encontré esta reflexión de Ann Druyan (corresponsable de Cosmos junto a Soter y Sagan, amén de tercera esposa y viuda de este último) en torno a la posibilidad de una vida después de la muerte:
En inglés:
When my husband died, because he was so famous and known for not being a believer, many people would come up to me —it still sometimes happens— and ask me if Carl changed at the end and converted to a belief in an afterlife. They also frequently ask me if I think I will see him again. Carl faced his death with unflagging courage and never sought refuge in illusions. The tragedy was that we knew we would never see each other again. I don't ever expect to be reunited with Carl.
En español:
Cuando mi marido murió, debido a que era muy famoso y conocido por no ser creyente, mucha gente se acercaba a mí —todavía sucede— y me preguntaban si Carl cambió y creyó en la vida después de la muerte en sus últimos momentos. También me suelen preguntar si pienso que lo volveré a ver de nuevo. Carl afrontó su muerte con entereza y nunca se refugió en ilusiones. La tragedia fue que los dos sabiamos que no nos volveriamos a ver. No espero volver a reunirme con Carl.
Contaba Richard Dawkins en el prólogo de su obra Destejiendo el arco iris que aquellas de sus obras donde paseaba su ateísmo militante habían causado reacciones de desesperación entre muchos de sus lectores, que afirmaban que al argumentar de forma tan demoledora contra la existencia de Dios y de todas las creencias que hablaban de una segunda vida en la que se derrota a la muerte, les había arrebatado la esperanza. Su respuesta era que su intención no era sumir a nadie en la desesperación sino liberarle de las cadenas de unas creencias en un futurible que parecía imponerse al presente.
No son pocas las ocasiones en las que la promesa de una vida eterna se plantea como argumento para sobrellevar las penalidades en la existencia presente. Es la idea o el ideal del premio por un comportamiento recto, pero también trae consigo el reverso de un conformismo que evite alcanzar o, al menos, luchar por ese ideal aquí y ahora. No sabemos qué es lo que pasará mañana, pues seguro en esta vida no hay nada más que la muerte (y los impuestos, salvo que llegue una amnistía fiscal) así que las cosas que se hagan han de hacerse aquí y ahora. Hay que luchar para cambiar aquello que no funciona (que como puede verse, es mucho); no hay que esperar a la hipotética recompensa en el más allá sino que hay que pelear por la dignidad en el más acá. No sabemos qué pasará mañana pero al menos habremos hecho lo correcto, y siempre es mejor arrepentirse por lo que se intentó que por aquello a lo que no nos atrevimos.
Anoche volví, por un instante, a ser niño. Anoche volví a ver, treinta años después, el primer episodio de Cosmos, el mítico documental ideado y conducido por Carl Sagan. Monté con él en su nave de la imaginación para dar un paseo por el universo hasta nuestro planeta Tierra. De su mano volví a visitar la biblioteca de Alejandría y a recordar las hazañas de Hipatia de Alejandría, Aristarco de Samos o Eratóstenes de Cirene.
Es difícil explicar la fascinación que supuso para una generación de televidentes aquella ventana al conocimiento que abrió don Carl. A comienzos de los años ochenta, el temor a una guerra nuclear entre los bloques occidental y soviético estaba a la orden del día y, entonces como ahora, una parte de la ciencia era percibida como la causante de muchos males (entre ellos el peligro del holocausto atómico) al tiempo que pseudociencias como la astrología hacían de las suyas. Sagan propuso en ese primer episodio la dación de conciencia a la humanidad de nuestro papel y el de nuestro planeta. Éramos y somos un pequeño mundo en uno de tantos rincones del universo, pero tenemos la capacidad de controlar nuestro entorno de una manera que nos lleve hacia delante o hacia atrás (más concretamente, a la extinción).
Sagan y las otras dos cabezas pensantes del proyecto (Ann Druyan y Steven Soter) diseñaron una serie que, pese a los años transcurridos, sigue siendo imprescindible para cualquiera que quiera conocer algo mejor el mundo, el universo del que forma parte. La música de Vangelis contribuyó poderosamente a crear una ambientación en la que el simpático don Carl nos descubría las maravillas de la creación (abriendo paréntesis, tengo que preguntarle al Paleofreak hablar de “creación” a estas alturas). Astronomía, Biología, Historia de la Ciencia… todas las disciplinas son mencionadas en el marco del relato que, a modo de cuento, iba desgranando el narrador.
Volver a ver este primer capítulo trajo a mi mente los recuerdos de un niño de nueve años que, por aquello de la hora antes que disfrutamos en Canarias, pudo pegarse al televisor para ver aquel programa que se emitía en horario de máxima audiencia, en aquellos tiempos en los que solamente había por aquí un canal de televisión (la 2, llamada en tiempos la segunda cadena solo llegaría a Tenerife y Gran Canaria para el mundial de Naranjito y en La Palma solo se vería decentemente a partir de 1985). La explicación de los quince mil millones de años de existencia de nuestro universo en base a un único “año cósmico” (del que solo ocupamos los últimos segundos); la historia de los cangrejos “heike” con rostro de samurái en sus caparazones (que luego volvería a ver en el clásico de Usagi Yojimbo conocido como Segadora), las habilidades de científicos como Eratóstenes (que dedujo las dimensiones de la circunferencia terrestre con palos, pies(es), ojos y cerebro) o Kepler; la posibilidad de vida en otras partes del universo… Puede que ahora sepamos un poquito más que hace treinta años, pero muchas de las preguntas y no pocas de las respuestas planteadas por Sagan siguen estando vigentes.
La serie fue un éxito en todo el mundo y fue actualizada en diversas ocasiones, contando con un libro adjunto (tan delicioso como su versión televisiva) y se rumorea que existe el proyecto para una versión ampliada y actualizada donde el narrador sería Seth “Padre de Familia” MacFarlane (o al menos eso dicen las gentes de ¡Vaya tele!). Espero que llegue a buen puerto, pero dudo mucho que tenga el impacto que tuvo en su momento el original, con Sagan y sus jerséis de cuello de tubo con colores imposibles. Sea como sea, Cosmos es el ejemplo de lo que debe ser un documental de divulgación y de promoción del pensamiento crítico. Ahí siguen los palos que, justamente, endiñó a la pseudociencia astrológica y ahí queda una frase pronunciada al principio del primer episodio: deseamos averiguar la verdad y para hallarla necesitaremos imaginación y escepticismo. No tendremos miedo de la conjetura, pero tendremos que distinguir especulaciones de hechos.
Título: Iron Man vs. Doctor Muerte: Viaje a Camelot
Formato: Tomo en tapa blanda con solapas de 136 páginas de la serie Marvel Gold
Autores: (G) David Michelinie, Bob Layton (L) John Romita JR, Bob Layton (T) Bob Layton (C) Paul Becton, Bob Sharen (P) John Romita JR, Bob Layton
Editorial: Marvel Comics / Panini Comics
Precio: 12,95 euros
Comentario:
Por regla general, los tebeos publicados por las grandes editoriales estadounidenses distan mucho de ser obras “de autor”. Cuando hablamos de personajes cuyas colecciones abarcan décadas, es impensable que un artista o un equipo de los mismos se ate a las mismas, más allá de las marcas de Stan Lee y Jack Kirby en Los Cuatro Fantásticos, Mark Gruenwald en Capitán América o Brian Bendis y Mark Bagle en Ultimate Spider-Man, por citar los tres primeros ejemplos que me vienen a la cabeza. Sin embargo, esa misma acumulación de números en colecciones que, entre volúmenes, cabeceras y otras vainas ya suman más de medio millar de entregas, alberga etapas que para la parroquia son consideradas, por regla general, la definitiva o uno de los referentes principales. Todo el mundo habla de la Cosa del Pantano de Alan Moore, el Batman de Steve Englehart y Marshall Rogers, el Daredevil de Frank Miller o el Thor de Walter Simonson. Si hubiera que escoger una etapa semejante en el caso del Hombre de Hierro, ocioso es decir que la mayor parte de los votos irían para el trabajo que desarrollaron David Michelinie, Bob Layton y un primerizo John Romita JR a caballo entre los años setenta y los ochenta del siglo pasado.
El cabeza de lata llevaba paseando su armadura de colores rojo y oro, su bigote y su comportamiento a caballo entre Howard Hughes y James Bond desde hacía casi veinte años, pero es de la mano literaria de Michelinie y Layton que Tony Stark se convierte en el personaje que todos identificamos, tanto en lo que a él se refiere como en la recuperación, definición y adición de un variado elenco de personajes entre los que destacan James Rhodes “Rhodey”, Bethany “Beth” Cabe o la señora Bambi Arbogast. A ellos debemos también la revelación de la adicción alcohólica de Stark, narrada en un memorable episodio cuyas consecuencias están presentes en la etapa actual del personaje. En esa colección, JRJR dejó de ser visto como el hijo de su padre para convertirse primero en una de las jóvenes promesas más interesantes de Marvel y posteriormente en uno de sus autores estrella. La combinación de los tres autores renovó a un personaje que, mal que bien, ha vivido principalmente de esas rentas durante treinta años. Hemos tenido ocasión de disfrutar de su trabajo en la forma de varias ediciones, y aquí tenemos la recuperación de una aventura que, si la memoria no me falla, no se había visto por estos barrios desde los inicios de Comics Forum: la historia que llevaría al Hombre de Hierro y al Doctor Muerte al Camelot artúrico.
Muchos son los autores que han jugado con la idea de presentar a Tony Stark como un moderno caballero embutido en una brillante armadura, esbozando luego no pocas analogías con la figura del antiguo y futuro rey de Britania. Como Arturo, Stark aspira al ideal de un mundo mejor, de una edad dorada donde la luz (sea de la justicia o sea de la tecnología) se imponga sobre la oscuridad. Michelinie y Layton llevan las comparativas hasta sus últimas consecuencias y para rematar la faena añaden a la mezcla a uno de los pesos pesados de la casa de las ideas: Victor Von Doom. Como monarca y como experto en tecnología, el señor de Latveria constituye el reverso tenebroso tanto del rey britano como del industrial norteamericano. Si a ello añadimos el hecho de que también va por la vida cual sardina enlatada, resulta comprensible que los destinos de estos acorazados humanos se acabaran cruzando. La ocasión que presentaba el centésimo quincuagésimo número de la colección del Hombre de Hierro fue aprovechada sobradamente y supuso el canto del cisne de la colaboración de los tres autores en el seno de la colección.
Pocos años después, Michelinie y Layton retornarían para contar las andanzas de Tony Stark y su alter ego metálico, los cuales venían de pasarlas canutas por obra y gracia de Dennis O´Neil y un olvidado Luke McDonnell. Una segunda crisis alcohólica, la pérdida de Stark International, la necesidad de ceder la armadura a otro portador… don David y don Bob debieron de cogerle gusto a la idea de que el filántropo bigotudo las pasara más canutas que los protagonistas de un culebrón venezolano, porque le embarcaron en una guerra por el robo de su tecnología, le convirtieron en proscrito, le obligaron a fingir su muerte, hicieron que uno de sus amigos más próximos le traicionara, que una de sus novietas le disparara y que a consecuencia de lo anterior quedara paralítico. Toda una sucesión de desgracias que continuarían un poco más tarde John Byrne y un retornado en el apogeo de su gloria John Romita JR. Como segunda despedida, Michelinie y Layton decidieron esperar hasta otro número redondo –el bicentésimo quincuagésimo- para que los caminos de Iron Man, el Doctor Muerte y Arturo Pendragón se cruzaran de nuevo. En esta ocasión, el destino de su viaje sería la Inglaterra de un futuro donde se ha cumplido la profecía según la cual en la hora más oscura el mayor campeón del reino se alzaría nuevamente. Quiso la casualidad que todo esto ocurriera justamente durante Actos de Venganza, aquella aventura multitudinaria donde un cónclave de villanos jugaba al cambio de parejas con los Vengadores y sus enemigos habituales. Teóricamente, tanto el Hombre de Hierro como el Doctor Muerte estaban implicados en la trama, así que hubo que improvisar un poco enfrentando al latas con uno de los adversarios habituales de Thor, el Destructor (en un episodio dibujado por el inimitable Herb Trimpes y del que quien se acerque al tomo no podrá disfrutar) y añadiendo en la portada del número doscientos cincuenta el logo de una saga con la que no tenía nada que ver. Ay, los eternos problemas de coordinación, pero con todo, no hay que olvidar que ésta es la primera vez que esta historia se publica en España. A principios de los años noventa, la colección del latoso llevaba un retraso considerable y cuando cerró su segundo volumen, los responsables de Fórum optaron por empatar directamente con la prometedora etapa de Byrne, dejando colgados algunos números, entre ellos éstos.
Las aventuras son entretenidas y, pese al tiempo transcurrido en ambos casos, proporcionan una lectura amena y, al menos por la parte que me toca, la incómoda sensación de que estas historias ochenteras resultan más divertidas que el cansino devenir de la colección actual del caballero férrico. En la parte gráfica hay que destacar el buen trabajo que Layton desarrolló sobre los lápices de Romita JR, destacando particularmente su habitual acabado de la armadura del Hombre de Hierro. La segunda parte ya es un “todo-Layton” con todo lo que ello supone, pues don Bob es tan bueno en el pincel como torpe con los lápices, amén de padecer cierta tendencia a los diseños particularmente horteras. Dicho lo anterior, solo queda recomendar este tomo a seguidores del personaje, humanos que quieran recordar los días en los que JRJR dibujaba personajes sin diseñarlos a golpe de escuadra y cartabóny completistas a los que no les duela el precio que hay que pagar por cuatro números de la serie regular (aunque algunos sean especiales, claro).
Hoy es uno de esos días en los que no está quien escribe para grandes alegrías. Pese a la pérdida de medio millón de votos (un desgaste brutal para cien días de Gobierno), el Presidente Rajoy ha lanzado unos presupuestos donde se ceba en cuestiones como la educación, la sanidad o la ciencia (dejando casi intactas necesidades tan “básicas” como la Casa Real). Unas cuentas que siguen el dictado de un modelo de Unión Europea bien decidido a destruir el Estado del bienestar y que siguen el penoso modelo británico, bien infectado por el repugnante ideario económico del Thatcherismo. Agárrense, que vienen curvas: a las Universidades se les seguirá exigiendo calidad investigadora después cortarle el grifo; a la ciudadanía se le seguirá contando la mentira de que se vivió por encima de las posibilidades y el sector financiero seguirá intacto (y amnistiado fiscalmente). Da gusto ¿no?
También se anuncia que ha muerto don Antonio Mingote, genio y figura de los humoristas gráficos españoles y último integrante de una generación que hizo reír de forma elegante, con personas como Tip y Coll, Jordi Estadella, Chumi Chúmez, Manolo Summers (éste era bastante malhablado, eso sí) o Forges (que ya tiene setenta años y que se nos queda solo en la cima). Uno podría estar en desacuerdo con el ideario que tenían unos y otros, pero la profesionalidad y el buen hacer son innegables.
Entre tanto despropósito y mala noticia, un pequeño detalle de los que te reconcilian con la humanidad. Andaba yo ayer en el Tajo Británico en la cola de la estafeta de Correos y, acostumbrado a lo de “póngase detrás de la raya” no me fijé en el detalle de que había un cacharrete para coger turno (modelo charcutería, para entendernos). Dos personas que se percataron de la situación me cambiaron el número por los suyos, al ver que yo llevaba más tiempo esperando. Detalle raro por lo inhabitual, sorprendente por lo grato y digno de propagarse.
Formato: Álbum en tapa dura de setenta y dos páginas
Autores: (G) Víctor Santos (L) (T) (C) (P) Alberto Hernández
Editorial: Dolmen Editorial
Precio: 15,95 euros
Comentario:
Por fin tenemos la oportunidad de disfrutar de un proyecto largamente anunciado desde la editorial Dolmen: Ezequiel Himes: Zombie Hunter. El álbum es el resultado de la colaboración entre el prolífico Víctor Santos –uno de los referentes del cómic español de los últimos quince años- y el ilustrador grancanario Alberto Hernández –un nombre poco conocido tras el que se oculta un profesional con muchos años de “mili” a cuestas-.
El tebeo en cuestión cuenta la historia o mejor dicho, una historia del protagonista, un exterminador de muertos vivientes que desarrolla su sanguinolenta actividad en el centro de lo que antaño eran los Estados Unidos. Su aspecto rudo deja patente su condición de hombre despiadado en un mundo igualmente inmisericorde. Se ha embarcado en una misión de venganza que, poco a poco, permite al guionista ir desgranando aspectos del pasado del cazador y del escenario donde se desarrolla su tragedia. Santos evoca un mundo en el que hay unos zombis cuyo encéfalo no está totalmente putrefacto, sino que está dotado de ciertas capacidades que les permiten convertirse en jefes del cotarro y comunicarse telepáticamente, empleando en sus chiringuitos tanto a vivos como a no-vivos / no-muertos (táchese lo que no proceda). Himes formó parte de la jerarquía de poder, en un puesto que tiraba más bien hacia la base, pero un acontecimiento particularmente dramático motivo en su persona un cambio de actitud que le convirtió en el exterminador de seres podridos que es en la actualidad.
La historia esta conformada por la reunión de forma más o menos ordenada de una serie de tópicos provenientes de las historias de zombis, de las películas del oeste a la italiana, del ambiente del medio oeste estadounidense, todo ello convenientemente aliñado con unas gotas de mundo postapocalíptico modelo Mad Max. Con semejante mixtura se nos presenta un plato combinado que bien podríamos titular “todas las sobras de ayer con salsa y al horno”. El relato resulta confuso en ocasiones, quizá por el deseo de dar mucha información sobre el mundo de Himes en tan poco espacio. La inclusión de algunos giros argumentales un tanto incomprensibles tampoco ayuda a la solidez del tebeo, pero cuenta con un final sorprendente y hasta cierto punto coherente con la historia.
En la parte gráfica hay que destacar el buen trabajo desarrollado por Alberto Hernández. El ilustrador canario presenta aquí unos dibujos muy alejados del corte humorístico que desarrolla en otros ámbitos como el de naturaleza erótico-festiva que le ha hecho popular en el mercado holandés. Aquí aporta un trazo realista convenientemente realzado por los tonos sepia del color, ideales para reforzar la sensación de cochambre que ha de ilustrar cualquier comarca poblada por zombis.
El álbum viene complementado por un relato de otra aventura del protagonista y por sendas entrevistas al guionista y al dibujante, en las cuales se destripan los pormenores del proyecto que desembocó en este tebeo. La publicación constituye, en definitiva, una buena oportunidad para ver qué es lo que se cuece en los tebeos de factura nacional, disfrutar del trabajo de Víctor Santos como guionista si se sigue habitualmente su trayectoria y conocer a Alberto Hernández, uno de tantos profesionales que mantiene la ilusión de hacer tebeos pese a haberse convertido, según sus palabras, en un señor calvo y padre de familia. Ahora bien ¿es necesario que un tebeo de esta natura tenga un título y una ambientación netamente anglosajones? A veces resulta un tanto cansino toparse una y otra vez con los mismos tópicos. Por de pronto, esta entrega queda abierta para una continuación que los autores han supeditado a su disponibilidad de tiempo para ejecutar.
Hace unos días publiqué por aquí el texto íntegro que habíamos lanzado desde el Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna, en protesta por la introducción de la pseudomedicina homeopática en la Facultad de Farmacia. Las reacciones no se hicieron esperar, pues el Gabinete de Comunicación de la casa y el Diario de Avisos se hicieron eco rápidamente de la propuesta.
Por un lado están las opiniones desde el lado de la ciencia, concretadas en las contundentes declaraciones de la Vicerrectora de Investigación, que ha dicho con muy buen criterio que una universidad no es un lugar para las creencias sino para el conocimiento. También se han añadido un par de referencias a estudios con nombre y apellidos que indican que la homeopatía no va más allá del efecto placebo, a sumar al célebre artículo publicado por The Lancet en 2005.
Por otro lado están los gimoteos desde el lado de la parroquia homeopática, que descubiertos en su enésimo intento de invadir la universidad (cosa que desgraciadamente han conseguido con cierto éxito en otras partes) y de seguir disfrazándose de lo que no se es han soltado el discursito de turno, concretado en:
Primero.- La referencia a la falta de diálogo y a la falta de acercamiento por nuestra parte: craso error (o enorme mentira, según se mire). La ciencia nunca es dogmática, pero reclama a todo el mundo algo tan básico como pruebas. Y eso es lo que ha faltado por parte de la homeopatía y sus practicantes: elementos probatorios que acrediten la veracidad de lo afirmado.
Segundo.- La cita de estudios que avalan su validez y que, casualmente, carecen de nombre, referencia, cita o cualquier dato que permita su consulta. Argumentos repetidos hasta la saciedad siguiendo la teoría goebbelsiana de la mentira que se transforma en verdad si se jalea una y otra vez a guisa de mantra.
Tercero.- La referencia a la persecución y la intolerancia. Y ahí hay que darles la razón: las pseudociencias y las supercherías hay que tener tolerancia cero, sobre todo si intentan pillar cacho del maltrecho erario público y meterse en la educación superior.
Como buen ejemplo de la “ciencia-vudú” de la que habla Robert L. Park, la homeopatía o, mejor dicho, sus defensores, se basan en el mito de Galileo y en su persecución por parte de los estamentos religiosos de la época. Sin embargo, el tiempo y las pruebas aportadas por la ciencia (la de verdad) han dado la razón al citado Galileo, así como a Giordano Bruno o Nicolás Copérnico. Doscientos años después, los postulados de Samuel Hahnemann sobre la homeopatía no solo no han sido refrendados sino que pueden considerarse refutados. Parafraseando a Carl Sagan, la gente se rio de Galileo pero también se ríe del payaso Fofito. Ahora, a esperar la próxima acometida.
El Aula Cultural de Divulgación Científica contra la invasión de la Universidad por parte de las pseudociencias
2012-03-27
La denominada asociación médico-homeopática de Santa Cruz de Tenerife ha organizado un curso de introducción a la homeopatía; el curso se celebrará en la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Laguna (ULL) los días 26, 27 y 28 de marzo de 2012.
Lo anterior sorprende y preocupa porque la homeopatía es una pseudociencia pura y dura, con el mismo fundamento científico que la adivinación del futuro mediante el tarot, el feng shui o la grafología: ninguno. Por ello, resulta como mínimo inquietante que el curso haya sido organizado en colaboración conla Facultad de Farmacia de la Universidad de la ULL, y de los colegios oficiales de médicos y de farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife. Lo que no sorprende en absoluto es que entre los colaboradores figure la empresa multinacional Boiron, fabricante de productos homeopáticos.
El hecho de que la Facultad de Farmacia de nuestra universidad colabore en un curso de esas características resulta asombroso, precisamente porque una de las funciones de esa facultad es la de formar al alumnado en la promoción de la salud mediante el conocimiento científico. Siendo así, surge una pregunta: ¿acaso es posible promover la salud en Canarias (o en Mongolia, o en Camerún, o donde fuere) mediante la homeopatía? Ciertamente no, porque la homeopatía no cura nada, y el efecto terapéutico de la homeopatía no está avalado científicamente.
La homeopatía no es una ciencia sino una creencia carente de cualquier base científica; sencillamente porque no cumple con ninguno de los requisitos que debe tener una disciplina para ser considerada como científica. No es nuestra intención atacar a las creencias, pero exigimos que no traten de mezclarse con la ciencia. Y denunciamos que tal mezcolanza proceda de una facultad universitaria de nuestra propia casa, como ocurre en el caso que nos ocupa.
La homeopatía es el mejor ejemplo de que el efecto placebo existe, como consecuencia del particular funcionamiento de nuestro cerebro y de los mecanismos que provocan la autosugestión, pero no existe ningún indicio que demuestre que con unas cantidades infinitesimales de producto (en el mejor de los casos) se puedan obtener los resultados que dice obtener la homeopatía. Supuestos conceptos como el de la "memoria del agua", la "dinamización", la “potenciación” o aquello de que “lo similar cura lo similar”, a estas alturas del siglo XXI, lo único que producen es una leve, distante y escéptica sonrisa.
Por otro lado hay que reconocer que la homeopatía tiene una gran ventaja: no hace daño a nadie (salvo a la economía del paciente)… siempre que no se abandone el tratamiento convencional. Es muy, pero que muy difícil, sufrir una intoxicación con nada. La homeopatía es, simplemente, la ausencia de tratamiento.
También sorprende y preocupa que algunos licenciados en Medicina y Cirugía y en Farmacia hayan olvidado tan fácilmente lo que durante años necesariamente les tuvieron que enseñar en las facultades en las que realizaron sus estudios, ya que la práctica homeopática y la de la medicina científica son absolutamente incompatibles.
Por todo lo anterior queremos comunicar a la opinión pública nuestro rechazo hacia estas actividades anticientíficas, para que quede claro que en la ULL no se llevan a cabo sólo actividades tan rechazables desde el punto de vista científico como esa. Desde hace ya doce años un grupo muy numeroso de profesores, con financiación de la propia ULL y de muchas otras instituciones y organizaciones, hacemos justamente lo contrario: organizamos un curso interdisciplinar de divulgación científica, difusión del pensamiento crítico y análisis objetivo de las pseudociencias, entre las que tiene un papel muy destacado la homeopatía. Se trata del curso Ciencia y pseudociencias de la ULL http://www.cienciaypseudociencias.es/#
Además vale la pena consultar el metaestudio publicado hace unos años en The Lancet, una de las más prestigiosas revistas internacionales de Medicina, donde aparecen un artículo editorial, otro de investigación y otros con comentarios sobre la homeopatía, en los que no sale bien parada esta práctica que convirtió en dogma hace más de 200 años un médico de cabeza desorganizada llamado Samuel Hahnemann:
1. Editorial. “The end of homeopathy”. Lancet 2005; 366:690.
2. Shang, A.; Huwiler-Müntener, K.; Nartey, L.; Jüni, P.; Dörig, S.; Sterne, J.A.C.; Pewsner, D. and Egger, M. “Are the clinical effects of homeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homeopathy and allopathy”. Lancet 2005; 366:726-731.
Si se desea una información también rigurosa, pero más asequible para el público general, puede consultarse la siguiente obra:
Manifiesto europeo de los sindicatos europeo de la investigación y de la universidadpara salir de la crisis
2012-03-26
La presente crisis económica y financiera a nivel europeo y mundial acabará convirtiéndose en una crisis social de enormes proporciones si los estados y sus gobiernos adoptan un programa de soluciones estrechas y miopes. Parece claro que el remedio puede ser peor que la enfermedad.
La expansión del conocimiento humano y su transmisión a las nuevas generaciones están entre los más nobles fines de la humanidad. Pero, a la vez, son, elementos absolutamente vitales e indispensables de nuestro bienestar social, económico, democrático y cultural.
No lograr mantener e incrementar la inversión pública en educación e investigación, a todos sus niveles, debería ser algo tan impensable como negarse a comprar y sembrar las semillas de la próxima cosecha.
De la misma forma, la rica herencia de la educación superior y de la investigación europeas, basadas en la cooperación, la libertad de cátedra, la autonomía y las formas de el gobierno colegiadas, no debe ser destruida por los actuales recortes en el gasto público ni por las, cada vez más extendidas, formas de gestión de corte empresarial simplistas, conducentes a reconversiones que tienen en cuenta únicamente el interés privado y las necesidades económicas a corto plazo.
Por lo tanto, nosotros, los sindicatos de educación superior e investigación abajo firmantes, lanzamos este manifiesto en llamamiento de la defensa y de la mejora de nuestros sistemas de educación superior e investigación porque estos son una parte integral de la herencia de nuestros pueblos y de las sociedades libres y democráticas, y son actores fundamentales en la construcción de un futuro mejor.
Apelamos a nuestros gobiernos y a las instituciones europeas a que vuelvan a los principios de una Europa social, en cooperación y solidaridad con todas las regiones del mundo, cimentada en un alto nivel de investigación y educación.
En particular, pedimos el apoyo y seguimiento de las siguientes peticiones concretas que persiguen estos objetivos generales.
1. EL CONOCIMIENTO COMO UN BIEN PÚBLICO.
El conocimiento es uno de los bienes públicos que no se puede reducir a una mera mercancía. El uso y la circulación de conocimiento no lo gastan, sino al contrario, lo alimentan y lo ayudan a crecer. Hoy en día, sin embargo, la producción y transmisión de conocimiento están sujetas a un proceso mundial de mercantilización creciente. El enfoque privatizador del conocimiento frustra el progreso civil y democrático y compromete la libertad de cátedra. Deseamos defender y mejorar la naturaleza pública de los sistemas de investigación y educación europeos.
2. RECURSOS ADECUADOS A LOS OBJETIVOS.
Los objetivos de la Estrategia de Lisboa no se han logrado y podemos decir que Europa 2020 va a demostrarse inadecuada para promover una combinación de desarrollo sostenible, derechos civiles y democracia real. En los años precedentes, Europa ha invertido demasiado poco y de forma inapropiada en educación superior y en investigación. Dado el estado de la cuestión, deben apoyarse ampliamente la investigación básica y aquellas disciplinas que, si bien no generan rendimiento económico inmediato, mejoran la calidad de vida de la ciudadanía.
3. AUMENTAR LAS OPORTUNIDADES DE ACCESO DE TODOS LOS ESTUDIANTES A LA EDUCACIÓN SUPERIOR.
La educación universitaria debe ser accesible para todos los estudiantes. Nos oponemos totalmente al aumento de las tasas académicas, en tanto que el sistema de préstamos ha demostrado su fracaso donde quiera que se ha introducido.
4. HACER EFECTIVA LA “CARTA EUROPEA DEL INVESTIGADOR” E IMPLEMENTAR LA “RECOMENDACIÓN RELATIVA A LA CONDICIÓN DEL PERSONAL DOCENTE DE LA ENSEÑANZA SUPERIOR DE LA UNESCO DE 1997”.
La Carta Europea del Investigador incluye una serie de principios generales y de requisitos que definen el papel, las responsabilidades y los derechos de los investigadores y de las instituciones en las que éstos trabajan y que los financian. Este documento aún no se aplica en muchos de los estados miembros, por lo que debemos priorizar el cumplimiento de los principios contenidos en la Carta y asegurar que se apliquen las medidas contenidas en ésta, con la excepción de aquellas referidas a la remuneración. Nuestra concepción de la investigación pública implica que la contratación, salarios y otras condiciones relativas a los investigadores públicos no deben basarse en las reglas de un mercado de trabajadores. Por otro lado, en aquellos países donde la posesión de un doctorado es un requisito de acceso a las carreras docente e investigadora en las instituciones públicas, éste debería mantenerse. También, los investigadores en formación deberían ser reconocidos como investigadores profesionales.
Igualmente acuciante, es la necesidad de extender los derechos y la protección a todas aquellas otras modalidades docentes e investigadoras no incluidas en la Carta Europea del Investigador y que en la práctica permanecen invisibles. A este respecto, creemos que Europa debe abrazar la Recomendación relativa a la Condición del Personal Docente de la Enseñanza Superior de la UNESCO de 1997. Finalmente, estamos convencidos que la defensa y la mejora de la libertad de cátedra, así como la autonomía de las instituciones de educación superior e investigación, sólo pueden alcanzarse en condiciones de responsabilidad pública, definidas y claras, y bajo formas de gobierno colegiado.
5. CALIDAD EN LA INVESTIGACIÓN Y EN LA DOCENCIA.
La calidad de la educación de las nuevas generaciones se asienta en la calidad de la investigación. Esto implica, entre otras medidas, la existencia de unidades de docencia pequeñas. Una docencia, que se nutra de fuentes variadas, no puede separarse de la investigación porque es, también a través de la docencia, como los descubrimientos más recientes son difundidos.
Sin embargo, no puede haber garantía de la calidad de la docencia y en la investigación sin políticas de inversión en la educación superior y en la investigación. Los docentes y los investigadores darán lo mejor de sí, sólo cuando el sistema de financiación sea el adecuado, cuando se favorezca el gobierno colegiado en las instituciones y se garantice la plena libertad de cátedra.
6. CARRERAS PROFESIONALES ATRACTIVAS PARA LA CAPTACIÓN DE PERSONAL DOCENTE E INVESTIGADOR ALTAMENTE CUALIFICADO.
Una carrera atractiva es fundamental para incrementar el número de docentes e investigadores en las instituciones europeas. La seguridad en el empleo, un entorno de trabajo propicio, instalaciones adecuadas, la plena libertad de cátedra, las formas de gobierno colegiadas, las oportunidades de promoción y, finalmente, y no menos importante, unos salarios dignos, son los factores más relevantes que configuran una carrera atractiva. Elevar el estatus del personal docente e investigador debe ser una prioridad. Sin una mejora de las condiciones de trabajo, los objetivos europeos nunca serán alcanzados.
7. MOVILIDAD.
Para la consecución de la integración ciudadana y cultural de Europa, y para la construcción de los Espacios Europeos de la Educación superior y de la Investigación, es absolutamente necesario incentivar, sin hacerla obligatoria, la movilidad internacional de docentes, investigadores y estudiantes, como una fuente primaria de desarrollo cultural y científico. Sin embargo, para su consecución, deben asegurarse por un lado, formas que garanticen la protección personal y profesional en la movilidad; y por otro, la financiación pública necesaria para hacer realidad el acceso equitativo a la movilidad, cualquiera que sea la procedencia social o geográfica de los estudiantes.
8. UNA EVALUACIÓN NO BUROCRÁTICA QUE PERFECCIONE EL SISTEMA.
Para que el personal docente e investigador no tema la evaluación de su trabajo y lo tome como una buena oportunidad para avanzar y mejorar, no sólo debe evaluarse el sistema, sino, también, revisarse el proceso de evaluación. La evaluación debe de tener en cuenta las tradiciones científicas y las de cada disciplina concreta, y no debe aplicarse para coartar la libertad de cátedra, ni tampoco debe servir para premiar únicamente las corrientes dominantes en la investigación. Debe ser realizada por pares, ser colegiada, transparente, y permitir la apelación. Por todas estas razones, pedimos nuevas ideas acerca de las relaciones entre el personal docente e investigador y las fuentes de financiación, y los fines y los objetivos de las instituciones de educación superior e investigación. Finalmente, la evaluación debe aplicarse como una herramienta para mejorar y apoyar la calidad, las competencias profesionales y las instituciones.
9. EQUIDAD EN LOS PROCESOS DE TOMA DE DECISIÓN Y DE AUTOGOBIERNO.
Para defender su naturaleza pública, las instituciones de educación superior y de investigación deben hacerse más democráticas y su autonomía debe basarse en formas gobierno de colegiadas, y en la responsabilidad compartida. Todo el personal debe poder participar en los procesos de toma de decisión, independiente de su función en la institución. Más aún, debe darse mayor importancia a los representantes de los trabajadores y mayores derechos a los miembros electos.
10. IGUALDAD DE GÉNERO EN VEZ DE DISCRIMINACIÓN.
Las mujeres están infrarrepresentadas en los puestos de toma de decisión en los sectores académico y de investigación, y pedimos incentivos para aumentar la proporción de mujeres en todas las etapas de la carrera profesional, especialmente en lo que respecta a las cátedras y puestos directivos, para así disminuir la brecha de género. Más aún, la evaluación de las instituciones de educación superior e investigación debe hacerse a la luz de su éxito para implementar las condiciones de equidad y el principio de no discriminación. Para reducir la brecha de género y garantizar políticas no discriminatorias efectivas se necesita todo un sistema de protección social que asegure los derechos y el acceso a los servicios sociales para todos los trabajadores, hombres y mujeres en igualdad, con especial atención a los derechos de los progenitores y a la igualdad de oportunidades.
11. DEFENSA DE LOS EMPLEOS, INCREMENTOS SALARIALES Y GARANTÍA DE LA ESTABILIDAD.
Los docentes y/o investigadores y todo el personal tienen el derecho a la protección ofrecida por los procedimientos de negociación colectiva establecidos, o a estar amparados por un Estatuto. La calidad de la investigación y de la docencia se basa en derechos, unos salarios adecuados, un nivel de vida decente y un trabajo seguro. Hacemos un llamamiento a la mejora y ampliación de los sistemas educativos públicos, y de los derechos y la protección común a todos los trabajadores. Finalmente, mantenemos que es indispensable un sistema universal de apoyo a los salarios y al progreso en investigación y educación de los pueblos.
Manifiesto por un trabajo decente y unas libertades colectivas plenas
2012-03-25
(Noticia extraida del diario El Pais).
La reciente reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, la cual introduce un cambio radical en el modelo constitucional de relaciones laborales, basado en dos pilares esenciales: un delicado equilibrio entre poderes empresariales y derechos sociales y un estímulo a las expresiones de diálogo social, articuladas de manera señalada a través de la negociación colectiva.
La norma de urgencia ha procedido a convulsionar la práctica totalidad de los elementos esenciales de ese modelo constitucional. Por lo pronto, ha desplazado el centro de gravedad normativo de las relaciones laborales desde el trabajo a la producción y al empleo, desde el trabajador y sus condiciones de trabajo a su “empleabilidad”, mercantilizando sin miramiento alguno el trabajo y descontextualizando el marco en el que, desde sus orígenes y sin solución de continuidad, ha venido aplicándose, y ha de seguir haciéndolo, la norma laboral. Este texto legislativo, en segundo lugar, implanta un verdadero sistema de excepción en las relaciones laborales, otorgando poderes exorbitantes al empresario a la vez que destruye las bases fundamentales del poder contractual colectivo autónomo en la regulación de las condiciones de trabajo. La constante reducción de los derechos de los trabajadores se acompaña de una progresiva afirmación de la unilateralidad empresarial sin control ni contrapeso. En suma, la flexibilidad unilateral conferida al empresario, además de despreciar las reglas consensuadas por los propios interlocutores sociales apenas dos semanas antes, aleja nuestro sistema jurídico del modelo social europeo, aproximándolo a antañones modelos autoritarios, de manera oportunista recuperados ahora en nombre de la libertad de empresa. En tercer lugar, la negociación colectiva deja de entenderse como un instrumento de corrección de las desigualdades contractuales, habiendo sido objeto, ella misma, de una flexibilización que altera su posición en el sistema de fuentes. La prioridad aplicativa concedida sin restricción alguna a los convenios de empresa y la supresión del régimen hasta ahora vigente de ultraactividad, además de poder generar un no deseable incremento de la conflictividad social, concibe al convenio colectivo como un simple utensilio al servicio de los intereses subjetivos empresariales, sustituible o modificable a su sola voluntad. La inaplicación de todas las condiciones de trabajo, incluso las salariales, del convenio sectorial expresa una concepción legal decididamente contraria al sistema vigente de negociación colectiva y a su estructura autónoma. En un contexto semejante, en fin, la garantía constitucional de la fuerza vinculante del convenio colectivo queda por completo desarbolada.
La regulación del despido, que se presenta de manera rutinaria como una forma de crear empleo, obedece realmente a un diseño destinado a otorgar fáciles y baratos mecanismos de liquidación y ajuste de plantillas, tanto en el sector privado como en el sector público. Y de hacerlo, adicionalmente, al margen de todo control. Desde luego, del sindical; pero también del administrativo e, incluso, del judicial. Como confiesa sin disimulo alguno el preámbulo de la norma, el propósito de la reforma es impedir el juicio de adecuación —con un evidente tono despectivo, el legislador excepcional lo denomina “juicio de oportunidad”— de los jueces sobre los despidos decididos por el empresario a partir de una definición justificativa que se mueve entre los dos extremos a descartar por cualquier legislador socialmente sensible: la mayor discrecionalidad y la más concreta identificación. La nueva regulación del despido no tiene más finalidad que reducir los costes del despido ilegal o improcedente, rebajando las indemnizaciones y suprimiendo los salarios de tramitación. Además de todo ello, y apartándose de manera burda de los propósitos confesados de lucha contra la dualidad de nuestro mercado de trabajo, la reforma ahonda la precariedad mediante dos criticables medidas: la implantación de un contrato especial (de “apoyo de emprendedores”), cuya característica más llamativa reside en la posibilidad de despido libre durante un año, y el encadenamiento de contratos de formación para los jóvenes, que pueden estar formándose hasta los 32 años en una misma empresa para el ejercicio de los más dispares e inconexos oficios.
Pero más allá de la crítica a sus contenidos concretos, queremos llamar la atención sobre el cambio de modelo que el RDL 3/2012 induce. Es este un modelo opuesto al que conforma nuestra Constitución, el de la democracia social en una economía de mercado, que arbitra un equilibrio complejo entre el pluralismo social y la intervención normativa de tutela de los derechos laborales, y que sitúa en el centro de la regulación de las relaciones laborales a la negociación colectiva dotada de fuerza vinculante. En el diseño constitucional, la empresa es un territorio en el que el poder privado del empresario resulta racionalizado en su ejercicio mediante el reconocimiento de derechos de participación a los trabajadores. Este modelo nada tiene que ver ni con la concepción de la empresa como un ámbito de exclusiva gestión por el empresario ni con la noción del empresario como “el señor de su casa”.
Y es que las demandas de equilibrio presupuestario que impone la UE ni exigían ni exigen en modo alguno una reforma de las relaciones laborales como la adoptada, contraria al Estado social y democrático de derecho, potenciadora del poder normativo unilateral del empleador y hostil a la acción colectiva de los sindicatos. Por lo demás, y no es lo de menos, la reforma laboral presenta numerosos puntos que colisionan directamente con derechos y principios constitucionalmente reconocidos y desarrollados por una extensa jurisprudencia del Tribunal Constitucional, tanto en lo que se refiere al derecho al trabajo como al derecho de libertad sindical. Y además camina en una dirección contraria a los compromisos internacionales asumidos por España y enunciados particularmente en la Carta Europea de Derechos Fundamentales y distintos Convenios de la OIT sobre libertad sindical, fomento de negociación colectiva y terminación de la relación de trabajo. Listado de Catedráticos de Derecho del Trabajo que han firmado este manifiesto.
Formato: Película estrenada el 24 de febrero de 2012
Guión : Scott Gimple, Seth Hoffman, sobre una historia de David S. Goyer
Dirección : Brian Taylor, Mark Neveldine
Reparto : Nicolas Cage, Fergus Riordan, Ciarán Hinds, Violante Placido, Idris Elba, Christopher Lambert, Johnny Whitworth
Música : David Sardy
Productora: Hyde Park Entertainment, Imagenation Abu Dhabi, Marvel Knights, Crystal Sky Pictures
Distribuidora: Columbia Pictures, Warner Brothers Pictures
Comentario:
Mientras buena parte del equipo de Zona Negativa está cubriendo la ceremonia de la octogésimo cuarta edición de la gala de los premios Óscar, me toca aportar un granito de arena a la tarea de hablar un poco sobre el séptimo arte, centrándome en una película estrenada en España el pasado viernes: la segunda parte de las aventuras cinematográficas del Motorista Fantasma, más conocidas por la polémica judicial entre Gary Friedrich y Marvel que por sus virtudes fílmicas. Al frente de la cinta, un Nicholas Cage que después de años y años buscando su lugar en el negocio de las adaptaciones superheroicas (en parte por su afición lectora al género) y de postularse como un inverosímil Superman (en la fallida versión de Tim Burton) o un difícilmente imaginable Tony Stark, ha encontrado su sitio interpretando a Johnny Blaze, el motorista acróbata que hizo un pacto demoníaco que le convirtió en la prisión del demonio Zarathos. Cuando en 2007 se estrenó la primera película del Motorista Fantasma, nadie hubiera dado un duro por la posibilidad de una continuación: Cage llevaba una rata muerta en la cabeza y uno se preguntaba qué pintaban por allí Peter Fonda (a lo mejor recordando sus días de motero en Easy rider) o Sam Elliott (a lo mejor recordando lo bien que queda haciendo de vaquero). La película combinaba ambientes y aspectos de las series de los setenta y los noventa, sin terminar de decantarse claramente y siendo vapuleada por la crítica, aunque hay que reconocer que tenía detalles para echarse unas cuantas risas (empezando por el adminículo piloso artificial de la testa de don Nicolás). El ser humano es el único bicho que tropieza dos veces en el mismo tonique, así que el destacado miembro de la familia Coppola ha vuelto a la carga motorista con una historia firmada por David S. Goyer (responsable de los guiones de Blade I y II y del Batman de Nolan, pero también de la dirección de Blade Trinity y del guión del Nick Furia de David Hasselhoff) despojado de pelambres espurias y armado con unos recursos histriónicos propios de un Jack Nicholson en su peor día o de un Bill Shatner pasado de rosca.
La historia de esta secuela nos lleva a Europa del este, donde Moreau (Idris Elba) localiza a un Johnny Blaze que ha huido desde Estados Unidos intentando dominar al demonio que alberga en su interior. Quiere reclutarle para que le ayude a rescatar y a poner a salvo a un chico que puede ser el próximo receptáculo del Diablo (que ya no es Mefisto sino Roarke pues, como dice Moreau, parafraseando a Warren Sánchez, el maligno tiene muchos nombres). El muchacho ha sido concebido como parte de un contrato muy similar al que en su momento se unió Blaze: Nadya, una joven gitana (interpretada por Violante Placido, actriz e hija de Michelle Placido, el inolvidable Comisario Cattani de La Piovra) salvó la vida a cambio de engendrar a un varón que a los trece años habría de ser devuelto a su progenitor. A cambio de su colaboración (que implica liberar al motorista) Blaze podrá ser liberado de su maldición por los mentores de Moreau, una misteriosa orden monacal. A partir de ahí se abre un descacharrante hilo de gamberradas visuales (algunas a modo de tebeo), argumentales y conceptuales, dignas del mejor cine de serie Z, con Cage haciendo un montón de muecas que convierten a Blaze en el descendiente directo de cualquier villano de vodevil o de película italiana de bárbaros. Mención especial merecen el episodio de su transformación (psicotronía pura y dura) así como la alucinante narración (con imágenes incluidas) de lo que supone aflojar la vejiga transformado en esqueleto llameante. Más que de terror, la cinta es de humor involuntario, vistas y oídas las carcajadas emitidas por el respetable. Otro detalle a tener en cuenta por parte de la afición al cine del güeno (pero güeno güeno de verdad de la güena) es la aparición / rescate del legendario Christopher Lambert, que interpreta con sus dotes habituales al jefe de la orden a la que pertenece Moreau. Después de haberle visto sumamente deteriorado y atarugado enLos Inmortales IV, me parece que ha recuperado parte de su planta, aunque sus virtudes actorales siguen más o menos como siempre: mirada sobrada estilo “solo puede quedar uno” y molinete con espada (que, ay, no era su inseparable katana).
Entre tanto disparate argumental y fílmico hay tiempo de disfrutar de los paisajes que ofrecen tanto Rumanía como Turquía. El Motorista Fantasma deja su estela de fuego por los rincones en los que se rodaron cintas tan memorables como Turist Omer uzay yolunda, Supermen Donuyor o Dunyayi Kurtaran Adam. Con semejante película y tales paisajes, uno –que ha transitado por lo mejor de lo peor del selecto cine otomano- piensa en Cuneyt Arkin (aguerrido karateka de la Guerra de las Galaxias turca) o en Aytekkin Akkaya (inverosímil centinela de la libertad en Capitán América y Santo contra Spider-Man). Si no conocen estos títulos ya tardan, pero les aseguro que su calidad es comparable a la de este Espíritu de Venganza.
Motos, camiones, ambulancias, grúas y furgonetas. Tiros, explosiones y alguna ostia como pan. Guerras entre el cielo y el infierno, monjes y matones del crimen organizado. Y el Cage desaforado como nunca. Serie zeta y hasta doble zeta en dos y tres dimensiones, para el niño y la niña.
Tal día como hoy de hace nueve años inauguraba, a eso de las once, la Guarida del Dragón se presentaba en Blogalia:
Muy buenas noches, peregrinos. Sed bienvenidos a la guarida del dragón. Espero y deseo que lo paséis bien mientras dure el paseo por las oscuras cavernas que constituyen mis dominios. Recordad limpiaros los zapatos al entrar y al salir. Preguntad y se os contestará casi siempre. Opinad y ayudadme a hacer este sitio un poco más acogedor.
Así comenzó este cajón desastre dedicado a mis ideas e idas de coco (más a lo segundo que a lo primero). Nueve años es una eternidad cuando hablamos de informática y de la red de redes, pero se ha hecho el esfuerzo de mantener el chiringuito al día, aunque a veces ¡ay! el tiempo haya estado en contra. Muchas gracias por estar ahí. Ahora, a por la mayoría de edad.
Me llega esta carta a través de la lista de correo “Universitarios frente a la crisis”. Suscribo plenamente su contenido:
Buenos días,
Les hacemos llegar la Carta Abierta por la Ciencia en España que ha sido consensuada por la Confederación de Sociedades Científicas de España, CCOO (I+D+i), la Federación de Jóvenes Investigadores y la plataforma Investigación Digna. Será entregada, junto con los nombres de los firmantes, al Presidente del Gobierno Español y a los miembros del Congreso y el Senado.
Un saludo,
Federación de Jóvenes Investigadores / precarios
Estimados investigadores,
El sistema de investigación en España se encuentra en una encrucijada crítica. La decisión de recortar una vez más la inversión en I+D podría provocar el colapso de los centros de investigación y afectaría muy negativamente a los departamentos universitarios, provocando una fuga multigeneracional de investigadores. Les invitamos a que consideren adherirse a la Carta Abierta en favor de la Ciencia en España.
Esta Carta Abierta es un documento consensuado por la Confederación de Sociedades Científicas de España, CCOO (I+D+i), la Federación de Jóvenes Investigadores y la plataforma Investigación Digna. Será entregada, junto con los nombres de los firmantes, al Presidente del Gobierno Español y a los miembros del Congreso y el Senado. El resumen de la carta se incluye a continuación.Su apoyo es extremadamente valioso. Si desea adherirse a la Carta Abierta, lo puede hacer en http://www.investigaciondigna.es/wordpress/firma
Por favor, ayúdenos a distribuir esta carta entre sus colegas.
RESUMEN
En las próximas semanas, y a pesar de la recomendación de la Comisión Europea de que los recortes para controlar el déficit público no afecten la inversión en I+D+i, el Gobierno y las Cortes Generales de España podrían aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que dañarían a corto y largo plazo al ya muy debilitado sistema de investigación español y contribuirían a su colapso. Esto implicaría el mantenimiento de un modelo económico obsoleto que ya no es competitivo y que es especialmente vulnerable a todo tipo de contingencias económicas y políticas. Ante esta situación, solicitamos a los responsables políticos:
- Que no se lleve a cabo una nueva reducción de la inversión en I+D+i. En los últimos años, la financiación en I+D+i (capítulo 46 de los Presupuestos Generales del Estado) se ha visto recortada en un 4,2% en el 2010, un 7,38% en el 2011 y se baraja una reducción de un 8,65% en el 2012 (donde los porcentajes se refieren al recorte con respecto al año anterior). De ratificarse el recorte barajado para el 2012, en los últimos años los Organismos Públicos de Investigación habrán sufrido una reducción acumulada del 30% de la dotación procedente de estos presupuestos. La financiación en I+D+i en el 2010 fue un 1,39% del PIB, sin embargo se estima que para el 2011 será de menos del un 1,35%. A medio plazo es crítico alcanzar la media de la UE-27 del 2,3% y converger hacia el objetivo del 3% del Consejo Europeo.
- Que se incluya la I+D entre los "sectores prioritarios" permitiendo una Oferta de Empleo Público y posibilidades de contratación en organismos públicos de investigación, universidades y centros tecnológicos. Esto evitaría una fuga de científicos y personal investigador de la que el país tardaría décadas en recuperarse.
Me ha llegado desde la lista "Universitarios contra la crisis" el siguiente manifiesto:
Rafael Porlán. Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad La universidad de Sevilla se encuentra en campaña para la elección de rector y es, por tanto, un momento relevante para la presentación de alternativas. La universidad ejerce su función a través de la educación, la investigación y la extensión universitaria. La cuestión que planteamos es: ¿Desde qué modelo de relación entre universidad y sociedad han de entenderse estas tareas? Nadie discute que la universidad ha de estar al servicio de la sociedad. Sin embargo, ¿a qué intereses sociales debe servir? La Unesco llama a la universidad a corregir los problemas económicos y socioambientales y plantea una profunda reforma para construir una universidad mejor para un mundo mejor. Sin embargo, las reformas que se aplican hoy en esta institución están orientadas por las necesidades del mercado, a través de los mismos procedimientos y objetivos que lideran la globalización neoliberal, y que vienen provocando la crisis que padecemos. Este modelo mercantil no debería presidir las relaciones de la universidad consigo misma y con la sociedad. En línea con lo que marca la Unesco, proponemos una universidad basada en los siguientes principios: 1. Comprometida socialmente. La universidad que queremos se define por el compromiso con el bien común y la justicia social. Esto implica transformar sus planes de estudio, sus líneas de investigación y el modo como se relaciona con los problemas sociales, para hacer visibles las injusticias y sus causas, y desarrollar la capacidad de promover un mundo mejor. 2. Radicalmente pública. Nunca ha sido tan evidente que la ambición privada no forma parte de las soluciones sino de los problemas. La crisis económica es la parte más visible de un funcionamiento social enfermo. La universidad ha de ser pública al menos en estos aspectos: ha de contar con financiación suficiente que le permita no venderse al mejor postor para su subsistencia; ha de estar al servicio de lo público, lo que se define por su compromiso social; ha de ser laica, puesto que no está guiada por ningún credo, sino por el conocimiento; y ha de rendir cuentas a la sociedad. 3. Profundamente democrática. En democracia, las instituciones han de tener un funcionamiento ejemplar. La universidad mantiene aún dinámicas de poder no democráticas que provocan graves injusticias en algunos casos, y pasividad y desinterés en muchos. Queremos una universidad justa, transparente y participativa. Justa porque sea activa contra el acoso, la opresión, los privilegios o cualquiera forma de abuso de poder. Transparente porque promueva el máximo conocimiento de los criterios, las dinámicas, los resultados y las decisiones. Y participativa porque impulse de forma decidida y deseada la implicación desde abajo de sus colectivos. Un ejemplo significativo en estos momentos sería el sufragio universal para la elección de rector. 4. De calidad. Este principio forma parte de la esencia misma de la institución. El método científico es ampliamente aceptado como el garante de un conocimiento riguroso. Sin embargo, los modelos de calidad que se imponen a la institución provienen de una visión empresarial. La universidad posee suficiente conocimiento y personal cualificado como para no asumir acríticamente modelos impropios de nuestra institución. Particularmente, en relación con la docencia, es necesaria una profunda renovación didáctica de los contenidos y los métodos basada en experiencias reales y no en la diseminación de una nueva jerga pseudopedagógica y de una práctica burocrática que no trasciende al interior de las aulas. La calidad no puede ser impuesta, sino que ha de emerger del compromiso y de los contextos reales. Si la universidad se nutre de trabajadores y trabajadoras que realizan su misión en precario y con medios insuficientes no podrá esperarse a cambio calidad en los resultados. Para hacer realidad esta universidad, sus miembros, especialmente aquellos con más responsabilidad, deben plantearse no ceder a la presión externa de la mercantilización de lo público, ni a la presión interna del mantenimiento de dinámicas de poder anquilosadas. Desde esta Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad invitamos a caminar juntos para hacer realidad este modelo de universidad.
Hoy toca cambio de imagen, gracias a una imagen que mi amigo Mr. Deejay (que tiene que contarme qué le parece el proyecto de película cinematográfica y la continuación de los Caballeros del Zodíaco) diseñó hace ya unos años. Como esta bitácora pronto cumplirá diez años de existencia (uf) y gracias a la colaboración del amigo Akin Roblefrondoso, la he podido instalar por fin. Gracias a “ambos dos” (dichas en privado, pero necesarias en público).
"Uso y abuso de la Ciencia en la publicidad", por José María Riol Cimas Miércoles, 15 de febrero de 2012, 20 h. Café 7, Calle del Juego, 7. La Laguna. Organizan: Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna, Café 7 y LAGENDA del ocio de Tenerife Colaboran: ARP-Sociedad para el avance del pensamiento crítico, Editorial Laetoli, Cátedra Cultural "Francisco Tomás y Valiente" y Aula Cultural "Radio Campus".
Quedan ustedes advertidos e invitados, esgarramantas.