La Guarida del Dragón

Cajón desastre para hablar y tratar los temas más diversos: Literatura, justicia, videojuegos, tebeos, cine, animación... Se hace lo que se puede para mantener este chiringuito al día.
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    Setenta años y siete días 2010-03-18

                El pasado diez de marzo, el ínclito Carlos Ray Norris, “Chuck” para los amigos, cumplió setenta años. El caballero, que desde hace varios años protagoniza en la Red hazañas de lo más inverosímil y está retirado de la actuación (ejem) y la interpretación (ujum) sigue al pie del cañón repartiendo leña textual en su columna de la publicación digital y carcamoide World Net Daily. Vean el final de su última reflexión:

     

    My personal warning to educational tyranny and tyrants is this: best not to test or mess with Texas. If you thought we fought hard for the Alamo, wait until you see what we can do for the right to educate our children. You can hide behind your No. 2 pencils, but our branding irons will find your tail sides.

     

                Al parecer, el amigo Chucuchuck no ve con buenos ojos la separación entre religión y Estado en el ámbito de la enseñanza pública, e intenta hacer una interpretación a su estilo de la Constitución estadounidense. Como de costumbre, uno de los puntos más conflictivos de este asunto radica en la presencia del creacionismo como parte de la formación de la infancia. Norris, notorio, convicto y confeso creata (Paleofreak dixit) ya se pronunció en el pasado en torno a este asunto. Pero esta vez nos recuerda que él y sus paisanos tejanos están bien dispuestos a repetir lo de El Álamo y a plantar sus herrados pies(es) en los culos de los “tiranos educativos”. Lo que rejuvenece la patada giratoria.

    Enviado por lcapote a las 00:59 | 2 Comentarios | Enlace


    Investigar es invertir en futuro 2010-03-10

    Visitando la bitácora de Ángel López Sánchez, me encuentro con este texto, que suscribo plenamente:


    Investigar es invertir en futuro


    La investigación y la innovación son cruciales para el desarrollo y el bienestar de la sociedad, especialmente en tiempos de crisis. En estos momentos se está demostrando que la supuesta prosperidad que daba el ladrillo no era sino pan para ayer y hambre para hoy, y la economía española sigue inmersa en la crisis de la que han salido ya varios países vecinos, que han optado por un modelo económico más sólido.


    En este contexto de crisis, tras una década de complacencia, se empezó a hablar con urgencia de la necesidad de un cambio de modelo en pos de una economía sostenible, pero observamos, alarmados y con desazón, que la inversión en investigación y desarrollo es el primer "daño colateral" en las finanzas del Estado, a pesar de que sólo dedicamos a Investigación+Desarrollo+innovación (I+D+i) el 1'35% del PIB1, frente al 2% que se había marcado el PSOE como objetivo para el año 20102 o el 3% que fija como meta la Agenda de Lisboa y el Objetivo de Barcelona3,4,5. cifra que ya es notablemente inferior a la inversión actual de nuestros vecinos del norte de Europa.


    El daño no se limita al Gobierno central y sus presupuestos, pues la gran mayoría de las Comunidades Autónomas también ha recortado los recursos destinados a investigación o a universidades, en algunos casos en un porcentaje muy elevado. Un colectivo muy afectado por este "tijeretazo" será el de los aspirantes a entrar en la carrera investigadora y, especialmente, el de los científicos con contrato temporal, que verán en muchos casos como éste no se renueva, después de todos sus años de trabajo, durante un proceso de formación y perfeccionamiento continuo financiado en gran parte por el Estado, que desaprovecha así su inversión.


    El sector científico fue totalmente marginado de las medidas anticrisis, cuando un Plan-E7 consagrado a la Investigación y a las infraestructuras científicas podría haber cumplido los mismos objetivos que el efectivamente realizado y haber supuesto un salto cualitativo aprovechable en años posteriores, a diferencia de muchas de las obras que fueron financiadas por el Gobierno central. Del mismo modo, el aumento del paro debería haber impulsado un programa nacional urgente de formación de investigadores y técnicos y de reciclaje de trabajadores de sectores excedentes; además, hubiese sido un excelente momento para impulsar las actividades de I+D+i en el sector privado, especialmente en las PYMES, las más afectadas por la crisis. Oportunidades para conjuntar estímulo y avance de la ciencia y la tecnología no faltan.


    Así, en lugar de esforzarse por obtener recursos e idear medidas de estímulo a la I+D+i, ésta ha sido la principal sufridora de la "austeridad", lo que implicará, necesariamente, que no se puedan cumplir muchas metas. Por detrás de algo que puede sonar tan abstracto como sistema de I+D+i, se esconden cosas tan concretas como la investigación del cambio climático, el descubrimiento de nuevos medicamentos, la optimización energética y el desarrollo de fuentes de energía alternativas, la lucha contra el cáncer, etc. El recorte financiero implicará necesariamente un retraso en estas y otras investigaciones.



    Esta amenaza coyuntural, muy preocupante por sí sola, se ve agravada en gran medida porque el sistema científico español adolece de una serie de males estructurales, endémicos, que, en el mejor de los casos, son parcheados de un modo deficiente. Entre estos, podemos señalar:


    1. Cambio continuo de los responsables burocráticos y de las estructuras de gestión de la investigación.


    2. Falta de un calendario fijo de convocatorias de los diversos programas de ayudas a grupos y proyectos de investigación y atrasos burocráticos en su concesión.


    3. Ausencia de continuidad y estabilidad en los programas de Recursos Humanos, con continuos cambios en las fechas de las convocatorias y reiteradas dilaciones en la resolución.


    4. Arbitrariedad y falta de planificación en los sistemas de selección, promoción y estabilización, que implican la carencia de una política de RRHH sólida, competitiva y con un proyecto a largo plazo.


    5. Paralización de la nueva Ley de la Ciencia y de diversas iniciativas legislativas (EPDI8, PL-A9, PL-FJI10), necesarias para la regulación de las figuras de las diversas carreras del sistema científico (gestora, docente, técnica e investigadora).


    La comunidad científica ha expresado su más firme rechazo ante una situación que es insostenible. Creemos que es necesario mostrar nuestro malestar por esta situación y que es hora de salir a la calle y transmitir un mensaje claro, directo y contundente al Gobierno central, a los diferentes gobiernos autonómicos y a toda la sociedad española.


    * Exigimos una apuesta clara y decidida por una sociedad basada en la investigación y el desarrollo como pilares de futuro, mediante un Pacto de Estado por la Ciencia y la Investigación. Exigimos un compromiso real, escrito y a largo plazo de los partidos políticos, con participación de los diferentes agentes sociales implicados y de las Comunidades Autónomas, para dotar de estabilidad y proyección al sistema científico español.


    * Exigimos un incremento real (no basado en créditos reembolsables) de los recursos públicos y privados en el sector de I+D+i ,de modo que en el plazo más corto posible se iguale la media europea en % de PIB y que se supere esa cifra en un plazo no superior a diez años, de forma que la economía española se convierta en un motor sólido y estable, a la altura de las potencias más desarrolladas. Así mismo, se han de evaluar y revisar, de acuerdo con los resultados o las políticas estratégicas, las subvenciones públicas al sector privado de I+D+i.


    * Exigimos el diseño de una carrera investigadora basada en la planificación racional de las etapas y en la profesionalización digna de los diferentes estamentos del sistema científico, y que vaya acompañada de una política de recursos humanos rigurosa y coherente que favorezca la estabilización de los investigadores que hayan superado las evaluaciones oportunas y la promoción del personal debidamente examinado y acreditado.

    Por todo esto, las diferentes asociaciones, sociedades, sindicatos, grupos e investigadores abajo firmantes creemos que es el momento de que toda la comunidad científica (gestores, docentes, técnicos y científicos) y la sociedad en general se unan en una gran movilización para lanzar un fuerte mensaje al gobierno estatal y a los gobiernos autonómicos: es necesario que todos juntos apostemos clara y decididamente por la ciencia y la innovación en este país.

    Enviado por lcapote a las 09:56 | 0 Comentarios | Enlace


    Adiós al 2*C 2010-03-02

                Me escribe Eduardo García Rojas, responsable del suplemento cultural de La Opinión, el 2*C, y me da esta desagradable noticia:

                Lamento que este post tenga aroma de muerte pero no he encontrado una forma mejor para expresar los confusos sentimientos que ahora me envuelven. De hecho, créanme si les cuento que lo estoy escribiendo con lágrimas en los ojos.

    Me avisan que el suplemento cultural 2C de La Opinión de Tenerife –que hasta casi ayer mismo coordinaba– ha muerto. Y muere de manera repentina, como si un paro cardíaco hubiese fulminado su hasta ahora relativamente sano corazón.

    La verdad es que no lo entiendo, pero es que últimamente hay muchas cosas que no entiendo. Repaso los números atrasados de 2C, llamo a los colaboradores para darles la triste noticia y continúo sin entenderlo… Me siento, eso sí, como si hubiera perdido a un ser muy querido al que intento recuperar mientras ojeo en estado de gracia números atrasados como si de un álbum de viejas fotografías se tratara.

    El resto de su reflexión está aquí, pero no dejo de recordar otras sentidas despedidas de hace más o menos un año, cuando el mismo periódico se cargó por procedimiento similar la participación de Eduardo González, Ángel Marrero y Patricio Ducha. Ahora le ha tocado el turno a 2*C, con lo que los suplementos culturales desaparecen de la prensa tinerfeña. Malos tiempos corren y no deja de ser una pena, pero no es menos cierto que las actitudes del diario y, sobre todo, las formas, dejan mucho que desear. Tanto, que dejando aparte la tragedia que supondría para sus trabajadores, ya me daría a mí poca lástima ver desaparecer una cabecera que ya no se parece en nada a la que conocí y en la que colaboré desde el principio, porque no ha sido éste un hecho aislado, sino la suma de uno más. La Opinión de Tenerife huele a cadáver desde hace tiempo. Hoy los olores son un poco más intensos.

    Enviado por lcapote a las 12:01 | 0 Comentarios | Enlace


    El Jabato Color 2010-02-20

     

    Título: El Jabato Color

    Formato: Serie recopilatoria en tapa dura de cincuenta y tres números

    Autores: (G) Víctor Mora (L) (T) (C) Francisco Darnís (P) Antonio Bernal

    Editorial: Ediciones B. S. A. / Editorial Planeta DeAgostini

    Precio: 2,95 € (primera entrega); 7,99 € (las restantes)

    Comentario:

     

     La nostalgia se cotiza, dicen los entendidos y, como añadió cierto sabio, el negocio es el negocio. Quizá por eso en los últimos años, el mercado español haya asistido a la recuperación de gran parte del fondo editorial perteneciente a la extinta Bruguera. La empresa del gato negro está inextricablemente unida a la época dorada del tebeo, marcando con su desaparición a mediados de los ochenta el fin de aquélla. El paso inevitable del tiempo ha hecho que los niños de entonces sean hoy adultos, lo que, unido al indudable valor comercial de los recuerdos, ha movido la publicación de material clásico en la forma de reediciones que, todo hay que decirlo, son idénticas en lo positivo y en lo negativo al original. En esta ocasión le ha tocado el turno a uno de los héroes aventureros facturados por el ilustre Víctor Mora: el guerrero íbero conocido como El Jabato.

     

    El Jabato reproduce fielmente el esquema de trabajo que hizo célebre a don Víctor: un trío de personajes donde hay un cabecilla, un forzudo y un tercer elemento que va desde lo cómico (con Fideo de Mileto y Merlini como exponentes más populares) hasta lo paternal (con Crispín, el escudero del Capitán Trueno, como ejemplo más claro.) En esta ocasión, el escenario escogido sería la Hispania vinculada a Roma, siendo el Jabato un guerrero íbero que decide enfrentarse por la fuerza al dominio de los romanos. En sus primeras correrías conoceremos también a su amigo Taurus, el músculo del equipo, y a su interés sentimental, la patricia Claudia (que tendrá con el protagonista una relación de amor-odio en sus comienzos análoga a la que mantuvieron el Capitán Trueno y Sigrid de Thule.) Más adelante hará su aparición el insufrible poeta Fideo de Mileto, completando un trío que recorrerá el mundo antiguo desfaciendo entuertos a galletazo limpio.

     

    La serie es aventura pura y dura, que hará sonreír a quienes crecieron con las aventuras del valeroso guerrero íbero en una antigüedad que, desde el punto de vista histórico, está tan plagada de garrafales errores y anacronismos brutales como cualquiera de las obras de Víctor Mora. No hay que buscarle, empero, tres pies al gato. El Jabato es una obra de evasión, y reclamarle fidelidad académica sería tanto como planteárselo a los productores de cualquier clásico del cine. Como pasa con estos productos, es una lástima que no se aprovechara la oportunidad para darle un formato más atractivo para las nuevas generaciones, en la forma de un nuevo coloreado o una rotulación moderna. Sin embargo, es evidente que el negocio de esta historia pasa por sacar rendimiento de algo que no requiere más inversión que poner nuevamente en marcha las imprentas, así que ocioso sería pedirle, una vez más, peras al olmo. Al menos, queda una vez más la posibilidad de disfrutar de las magníficas portadas de Antonio Bernal.

     

    Enviado por lcapote a las 13:10 | 3 Comentarios | Enlace


    La vida en un joven planeta 2010-02-17

    Título: La vida en un joven planeta

    Formato: Libro en tapa dura de 366 páginas con sobrecubiertas

    Autores: Andrew H. Knoll

    Editorial: Drakontos-Crítica

    Precio: 23,8 €

    Comentario:

     

                Cuando surge el tema de la vida en la Tierra, resulta inevitable que de la memoria de una persona cualquiera salgan determinadas criaturas que, por su innegable atractivo, ocupan un lugar destacado como iconos culturales del mundo moderno. Así, los dinosaurios y determinados mamíferos extintos, como el mamut o el esmilodón (el popular tigre de dientes de sable) son los arquetipos preferidos con los que representar alguna escena del pasado más o menos remoto. Así las cosas, no es tan común encontrar libros de divulgación que hagan referencias a otros protagonistas del gran libro de la vida o donde éstos sean los actores principales. La vida en un joven planeta pertenece a ese grupo de trabajos que intentan recordar que hay vida –y nunca mejor dicho- más allá de los entrañables tópicos.

     

                Andrew H. Knoll, responsable de la obra, es un científico que ha dedicado gran parte de su vida profesional al estudio de las huellas dejadas por los primeros signos de vida en la Tierra. Su trabajo le ha llevado a visitar algunos de los parajes más agrestes del planeta, bajo condiciones climáticas extremas, con el fin de encontrar huellas de un registro fósil que le permita adentrarse en el tiempo más allá de la marca de la llamada “expansión del Cámbrico”. Los progresivos y constantes avances en el campo de la técnica han permitido a la Ciencia adentrarse en el estudio de los estadios más tempranos de la formación de la vida en nuestro planeta e intentar empezar a comprender el período más extenso de la historia de la evolución. La tarea, como el propio Knoll relata sin perder en ningún momento el buen humor, presenta de forma corregida y aumentada el problema básico que se plantea a toda investigación paleontológica: las lagunas en el registro fósil.

     

                El autor entrelaza sus explicaciones en torno a los posibles caminos que tomaron los primeros seres vivos a la hora de evolucionar con el relato de sus investigaciones por todo el mundo. Ello hace que la obra resulte particularmente amena, compensando los momentos en los que la información presentada sube algunos niveles en cuanto a complejidad y tecnicidad. El escritor es consciente del hecho de que sus criaturas carecen de la fascinación y el atractivo de un dinosaurio, pero consigue que, pese a ello, el lector perciba su propia veneración hacia el tema al que ha dedicado su vida académica y profesional. En muchos pasajes el libro entra en el campo de lo hipotético, por cuanto se reconoce la dificultad para saber a ciencia cierta si lo que se analiza es la marca dejada por una criatura biológica o, simplemente, el rastro de un proceso donde no hay rastro de vida.

     

                El autor aprovecha también para hacer referencia a la polémica sobre la posibilidad de vida en Marte, así como a la hipótesis que plantea el origen marciano de la vida en la Tierra. Esta parte del libro da al lector la oportunidad de reflexionar acerca de la sesgada visión de los descubrimientos científicos que, inconscientemente, presentan los medios de comunicación. Un titular con mucho gancho puede acabar desdibujando gravemente los datos objetivos. Knoll plantea una visión escéptica de la cuestión, indicando que las afirmaciones han de ser contrastadas con pruebas y que en este asunto, como en todos los que se plantean a lo largo de su obra, muchas explicaciones se mueven en el campo de lo hipotético, sin que de momento pueda decantarse la balanza a favor de una u otra de la tesis planteadas.

     

                La vida en un joven planeta arroja luz sobre un pasaje de la evolución de la vida poco tratado en los libros de divulgación científica. Lo hace además de forma amena y distendida, por lo que resulta un título ideal para quienes tengan afición a la Paleontología y deseen cubrir lagunas en su formación y, por supuesto, en sus bibliotecas.

    Enviado por lcapote a las 19:36 | 0 Comentarios | Enlace


    Goya en la Celda 211 2010-02-16

    Tenía pendiente escribir algo sobre La Celda 211 desde que la vi, hace ya unos meses, y aprovechando que acaba de arrasar –merecidamente- en la primera ceremonia de los Goya en la que hay que quitarse varias veces el sombrero, me arranco con unas líneas para reivindicar un poco el buen cine y recordar que en aquestos reynos de nuestro Senyor también hay de eso.

     

                Para empezar, tengo que indicar que tuve la ocasión de ver tanto Ágora como La Celda 211 en su momento, y aunque la segunda me gustó mucho más que la primera, salí en ambos casos singularmente satisfecho del cine. Por un lado, porque se demuestra una vez más que aquí puede hacerse cine comercial, y por otro, porque crítica y público se han unido, dejando de lado su tradicional y absoluto divorcio. Ágora es la gran superproducción al estilo de Braveheart o Gladiator, a la que no hay que buscar fidelidades históricas ni interpretaciones epatantes, aunque quizá por eso sus personajes sean bastante planos. La Celda 211 es un drama carcelario que no necesita de la influencia de sus homónimos hollywoodienses, sino que bebe en las fuentes de la tradición y los tópicos de la policía y la delincuencia españolas. Deja para la posteridad un personaje imborrable, el Malamadre, y un “madero” cabrón magistralmente interpretado por Antonio Resines. Pronto triplicará su presupuesto, con lo que la promesa hecha por su director, Daniel Monzón, de contar más historias acerca del Malamadre es más real.

     

                La gala fue, por fin, divertida. Buenafuente hace bien su función en cualquier escenario, aunque a veces el acompañamiento no esté a la altura (un poco patética, la Paz Vega, pero de donde no hay no se puede sacar) y la conjunción con los efectos especiales estuvo bien lograda. Además, parece que -¡por fin!- asumen el peso específico de la animación española, no solamente por el Goya –merecido sobradamente- a Planeta 51, sino por el homenaje indirecto a eso del Pocoyó, que está arrasando en medio mundo. Lo que más me ha gustado ha sido el discurso de Álex de la Iglesia, donde por fin se han arramblado con los lloriqueos tradicionales y se ha dicho lo que tanta gente piensa: que la Academica del Cine se ha mirado demasiado tiempo y demasiadas veces el ombligo.

     

                Se palpa una especie de cambio generacional y, sobre todo, de mentalidad en el cine español. Álex de la Iglesia pertenece a una generación que empezó haciendo un tipo de cine del que los académicos (y los políticos a los que jaleaban) abominaba: el fantástico. Recuerdo la displicencia con la que en algunos medios se despachaba la salida de Acción Mutante. Me recuerda el Juanan la ironía con la que se referían en El País (como decía El Perich, “cualquier tortura es mejor que las páginas de cultura de El País”) a don Álex como “el que hacía los especiales de Inocente, Inocente.” Pero pese a todos estos desprecios, el caballero fue haciendo historia y acumulando película tras película y, sobre todo, éxito tras éxito. Espero que con esto queden atrás las plañideras y las declaraciones oligofrénicas según las cuales el cine español no necesita de niños magos ni de peces que buscan a Nemo. Sí los necesita y, por fin, empieza a abrirles la puerta del reconocimiento académico.

    Enviado por lcapote a las 17:50 | 0 Comentarios | Enlace


    Felicidades, señor Darias 2010-02-14

                Entrada rápida en noche goyesca para felicitar a Manuel Darias por haber alcanzado la marca de mil setecientas entradas de su página especializada Historieta. ¡Felicidades, don Manuel!

    Enviado por lcapote a las 22:40 | 0 Comentarios | Enlace


    Batman: ¿Qué le sucedió al Cruzado Enmascarado? 2010-02-13

     

    Título: Batman ¿Qué le sucedió al Cruzado Enmascarado?

    Formato: Tomo en tapa dura

    Autores: (G) Neil Gaiman (L) Andy Kubert (T) Scott Williams (C) Alex Sinclair (P) Andy Kubert

    Editorial: DC Comics / Planeta DeAgostini Cómics

    Precio: 9,95 €

    Comentario:

     

     Batman, el hombre murciélago, el caballero oscuro, el detective… muchos son los nombres por los que se ha acabado conociendo a uno de los icónicos pilares en los que se asienta la poderosa editorial DC Comics. Su franquicia es una de las más rentables a todos los niveles: varias cabeceras, siete películas, diversas series de televisión, videojuegos para todos los formatos domésticos habidos y por haber, pósteres, figuritas y demás elementos de mercadotecnia… la lista sería inabarcable, pero todos los elementos que la conforman indican que el alter ego de Bruce Wayne sigue siendo, después de setenta años, un negocio muy rentable. Por eso, cuando en el transcurso de una saga como Crisis Final se anuncia que el murciélago estirará la pata, la afición simplemente sonríe con ironía y se pregunta cuándo volverán las aguas a su cauce. Como dijo cierto sabio, el negocio es el negocio y no hay que matar a la gallina de los huevos de oro, pero si se hace, que sea por el doble de ganancias. Es con esta filosofía con la que aparece ¿Qué le sucedió al Cruzado Enmascarado?

     

    Para empezar, hay que indicar que Grant Morrison, el guionista responsable de la última etapa del caballero nocturno, ha sido el encargado de hacer pasar a Batman / Bruce Wayne por un particular vía crucis en el que, en la mejor tradición de Born Again, el personaje es vuelto del revés para renacer más fuerte y alcanzar un teórico final –en las páginas de Crisis Final, valga la redundancia- en un épico combate. Tanto en la serie regular como en la miniserie, el escritor británico ha sido el narrador de la historia penúltima de Batman, desarrollándola con el estilo que lo ha hecho célebre y reverenciado. Quizá por eso extraña un poco que las altas instancias de la editorial decidieran que otro escritor, el no menos célebre Neil Gaiman, contara una historia que girara en torno al mismo asunto. Sin embargo, la extrañeza se disipa cuando se tienen en cuenta un par de detalles. En primer lugar, el hecho de que la jugada no fuera original, sino una emulación de la mítica historia ¿Qué le sucedió al Hombre del Mañana? donde Alan Moore y Curt Swan se encargaron de dar broche de oro al Superman anterior a Crisis en las Tierras Infinitas. En segundo lugar, el hecho de conjugar dos nombres prestigiosos en el mundo del comic-book, el ya mentado Gaiman y el dibujante Andy Kubert. La suma de todos los elementos citados aventuraba un éxito de ventas pero ¿es realmente un tebeo imprescindible? Mucho me temo que no.

     

    Para empezar, hay que indicar que segundas partes rara vez son mejores que el original, por lo que la pretendida última historia de Batman no tendrá la repercusión ni la consideración que su fuente de inspiración. Para seguir, hay que decir que Gaiman presenta un argumento cuando menos singular, unos funerales a los que acuden por igual amigos y enemigos, y donde se cuentan historias imaginarias acerca del posible final del Detective. Don Neil toma elementos ideados en su momento por Morrison, como aquél en base al cual todas las historias protagonizadas por el murciélago son canónicas si se encuentra el ajuste adecuado. Algunas de las oníricas muertes son bastante originales, pero lo cierto es que, en general, el tebeo no deja una huella demasiado profunda (quizá por el choteo generalizado con el que la afición se toma las muertes en el ámbito del noveno arte.) El dibujo de Andy Kubert es sencillamente espectacular, demostrando en cada viñeta un profundo trabajo de documentación, a la hora de presentar a los distintos personajes según las estéticas que les dieron otros dibujantes. Resulta paradójico que, mientras Morrison ha tenido que pechar en la serie principal con autores gráficos de bastante peor calidad, Gaiman haya podido colaborar con el mejor dibujante que ha tenido el título en los últimos cuatro años.

     

    En resumidas cuentas, una obra recomendada para completistas batmanianos y seguidores de un Neil Gaiman que lleva demasiado tiempo viviendo de las rentas de Sandman, así como para aficionados al siempre interesante Andy Kubert.

     

    Enviado por lcapote a las 19:10 | 1 Comentarios | Enlace


    Mariano Ozores al habla 2010-02-12

                Me envía don Juanan Rodríguez el enlace a esta entrevista que el diario La Ra(ns)ón hizo al director Mariano Ozores, por aquello de que llegan los premios Goya (y su, por lo común, aburridísima gala), de que vuelve a ponerse tras una cámara para rodar Los Bingueros II (que Eru nos pille confesados) y de que están regalando sus “pinículas” (que dirían Ivà y el impresentable Señor Lechero) en el periódico en cuestión. El buen señor cuenta cosas bastante interesante, pero me quedo con esta frase, demoledora y lapidaria: Echamos al público del cine español.

     

    El resto del asunto, aquí

    Enviado por lcapote a las 03:16 | 2 Comentarios | Enlace


    I am an Avenger 2010-02-07

    La editorial estadounidense Marvel Comics se ha sacado de la manga una nueva campaña promocional para anunciar la enésima vuelta a los orígenes de una de sus franquicias más populares: Los Vengadores. Después de seis años en los que Brian Michael Bendis, guionista de varias de las series vengadoras, volviera del revés al grupo compuesto por los héroes más poderosos de la Tierra (marveliana), captando el interés de mucho y atrayendo las iras de otros tantos, ahora parece que volvemos a los viejos buenos tiempos, donde el Capitán América, el Hombre de Hierro y Thor formaban/formarán el núcleo duro de un equipo al que se sumarán miembros clásicos como Ojo de Halcón. La nueva colección estará realizada por el mentado Bendis (que intentará hacer un tipo de serie que se le ha dado siempre bastante mal) y el popular John Romita JR. Este último se ha encargado de hacer una serie de imágenes para acompañar a la promoción, las cuales se pueden encontrar en la página oficial de Marvel (www.marvel.com) pero a partir de la cual, varios aficionados han querido hacer su propia versión del asunto. Yo no me he podido resistir a hacer lo propio ¿qué les parece mi alineación?
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     

    Enviado por lcapote a las 19:45 | 4 Comentarios | Enlace


    Little Wars 2010-01-26

    María Parra Blanco,Little Wars,autoedición

     

     

    Título: Little Wars. Episodio IV: Comienza la movida

    Formato: Número único en tapa blanda y editado en blanco y negro

    Autores: (G) (L) (T) (C) (P) María Parra

    Editorial: Ediciones Parra

    Precio: 6 €

    Comentario:

     

     Pocas obras de la ficción contemporánea han tenido tanta repercusión como la saga cinematográfica La Guerra de las Galaxias.  Desde que en 1977 viera la luz la posteriormente renombrada como Una nueva esperanza, las aventuras de Luke Skywalker, Han Solo, la Princesa Leia y, por supuesto, Darth Vader han poblado los sueños e imaginaciones de varias generaciones. Su influencia en todos los ámbitos es tan patente que no sería exagerado decir que la trilogía clásica ha marcado en buena medida el devenir de la ciencia-ficción en su perspectiva más comercial. Películas, series de televisión, juegos de rol y de cartas coleccionables, videojuegos, dibujos animados y, por supuesto, tebeos. Nada escapa a la influencia de la franquicia ideada por un George Lucas que en tiempos posteriores se ha empeñado en hacer unas precuelas bastante olvidables en general, aunque ésa es otra historia. María Parra Blanco pertenece a la primera generación que vio y vivió el fenómeno Star Wars y en su primer tebeo ha decidido homenajear a una saga que, como a tantas personas, le dejó huella.

     

    La autora asume la tarea de autoeditarse, lo que supone un mérito doble porque en primer lugar, el mercado del noveno arte tiene los cementerios llenos de valientes idealistas que la precedieron en la aventura; en segundo lugar, porque la situación de crisis en la que nos movemos hace que la decisión sea todavía más complicada. Pese a todo, Ediciones Parra es hoy una realidad, conformada por un pequeño catálogo en el que las personas interesadas podrán echar una mirada a los distintos estilos que cultiva la autora y responsable del invento, que van desde la ilustración hasta el tebeo, apartado donde encaja Little Wars

     

    Comienza la movida es la adaptación-parodia que doña María hace de Una nueva esperanza, la primera (o cuarta) parte de la saga galáctica. Cualquiera que haya ido al cine más de tres veces en su vida sabrá de qué va el asunto, así que ocioso es el reseñar que aquí se presentan los arquetípicos personajes que protagonizan la historia. La autora escoge alguno de los elementos que definen a los originales y los convierte en vehículo para la parodia de los mismos. Así, Luke, por su condición de granjero, acaba convertido en una especie de paleto con pocas luces; Han Solo, preocupado por su deuda con Jabba el Hut, es un pesetero de cuidado; la Princesa Leia se ha autoerigido en líder de una rebelión cuyos integrantes no la soportan; Darth Vader padece de asma; C3P0 y R2D2 mantienen una relación amoroso-matrimonial que parece salida de un episodio de Los Roper… Desgraciadamente, la propia filosofía del tebeo es quizá su principal defecto, porque acaba transitando por caminos que ya están demasiado trillados. Solamente en España han visto la luz, con éste, tres tebeos dedicados a parodiar las aventuras y desventuras del Imperio Galáctico y la Alianza Rebelde. Cada uno de ellos es bien diferente del anterior, pero su número hace inevitable que la capacidad para la sorpresa o para la sonrisa se haya ido perdiendo. Alguien que haya pasado ya por la versión de Jesús Martínez del Vas o por la de Enrique Vegas configurará un público más difícil que alguien que no haya leído las parodias precedentes.

     

    En el aspecto técnico, hay que destacar que, siendo la primera obra de María Parra, ésta cumple con creces la tarea de configurar diseños atractivos para los personajes, destacando sobremanera su entrañable versión de Chewbacca. En cuestiones como la composición de la página o la narrativa aún está un tanto verde, pero apunta buenas maneras. Habrá que ver qué le deparan sus trabajos posteriores pero, hoy por hoy, estamos ante un trabajo digno donde la autora se ha liado la manta a la cabeza para sacar adelante la empresa. Solamente por eso hay que apoyar una iniciativa que parte del riesgo propio, en un país donde los pedigüeños subvencionados parecen ser la norma general.

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    La religión ¡vaya timo! 2010-01-25

    Título: La religión ¡vaya timo!

    Formato: 253 páginas en tapa blanda. Número nueve de la colección ¡Vaya timo!

    Autores: Gonzalo Puente Ojea

    Editorial: Editorial Laetoli. Colección ¡Vaya timo!

    Precio: 13 €

    Comentario:

     

    El noveno título de la colección ¡Vaya timo! es un libro que, en muchos aspectos, podría definirse como excepcional. En primer lugar, porque se trata de una obra mucho más extensa de lo que viene siendo el formato habitual en la serie. En segundo lugar, por el curioso detalle de que el autor firme con nombre completo (cosas que tiene la popularidad en ciertos ámbitos.) En tercer lugar, porque aborda un tema que siempre resulta polémico a muchos niveles, como es el papel de la religión y su relación con la condición humana. En cuarto y último lugar, porque el resultado final es el de un trabajo que no encaja para nada en la filosofía de la colección.

     

    La religión siempre ha sido motivo de discusión y debate constantes en el seno de las comunidades escépticas. Las posturas, a veces encontradas, van desde la idea de los llamados magisterios compartidos (la ciencia y la religión se ocupan de cuestiones muy distintas y ninguna debe entrar en el campo de la otra) hasta la consideración de que la religión o el fenómeno religioso pueden ser explicados desde una perspectiva científica, indicando que nada hay en la existencia que no pueda ser explicado por esa vía. Esta última opción quita a la creencia religiosa su campo de trabajo y es la que se plantea en el presente libro.

     

    El autor de abordar la peliaguda tarea que se presenta a partir de un título tan definitorio como La religión ¡vaya timo! no es otro que Gonzalo Puente Ojea, veterano de la diplomacia española, antiguo Embajador  ante el Vaticano y escritor de múltiples libros centrados en el mundo de la fe. Ateo militante, su postura frente a la religión es de sobras conocida, e impregna claramente todo el conjunto de la obra, con lo que de antemano hay que esperar una visión desmitificadora, dura y hasta polémica, bien acorde con el tono un tanto provocador que la coletilla que denomina la serie ya presupone. Un tema controvertido, un autor de reconocida trayectoria y, desgraciadamente, pese a tan buenos mimbres, el resultado final es un tanto decepcionante.

     

    Decía casi al principio de la reseña que La religión ¡vaya timo! no encajaba para nada en el espíritu de la colección, y las razones de tal afirmación son las mismas que hacen que la obra no termine de encajar dentro de aquélla. Para empezar, la extensión del libro sobrepasa con mucho las de las ocho entregas previas, lo cual no sería negativo porque en este ámbito, como en tantos otros, no es una cuestión de cantidad, sino de calidad. Después de todo, el fenómeno religioso es un tema del suficiente calado como para que se plantee objetivamente la necesidad de hacer una excepción respecto de la regla general. Sin embargo, al entrar en el contenido de la obra el lector se encuentra literalmente apabullado por tal cantidad de conceptos y términos de uso tan poco común, que en dos terceras partes del libro el riesgo de perderse enmarañado en la misma es muy real.

     

    El autor estructura su trabajo de  disección del fenómeno religioso partiendo del concepto general y en sus relaciones desde los puntos de vista antropológico, filosófico, científico y teológico, para luego centrarse en las religiones más cercanas a nosotros, primero a través del análisis de la tradición judeo-cristiana contenida en la Biblia, y luego a través del tratamiento de la iglesia católica como religión organizada. Paradójicamente, hay que llegar a la última parte para encontrarse en un contexto mucho más cercano y, consecuentemente, comprensible para el lector. Desgraciadamente, para alcanzar ese punto hay que atravesar unos capítulos terriblemente densos en los que queda claramente patente que el libro no constituye una obra pensada para la divulgación general, sino que es un tratado erudito para consumo de quienes hayan seguido de forma constante los trabajos de su autor o hayan devorado previamente unos cuantos títulos sobre el asunto que sean más asequibles. 

     

                La religión ¡vaya timo! no es un libro en la línea de los títulos precedentes de la colección, así que quienes hayan leído los mismos no deben guiarse por esas experiencias previas. Cuestiones tan básicas como el vocabulario y el estilo empleados lo alejan del ámbito habitual de la serie  y lo sitúan entre los títulos pertenecientes al campo de la Filosofía. 

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    La herencia (de) Valdemar (Daninski) 2010-01-24

    Acabo de llegar del cine, de ver una película de la que mi amigo Juanan me había hablado repetidamente: La herencia Valdemar. Por estas casualidades de la vida, el Comité Central de mi vida había sabido de la película por otro camino y me sorprendió comentándome su deseo de verla, así que partimos hacia uno de los dos multicines donde se proyectaba. En mi fuero interno estaba el interés de ver la penúltima película del recientemente fallecido Paul Naschy.

     

    La herencia Valdemar es un homenaje sin paliativos a la carrera del difunto Naschy, y un trabajo que sirve para recordar por igual a detractores y paniaguados del cine español que aquí puede hacerse género fantástico con poco dinero y, sobre todo, sin subvenciones (algo que su director y guionista, José Luis Alemán, ha recalcado en repetidas ocasiones.) La historia, basada en un relato del escrito estadounidense H. P. Lovecraft, se narra en dos tiempos. El primero de ellos, de carácter introductorio, en el presente, donde Luisa Lorente (Silvia Abascal), una tasadora inmobiliaria, ha de hacerse cargo de un trabajo pendiente, consistente en la valoración de la Mansión Valdemar, una edificación victoriana un tanto apartada, en lo que parece algún lugar del norte de España.  El segundo retrocede al siglo diecinueve y cuenta el origen de la casa y, sobre todo, del misterio inherente a la misma.

     

    La película, aunque presentada como de terror (algo basado en los mitos de Cthulhu no puede tener otra calificación) tiene espacio para la intriga, el drama, el romanticismo y hasta la recreación histórica. El tono de tensión inherente a este tipo de cintas está bien logrado, y aunque –como pasa en los relatos lovecraftianos- el camino está tan claro que no hay ni que intuirlo, las interpretaciones y la ambientación están tan conseguidas que el paseo se disfruta. La cinta está repleta de pequeños detalles que harán las delicias de la afición al género en todas sus vertientes. Echen una miradita a cosas como el puño del bastón del personaje interpretado por Eusebio Poncela (en sustitución de Christopher Lee) o a los nombres de ciertos personajes esenciales para el desarrollo de la saga. Especial mención merece el trabajo de Francisco Maestre, así como el del propio Naschy, al que ya se le notaba bastante la enfermedad que habría de llevarle a la tumba. Los efectos especiales están bien empleados y mejor conseguidos, y si saltamos al ámbito decimonónico, hay que quitarse la gorra ante el grado de fidelidad alcanzado.

     

    El filme, junto a otros como Planeta 51, La celda 211 o Spanish Movie, parece indicar que el cine español se está sacando de encima los sambenitos y complejos que le han ido cascando y, más importante, que empieza a haber vida más allá de la alargada sombra de una Academia de Cine que ha monopolizado la representación del séptimo arte por estos barrios, relegando los productos comerciales y / o de corte fantástico al ámbito marginal. Nada mejor para despedir a un Paul Naschy que, durante unos años, fue injustamente olvidado en su propio país, mientras el resto del mundo le brindaba merecido homenaje, en unos tiempos en los que el cine patrio parecía dominado por pedantes y esnobs. Aprendan los habituales de la subvención y el mamoneo.

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    "Velamos por su seguridad" 2010-01-17

                Dando un garbeo virtual por los periódicos del día, me he encontrado en La Opinión de Tenerife con la siguiente noticia:

     

                El concejal de Seguridad de Santa Cruz dice que le daría una pedrada a un manifestante por ´ser español´

     

                Al parecer, en medio de una entrevista radiofónica, Hilario Rodríguez dijo lo siguiente: Me sorprendió el otro día cuando intervino en las puertas del Ayuntamiento un español, con acento [enfatizando las 'c' como los peninsulares en tono despectivo]..., pronunciando las 'ces' y las 'zetas'. Si yo estoy en una manifestación e interviene un español como aquel, a manipularla, porque aquel era un godo, aquel era un godo, el tonicazo [pedrada] que le doy, primo...

     

                Al parecer, este humano –lo de señor, caballero o similar sobra- ya demostró sobradas dotes de diálogo y mesura durante una manifestación en Ofra contra una acción de la siempre polémica UNIPOL, donde se encaró con uno de los asistentes y le soltó que Si no estuviéramos aquí, te metía un piñazo por mentiroso...

     

                Partiendo de la certeza de estos hechos ¿sorprende que el personal esté cada vez más soliviantado con el bajísimo nivel que demuestran los gobernantes de uno de los consistorios más importantes de Canarias? ¿Debería permanecer este humano en su puesto, después de tamaña incitación a la violencia? Eso sin contar la justificación para la pedrada: fascismo troglodita, nazismo analfabeto, racismo repugnante. Situaciones como ésta ensucian el buen nombre de Santa Cruz, de Tenerife y de Canarias y dejan a la altura del betún la imagen de un Ayuntamiento que lleva tiempo saliendo en los papeles por noticias nada positivas.

     

                En el lado positivo, hay que destacar que la “masa comentadora” (como dicen los amigos de Canarias Bruta) se ha posicionado en torno al sentido común, aunque existan las inevitables excepciones en forma de algún descerebrado que comparte ideología con un ser que también estuvo en la manifestación contra la inmigración de octubre de 2006, donde los ultranacionalistas canarios y españoles se dieron la manita para demostrar que, después de todo, quitada la etiqueta lo demás es igualico, igualico que el defunto de su agüelico.

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    Perlas del Bósforo (I): Dünyayi Kurtaram Adam 2010-01-16

                Hace unos años descubrí, casi por pura casualidad, la existencia de unos cineastas turcos que se dedicaron, sin el mayor atisbo de sonrojo, a copiar –literalmente- películas de éxito –principalmente de la industria estadounidense- para perpetrar sus propias versiones. Así, entre los setenta y los ochenta, el país otomano tuvo sus propias cintas de E. T., El Exorcista, Superman, La Guerra de las Galaxias o Star Trek, solamente por citar las más populares. Gracias a eso, conocí de la existencia del sin par Cüneyt Arkin, protagonista de unas trescientas “pinículas” en las que desplegó su talento como jinete circense, esgrimista de baratillo o artista marcial abofeteatoniques. La falta del tiempo (y de unas versiones subtituladas del asunto) amén de los repetidos ruegos de la Bibliotecaria de Babel o de mi amigo Juanan, hicieron que el séptimo arte anatolio pasara a un segundo plano. Mas hete aquí que otro amigo me envió un enlace a cierta página donde ¡oh, sorpresa! las pelis turco-espaciales estaban con subtítulos en inglés. Ni corto ni perezoso, decidí compartir con ustedes este impresionante documento. Que lo disfruten pues, con todos ustedes se encuentra Dünyayı Kurtaran Adam, también conocida como Star Wars turca, Turcos en el espacio o por la traducción literal de su título original: El hombre que salvó el mundo.

     


     

                Y mañana ¡no se pierdan la segunda parte!

     

     

     

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    No es lo mismo, señora Ministra 2010-01-11

    Por la puerta falsa ha intentado colar el Gobierno una medida tendente a cortar por las bravas el uso de la Red, en aquellos casos en los que se haya hecho uso de la misma. Como en otras cosas, los valedores gubernativos del proyecto han hecho gala de una exquisita e ilimitada torpeza a la hora de sacar adelante una medida que sirve para dar cobertura a unos colectivos –o mejor dicho, a unos lobbies- que resultan bastante útiles a la hora de dar una buena imagen, bien en tiempos electorales, bien fuera de ellos.

     

                ¿Qué se pretende, básicamente, con este proyecto? Resumidamente, que el Ministerio de Cultura tenga la potestad de cerrar páginas en la Red sin que medie resolución judicial. Posteriormente, e intentando hacer una maniobra de distracción, se ha introducido una intervención judicial que, sorprendentemente, tiene más de maquillaje cara a la galería que de intervención real. ¿Dónde queda, en definitiva, el derecho a la justicia del que habla el artículo 24 de la Constitución Española?

     

                Siempre me ha resultado escandaloso el nivel de servilismo que los sucesivos gobiernos españoles han tenido hacia unos colectivos minoritarios, a la hora de introducir elementos tan vergonzantes como el canon (que, siendo por copia privada se ha establecido para cualquier elemento que potencialmente pueda albergar información) pero en este caso, la situación empieza a bordear lo demencial. Las justificaciones que se han dado son jurídicamente analfabetas (véanse aquí unas cuantas, http://www.filmica.com/david_bravo/archivos/010302.html o aquí, http://www.contencioso.es/2010/01/06/del-intolerable-parcheo-de-un-reglamento-ilegal-contra-las-descargas-ilegales/) pero una de las que más me ha llamado la atención es la de la actual Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde Reig, que ha comparado el cierre de las páginas con enlaces a p2p con el que se hace con aquéllas que venden medicamentos falsificados. No es la primera vez que se hace un silogismo así en este tema, pero habría que aclarar que:

     

                En la cuestión de los medicamentos está en juego un derecho fundamental, contenido en el Art. 15 de la Constitución Española, según el cual todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral.  En la cuestión de las descargas ilegales, entra en danza el derecho a la propiedad, regulado en el Art. 33 de la Carta Magna, en base al cual se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia. Una mirada al articulado indica que la propiedad no es un derecho fundamental y, consecuentemente, no está al mismo nivel que el anterior. Por cierto, que el Art. 24 recoge que todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión. Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la Ley, a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia. Es el derecho a la justicia, que sí es un derecho fundamental y consecuentemente entra dentro del apartado de derechos reconocidos e inherentes a la condición humana. Con ese borrador, el Gobierno pretende situar un derecho básico por debajo de un derecho económico o, mejor dicho, por debajo de los intereses de unos pocos. En caso de salir adelante, el recurso de inconstitucionalidad parece más que cantado y si, como en otros casos, la parcialidad práctica del garante del equilibrio e intérprete auténtico de la Constitución sale a la palestra, la cosa puede llegar a Estrasburgo.

     

                ¿Están indefensos los creativos ante la Red? Rotundamente no. Hay una legislación en la materia que, a través del Art. 270 del Código Penal, sanciona la vulneración de los derechos de propiedad intelectual. Hay una normativa civil que permite al autor y a las entidades gestoras reclamar por las invasiones ilegítimas contra los intereses propios. Pero no es bastante, y han querido que manu militari, un comité ad hoc donde tengan voz y voto ellos mismos decida por su cara bonita clausurar una página. Actitudes y proyectos como éstos hacen que uno se recuerde que el socialismo, el progresismo y demás elementos propios de la izquierda tienen su frontera en la cartera de algunos. Los valedores del proyecto quieren que el Gobierno les haga el trabajo, sin necesidad de mediar denuncias ni gastarse los cuartos en abogados y procuradores. Ni Juez, ni juicio, ni sentencia condenatoria. Que, por cierto, en casos de extrema gravedad existen las medidas preventivas que permiten dejar en suspenso una situación, y de hecho se han usado en varios casos. ¿Cuál ha sido el problema, probablemente? Alguien argumentó que los Jueces no sabían aplicar el Código Penal, quizá queriendo indicar que los sucesivos palos que han caído a las entidades gestoras en forma de sentencias contrarias a sus peticiones habían forzado esta medida que, caso de convertirse en Derecho positivo, supondrá un grave recorte de las libertades y probablemente, cargará al ordenamiento jurídico con una normativa inútil. Con mimbres como éstos, es muy difícil convencer a una sociedad que tiene metido en el cráneo el concepto de “si me dejan es que puedo” de que el autor tiene derecho a retribución por el uso de su creación. Por otra parte, da por buenos los peores temores surgidos hace nueve meses, cuando el Presidente Rodríguez Zapatero nombró como Ministra de Cultura a González-Sinde Reig, antigua Presidenta de la Academia de Cine y con una postura claramente parcial en el tema. El resultado final ha determinado que la imagen del séptimo arte y sus profesionales en nuestro país sea cada vez peor. Veremos en qué para la cosa, pero no estaría de más que algún asesor con cierto conocimiento jurídico indicara a la Ministra que no puede comparar los intereses de su casta con la seguridad sanitaria. Aunque por otro lado, si ésos son los mejores argumentos que tienen, queda patente cuál es el valor y la utilidad reales de la medida propuesta.

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    Diez películas para una no-década 2010-01-10

                Me pide el amigo Daniel Miller Pérez que escoja diez películas para el decenio 2000-2009, y como siempre, llego un poco tarde, pero después de darle alguna que otra vuelta, aquí va mi lista personal, subjetiva y todo lo opinable que ustedes consideren oportuno:

     

                2000: X-Men, porque abrió la puerta a adaptaciones dignas del tebeo a la gran pantalla, al menos en lo que a Marvel se refería, después de Howard el Pato, Capitán América, El Castigador, etcétera. De la trilogía, la mejor es para mí la segunda, aunque las tres, como decía el filósofo Tomás el del Hollywood, “se pueden ver, gallete”.

     

                2001: El Señor de los Anillos, que pongo aquí como una sola cinta, ya que como tal se concibió y se rodó. Peter Jackson afrontó una tarea que para muchos era imposible, y el resultado salta a la vista en las tres partes.

     

                2002: La Edad de Hielo, por un personaje tan descacharrante como Scracht, la ardirrata, por demostrar que hay vida más allá de Disney y porque quizá Sid el perezoso no tenga una animación de pelambrera tan lograda como el simio de la aburrida Dinosaurio, pero sí era un personaje más conseguido.

     

                2003: La gran aventura de Mortadelo y Filemón, porque Javier Fesser logró demostrar que la adaptación imposible era posible, que en España se puede hacer cine comercial con buenos efectos especiales y además, convencer a público y crítica.

     

                2004: Spider-Man II, por ser lo mejor de la franquicia y combinar a partes iguales el drama, la aventura y sobre todo risas, muchas risas.

     

                2005: Batman Begins, por recuperar a la franquicia del murciélago de los desastres de las dos últimas películas, y por abrir la puerta a una segunda parte todavía más memorable.

     

                2006: Dünyayi Kurtaran Adam'in oglu, también conocida como El hijo del hombre que salvó un mundo o como Turcos en el espacio. Continuación de Dunilla Kurtaran Adam, la Star Wars turca. Un homenaje al cine del gran Cüneyt Arkin.

     

                2007: Promesas del este. Por la interpretación de un Viggo Mortensen que recuerda poderosamente a Kirk Douglas en sus buenos viejos tiempos.

     

                2008: Gran Torino, la despedida delante de la gran pantalla de Clint Eastwood, y una selección de sus mejores poses… una pena que no pudiera salir Clay el orangután, como parte de la despedida, ni que luciera su poncho comprado en Madrid.

     

                2009: Ex aequo, Up y La celda 211. La primera, porque Pixar se ha superado a sí misma después Wall-E, y la segunda, merced a la interpretación de actores como Luis Tosar o el veterano Antonio Resines.

     

                Se me quedan en el tintero unas cuantas: Wall-E, El Caballero Oscuro, Iron Man… pero creo que con lo que hay ya me pueden llamar ustedes “friqui”.

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    Feliz 2010 y prósperos carnavales 2009-12-31


    Estela Plateada,Navidad friqui,Friquicitación

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    Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en la Red 2009-12-02

    Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

    Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

    1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

    2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

    3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

    4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

    5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

    6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

    7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

    8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

    9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

    10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

                Y yo me pregunto: ¿economía sostenible es colar de rondón una medida para que mis paniaguados y pancarteros sigan sin afrontar la competencia en su sector? Veo que un excesivo tiempo en la silla de control vuelve a la gente propicia a ciertos comportamientos de los que debería huir a galope tendido (léase la bromita de la TDT de pago.)

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    Desde el Infierno, con Dave McKean: la entrevista 2009-11-14

                Aquí tienen, en dos archivos, la grabación de la charla-entrevista que tuve la suerte de realizar (junto a una parte de los asistentes) a Dave McKean, y que pude registrar para su emisión en Radio Campus, la emisora de la Universidad de La Laguna.  

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