Banner de La Guarida del Dragón
Cajón desastre para hablar y tratar los temas más diversos: Literatura, justicia, videojuegos, tebeos, cine, animación... Se hace lo que se puede para mantener este chiringuito al día.
Archivos
<Septiembre 2016
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30    
             

Opinando
  • manuel lagalaye en Cine del güeno. Hoy con ustedes: "El Gordo Alberto"
  • Tienes la boca limpia en Escépticos en el pub en Tenerife. Marzo de 2016
  • Luis Javier Capote Pérez en Feliz 2016 y prósperos carnavales
  • rvr en Feliz 2016 y prósperos carnavales
  • Luis Javier Capote Pérez en Prometheus o la pseudociencia-ficción
  • Luis Javier Capote Pérez en Prometheus o la pseudociencia-ficción
  • robertthrawn en Prometheus o la pseudociencia-ficción
  • Luis Javier Capote Pérez en El Escéptico Digital nº 266
  • Lord en El Escéptico Digital nº 266
  • Lord en El Escéptico Digital nº 266

  • Blogalia

    Blogalia

    Locations of visitors to this page TOP Bitacoras.com
    www.flickr.com
    This is a Flickr badge showing public photos and videos from lcapotep. Make your own badge here.




    Instagram

    Follow Us


    Esta semana en Zona Negativa (XXIV) 2016-09-22

    Reseñas de las semanas del 11 de mayo al 8 de junio de 2015.

     

    Reseñas:

     

    Usagi Yojimbo nº 28: Escorpión rojo

     

    Las leyendas de San Jorge

     

    Satsuma Gishiden nº 1

     

    ZN Cine – Crítica de «Poltergeist», de Gil Kenan

     

    Factor-X: Prisionero del amor

    Enviado por lcapote a las 18:01 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Hacer para el desarrollo (XXXV) 2016-09-20

    Noticias y actividades de la semana del 12 al 18 de septiembre de 2016.

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 12 de septiembre de 2016

     

    Seminario telemático sobre teoría del acto jurídico

     

    Actividades:

     

    Escépticos en el pub en Tenerife: A propósito de la energía (positiva, por supuesto)

    Enviado por lcapote a las 19:22 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (LXII) 2016-09-19

    Entradas de la semana del 12 al 18 de septiembre de 2016.

     

    Artículo: «El acceso del p. histórico-artístico inmobiliario al R. de la Pr.»

     

    Artículo: «Patrimonio histórico y Registro de la Propiedad»

     

    Reseña: «Casos prácticos jurídicos basados en series de animación»

    Enviado por lcapote a las 19:04 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XXIII) 2016-09-14

    Reseñas de las semanas del 13 de abril al 5 de mayo de 2015

     

    Reseñas:

     

    Excalibur: La III Guerra Sobrenatural

     

    Hulka: La sensacional Hulka

     

    Punisher: Sangre en los páramos

     

    Recomendaciones para el Día de San Jordi

     

    #ZN Series – Las aventuras del Capitán Alatriste

     

    #ZN Series – El Ministerio del Tiempo

     

    #ZN Cine – Crítica de Una noche para sobrevivir, de Jaime Collet-Serra

     

    #ZN Series – Crítica de Saint Seiya. Soul of Gold, de Takeshi Furuta

    Enviado por lcapote a las 13:00 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Hacer para el desarrollo (XXXIV) 2016-09-13

    Noticias y actividades de la semana del 5 al 11 de septiembre de 2016.

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 5 de septiembre de 2016

     

    Escépticos en el pub en Tenerife: avance de la temporada 2016-2017

    Enviado por lcapote a las 13:30 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (LXI) 2016-09-12

    Noticias de la semana del 5 al 11 de septiembre de 2016:

     

    Capítulo de libro «Ciencia y pseudociencias en los Tribunales»

     

    Capítulo de libro: «Inclusión social y estrategias de transparencia de gestión»

     

    Capítulo de libro: «R. de la propiedad, bases gráficas y protección del...»

     

    Comentarios al Código Civil. Voz «Patrimonio real», art. 342

     

    Capítulo de libro: «La transposición de la Directiva INSPIRE al Derecho español»

    Enviado por lcapote a las 11:10 | 0 Comentarios | Enlace


    Thor: Por Asgard 2016-09-09

    Título: Thor. Por Asgard

    Formato: Serie limitada recopilada en un tomo en tapa dura de la serie de novelas gráficas Marvel

    Autores: (G) Robert Rodi (L) (T) (C) (P) Simone Bianchi

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 15 €

    Comentario:

     

    El estreno de la película del dios del trueno hace unos meses ha provocado –¡cómo no!- la salida al mercado de todo tipo de tebeos protagonizados por el asgardiano del martillo, los cuales van llegando poco a poco a los puntos de venta de por aquí. No está nada mal, si tenemos en cuenta que la colección regular de Thor ha pasado en España más tiempo refugiada en los tomos recopilatorios, las revistas bimestrales y demás formatos de socorro que con su propia cabecera, la cual nunca ha alcanzado la cincuentena de números. Son las cosas de un tirón mediatico que permite a diversos autores acercarse y contar algo del estandarte de la mitología nórdica pasada por el tamiz marveliano.

     

    En esta ocasión tenemos otra de esas recopilaciones en formato lujoso que Panini saca, aprovechando el bombo que aportan guionista y / o dibujante. Por Asgard combina la presencia del ilustrador italiano Simone Bianchi y el guionista Robert Rodi. El primero lleva varios años trabajando directamente para el mercado estadounidense, siendo ya sobradamente conocido a través de sus trabajos en El Caballero Brillante (con Grant Morrison), Lobezno (con Jeph Loeb) o Astonishing X-Men (con Warren Ellis). Su estilo de trabajo, colorido y recargado, nunca deja indiferente pero, siendo a veces poco adecuado para determinado tipo de tebeo, sirve a la perfección a la hora de ilustrar a los dioses normandos y su mítico mundo. Su Asgard es dura, salvaje y mágica, siendo fácilmente reconocibles los diseños originales, a los que añade altas dosis de barbarismo y su abigarrado toque personal. Por su parte, Robert Rodi es un viejo conocido de la afición “thorita”, pues hace ya unos cuantos años realizó una miniserie (probablemente, la primera que Panini recopiló en el formato de novela gráfica) centrada en Loki, el príncipe de lo falso y orquestada para contar la historia de su conflicto con Thor desde la perspectiva del primero. Su particular visión del dios de la mentira como un ser atado por los hilos del destino al conflicto con su hermanastro gustó lo bastante como para que una segunda incursión en el universo asgardiano por su parte fuera recibida con interés. En principio, tenemos en el apartado creativo buenos mimbres, así que veamos qué clase de cesto se ha fabricado.

     

    Rodi y Bianchi nos presentan al reino de Asgard aquejado por un invierno permanente, que empieza a recibir el acoso constante de sus enemigos seculares y que no cuenta con la presencia de Odín. El padre de todos ha partido a la búsqueda de un conocimiento que permita superar una crisis cuyo final parece arrojar a los dioses a su final. Balder el bravo ha caído y en una tierra yerma no pueden florecer los frutos que otorgan la eterna juventud a los aesires. La carga de la regencia ha recaído sobre Thor, el cual no solo ha de enfrentarse a los embates exteriores, sino también a las disensiones internas, concretadas en quienes cuestionan las decisiones de su gobierno y en quienes conspiran para dinamitarlo.

     

    Como puede comprobarse, el punto de partida no es lo que se dice original: si hay un argumento utilizado hasta la saciedad en casi cincuenta años de tebeos marvelianos es el destino que aguarda a la creación según la mitología escandinava. El crepúsculo, el fin del mundo, el ragnarok, la batalla final… Es lo que se hace con estos cimientos lo que hace que la historia pueda resultar repetitiva o novedosa, aburrida o interesante. Rodi vuelve a demostrar su gusto por el tema a tratar, pues los primeros compases del desarrollo de la trama enganchan bastante, sobre todo a base de presentar a Thor como el poderoso guerrero de siempre que, pese a su poder, no logra desviar el camino a la perdición que se presenta para Asgard. El dios del trueno no es un regente pusilánime o timorato, pero sus sucesivas estrategias parecen condenadas al fracaso. Echa en falta la sabiduría de Odín, el cual descubre que las respuestas al enigma que aqueja a su dominio son amargas y terribles. En esto, don Robert aleja un poco su imagen del reino asgardiano marveliano arquetípico, para acercarla a la más despiadada versión mitológica tradicional. Sin embargo, da la sensación de que el desarrollo de la segunda parte de la historia ha sido ejecutado de forma mucho más atropellada. Determinados problemas quedan resueltos de forma un tanto apresurada y hasta improvisada, al tiempo que deja abiertas (quizá demasiado) algunas tramas, en la esperanza de volver a ellas en algún momento del futuro.

     

    El resultado final es una historia que empieza bien pero que termina a la carrera, quedando mucho menos perfilada que la incursión anterior del guionista en el mundo de Thor. Las ilustraciones de Bianchi son ciertamente impresionantes, ya que Asgard parece ser el escenario ideal para que el caballero dé rienda suelta a su talento. No hay dos sin tres, así que habrá que ver qué nueva historia de corte nórdico deparará en el futuro Robert Rodi.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 8 de agosto de 2011.

     

    Enviado por lcapote a las 11:42 | 0 Comentarios | Enlace


    Astonishing Spider-Man & Lobezno 2016-09-08

    Formato: Tomo recopilatorio en tapa dura de la línea “Marvel Graphic Novels”

    Autores: (G) Jason Aaron (L) Adam Kubert (T) Mark Morales (C) Justin Ponsor (P) Adam Kubert

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 16,95 €

    Comentario:

     

    Juntar a dos personajes populares es una de las técnicas de promoción y venta más antiguas del ámbito de los tebeos, amén de una de las más copiadas en otros campos del entretenimiento. Los ejemplos son múltiples –por no decir innumerables- y han servido para sumar aficiones de uno y otro lado (o restarlas), servir de presentación a un tercero que venía apadrinado por pesos pesados o, quizá demasiadas veces, para vender una moto que acababa concretada en una historia olvidable y la sensación de haber tirado el dinero. Por fortuna, el tiempo acaba separando el polvo de la paja y dejando en el recuerdo los ejemplos más memorables. Así, en DC The Brave and the Bold sirvió para que unos cuantos personajes de la casa se apoyaran en el siempre seguro –comercialmente hablando- Batman, en tanto que la competencia marveliana tuvo dos entretenidas cabeceras, una con el trepamuros (Marvel Team Up) y otra con la Cosa (Marvel two in one). La premisa era que el personaje fijo de la colección uniera sus fuerzas con uno o más personajes para afrontar la aventura de turno, pero si bien el bacalao se cocinaba en las cabeceras principales de los respectivos protagonistas, hubo hueco para aventuras memorables y para resolver historias que habían quedado colgadas por cambios en los equipos creativos o por cancelaciones. Nombres como los de Bill Mantlo o Sal Buscema forjaron con esos encargos buena parte de su prestigio como autores que, sin ser especialmente brillantes, bien merecían –y merecen- la vitola de notables. Las colecciones servían para ver cuál era el nivel de popularidad del que gozaban determinados personajes. Así, Spider-Man “apoyó” con su presencia a la nueva y diferente Patrulla-X de Claremont y Cockrum, en tanto que una vez convertida ésta en la protagonista del título estrella de la casa de las ideas, devolvió el favor al lanzarredes al acompañarlo en el último “equipo” de una colección que había alcanzado su número ciento cincuenta. El experimento se ha repetido en varias ocasiones sin que alcanzara siquiera de lejos el nivel de continuidad y divertimento del título clásico, pero no cabe duda de que el trepamuros sigue siendo uno de los pesos pesados en Marvel, al igual que el cada vez más ubicuo Lobezno. Si además tenemos en cuenta que en el último lustro uno y otro han hecho piña en los Vengadores, existen nuevos elementos para juntar al solitario (ejem) por antonomasia y al más independiente de los soldados de Xavier.

     

    No es la primera (ni la segunda) que Spidey y Lobi se juntan en una aventura. Hay que remontarse a los cada vez más lejanos años ochenta para encontrar el primer título que les reuniría: Spider-Man vs. Wolverine. De la mano de James P. Owsley (posteriormente conocido como Christopher Priest) y de Mark Bright, encontrábamos una historia ambientada en el Berlín los tiempos anteriores a la caída del muro (Gorbachov llevaba un par de años en el Kremlin, pero Erich Honecker seguía al frente de la hoy difunta R. D. A.) El guionista estaba implicado en los trabajos de las series regulares de Spider-Man, por lo que aprovechó para meter en danza algo del misterio del Duende (todavía coleaba el asunto de su identidad), complicar la relación con Mary Jane (poco después ella y Peter se casarían… ¿o ya no se casaron?) y dejar patente la diferente forma de ver la vida y el rollo pijamero que tenían uno y otro personajes. La historia se ha resentido con el paso de los tiempos, pero sigue siendo más interesante que La materia de las leyendas, miniserie que por aquí publicó Panini durante su primer año o así y que, ejecutada por dos autores mundialmente conocidos en su casa a la hora de comer (tebeísticamente hablando y en aquellos momentos) era el clásico ejercicio en el que un autor popular en otros campos “jugaba” con dos personajes conocidos y pasaba un poco de largo del pasado que les unía, para mosqueo del respetable más apegado a la continuidad. Ahora, y aprovechando la tesitura del sello / línea / adjetivo “Astonishing”, Spider-Man y Lobezno, ahora miembros de dos equipos de Vengadores, vuelven a protagonizar una aventura juntos, en una miniserie que en Usalandia se publicó en seis números y aquí tenemos en un tomo en tapa dura.

     

    Los responsables del invento en cuestión son el guionista Jason Aaron y el ilustrador Adam Kubert. El primero ha rondado repetidamente las colecciones relacionadas con el mutante canadiense y es actualmente el guionista de su serie principal, realizando una labor encomiable para con un personaje que ha sido explotado hasta la saciedad y más allá. El segundo no necesita presentación y es también un viejo conocido de la afición mutativa, pues junto con el guionista Larry Hama fue el responsable de una larga etapa en la primera serie regular protagonizada por Logan. Terminado su período de exclusividad en DC (donde no se prodigó tanto como hubiera sido deseable) retorna a Marvel y demuestra que sigue siendo uno de los mejores artista que ha dibujado a Lobezno. La historia es, sorprendentemente, entretenida, por cuanto uno podría esperar que, con tanta jarana como la que mensualmente arrostran el arácnido y el peludo, la aventura en cuestión no sería más que el habitual sacacuartos sin mayor trascendencia. Los personajes aparecen en pleno período cretácico, justo cuando cierto meteorito se dispone a impactar contra la Tierra; tan inverosímil situación es explicada un poco más adelante, cuando encontramos a los héroes en su hábitat natural y se acaban metiendo en un lío espacio-temporal de padre y muy señor mío.

     

    Uno de los puntos fuertes del tebeo es el uso que hace de la continuidad: una persona que tenga interés por pasar un rato entretenido sin liarse con la compleja y extensa historia de los protagonistas tiene en este tomo un valor seguro; sin embargo, alguien que ya peine ciertas canas en lo que a lectura marveliana se refiere esbozará más de una sonrisa y de dos al encontrarse con personajes, conceptos y cachivaches provenientes de las cuatro esquinas del universo homónimo. Además, profundiza en la relación que une a Peter y Logan, así como en el concepto que cada uno tiene de sí mismo y de la vida que le ha tocado vivir. El dibujo de Kubert es una auténtica delicia y es de agradecer que se haya mantenido presente en todo el proyecto, aunque le haya llevado un año. Se abren además la puerta a nuevas historias, al menos en lo que a Lobezno se refiere, por cuanto el propio Aaron está escribiendo actualmente sus aventuras.

     

    En cuanto al formato, hay que destacar que Panini vuelve a usar el de “novela gráfica” (ya ha perdido uno la cuenta de las modalidades de publicación que se han empleado en estos seis años y medio) que quizá podría resultar un tanto excesivo, sobre todo en lo referente al precio.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 2 de agosto de 2011.

    Enviado por lcapote a las 11:26 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XXII) 2016-09-07

    Reseñas de las semanas del 9 de marzo al 6 de abril de 2015.

     

    Reseñas:

     

    #ZN Cine – Saint Seiya. Los Caballeros del Zodíaco: Leyendas del Santuario

     

    Spider-Man: Hooky

     

    El Castigador: El regreso de gran nada

     

    Los Vengadores: La Bóveda, trampa mortal

     

    Spider-Man: Espíritus de la tierra

     

    La Masa y la Cosa: El gran cambio

     

    Spider-Man: Vidas paralelas

    Enviado por lcapote a las 12:10 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Hacer para el desarrollo (XXXIII) 2016-09-06

    Noticias y actividades de la semana del 29 de agosto al 4 de septiembre de 2016:

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 29 de agosto de 2016

     

    En septiembre vuelve «Escépticos en el pub en Tenerife»

     

    Actividades:

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: conferencia inaugural

    Enviado por lcapote a las 12:18 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (LX) 2016-09-05

    Noticias de las semanas del 29 de agosto al 4 de septiembre de 2016:

     

    Capítulo de libro «Conceptos científicos para el estudio jurídico»

     

    Capítulo de libro «Los encuentros con profesionales»

     

    Capítulo de libro «Campus virtuales y enseñanza del Derecho»

     

    Seminario «Introducción al sistema constitucional polaco»

     

    Capítulo de libro «El fraude en la Ciencia. Un toque de autocrítica.»

    Enviado por lcapote a las 12:03 | 0 Comentarios | Enlace


    Flash: Renacimiento 2016-09-02

    Título: Flash: Renacimiento

    Formato: Tomo recopilatorio en tapa dura

    Autores: (G) Geoff Johns (L) (T) Ethan Van Sciver (C) Alex Sinclair (P) Ethan Van Sciver

    Editorial: DC Comics / Planeta DeAgostini Comics

    Precio: 17,95 €

    Comentario:

     

    Hay ocasiones en las que se te escapa un tebeo en el momento en el que sale y aprovechas para pillarlo posteriormente, cuando ya su impacto se ha absorbido y las consecuencias de su aparición se concretan en continuaciones, secuelas y todo tipo de productos para sacar los cuartos a la afición. Un poco más tarde lo encuentras, le echas un ojo y existe la oportunidad de poner a posteriori las cosas en perspectiva. En el caso de este Renacimiento, se presentaba como la respuesta a un desafío que llevaba mucho tiempo rondando por las oficinas deceeras: traer de vuelta a Barry Allen, el Flash de la edad de plata, a la época contemporánea. El personaje había regresado en la enrevesada saga Crisis final, pero no era la primera vez que ello sucedía, pues en varias ocasiones había retornado puntualmente para ayudar y / o advertir a su sucesor, Wally West. En esta ocasión, la pretensión básica pasaba por un regreso permanente que tocaba justificar y la tarea no era, ni mucho menos, cosa simple.

     

    Siempre se ha dicho que en DC la estructura fundamental de su universo creativo descansa sobre los tres héroes que componen la Trinidad: Superman, Wonder Woman y Batman. Su condición de arquetipos ha permitido construir no ya gran parte de la ficción deceera, sino gran parte de los conceptos esenciales que conforman los tebeos de superhéroes. Sin embargo, es Barry Allen – Flash uno de los pocos elementos que pueden colocarse al nivel de los anteriores en cuanto a importancia e influencia. Así, su aparición a finales de los años cincuenta marca el fin del olvido para el género superheroico y el inicio de una florenciente etapa conocida como la edad de plata. Su condición de nueva versión de una idea de la edad dorada –personificada en el Flash original, Jay Garrick- marcó una tendencia que se repetiría con Linterna Verde (de Allan Scott a Hal Jordan) o Hawkman (de Carter Hall a Katar Hol) pero que daría para todo tipo de experimentos en las décadas subsiguientes. Su heroica desaparición, uno de los puntos culminantes de Crisis en tierras infinitas, bien puede verse como una alegoría de la conclusión de treinta años de historia y el inicio de una nueva era, donde Wally West asumió el manto escarlata y Barry Allen pasó a convertirse en un símbolo. El personaje ya no estaba, pero su sombra y su manto aún estarían presentes durante mucho tiempo ya que, como todos los mártires de una causa, acabó convirtiéndose en un ideal con el que las comparativas eran inevitables y hasta odiosas. El nuevo Flash era comparado constantemente con el antiguo, lo cual era un trasunto de las eternas comparaciones que sufre un nuevo personaje cuando asume el legado de otro por parte los lectores. Con el tiempo y gracias a la labor de autores como Mark Waid o Geoff Johns, Wally West acabó convirtiéndose en una digna tercera generación. Jay Garrick estaba bien en la Sociedad de la Justicia de América y Barry Allen era una figura mítica, pero Flash era otro, aunque había llevado su tiempo.

     

    Prueba del éxito cosechado por aquella evolución fue el hecho de que, poco después, determinados personajes surgidos durante la edad de plata empezaron a ser sustituidos por versiones juveniles e inexpertas. En los años de lo “moelno y molón” que venían marcados por la irrupción de Image Comics y por la posterior explosión de la burbuja especulativa. Así, Hal Jordan se volvió majareta y cedió anillo y puesto a Kyle Rayner; por su parte, su compañero de aventuras Oliver Queen sería sustituido por su hijo Connor Hawke. Desgraciadamente, estas sustituciones se hicieron de una manera que, especialmente en el caso de Linterna Verde, desataron las iras del respetable. Daba la sensación de que la historia precedente ya no servía y que era, parafraseando al personaje de Wesley Snipes en Demolition Man, la época de lo nuevo y mejor. Personajes más jóvenes, inexpertos y a ser posible con cazadoras, cartucheras y barba incipiente fueron traídos de la mano de autores que intentaron que sus sustitutos ocuparan el puesto de sus ilustres predecesores, pero sin lograr borrar el recuerdo de los mismos. Poco a poco distintos proyectos empezaron a plantearse el rescate de los personajes que la marea de los noventa había mandado –a veces literalmente- al otro barrio. A principios de la década pasada, Kevin Smith y Phil Hester traerían de vuelta al más irrecuperable de los tres, Oliver Queen. Después, Geoff Johns y Ethan Van Sciver harían lo propio con Hal Jordan. Pero Barry Allen seguía siendo tabú, por lo que la tarea de hacerle retornar se presentaba harto complicada.

     

    El proyecto en cuestión debe buena parte de su existencia a la realización –bastante exitosa, con la perspectiva que dan los años- de un experimento similar con Hal Jordan. Uno de los personajes “fundamentales-pero-no-tanto-como-los-que-ustedes-ya-saben” cuenta ahora con su propia franquicia, la cual ha dado hasta una película en pantalla grande, después de intentonas fallidas y títulos un tanto decepcionantes. No es casualidad que el título de esta miniserie sea idéntico al que trajo de vuelta al portador del anillo esmeralda de la edad de plata. Ítem más: el equipo creativo es el mismo, compuesto por el dibujante Ethan Van Sciver y el guionista Geoff Johns, uno de los arquitectos de la DC actual y responsable de una larga y bien considerada etapa al frente de la colección de Flash / Wally West. Tenemos entre manos los mimbres para una apuesta segura, o quizá no tanto, porque los nombres no siempre bastan para garantizar de antemano un producto único.

     

    La primera pregunta que debe hacerse es la pertinencia de ese retorno que, cuentan las crónicas, ha sido una idea en la que Dan Didio había puesto mucho empeño. Para empezar, está la propia situación del personaje antes de su épica muerte en Crisis en tierras infinitas, que había tomado el camino de un feliz retiro en el futuro, en compañía de su amada Iris West. Su colección se había cancelado después de diversos vaivenes editoriales y creativos y el personaje se contaba en la lista de bajas de la maxiserie que redefiniría el universo DC. En ese nuevo statu quo sería Wally West el que asumiría el rol de su tío político y mentor, después de haber sido el compañero adolescente que casi todos los héroes de la casa debían tener. El chico se hacía adulto y recibía una herencia tan gloriosa como pesada. Después de haber ejercido de joven salidorro modelo “albóndigas en remojo”, Mark Waid y más tarde Geoff Johns convirtieron al personaje y su entorno en la materia prima de una de las colecciones más interesantes de los últimos veinte años, recuperando el sabor clásico de los tebeos de superhéroes, en oposición a la oscuridad imperante a finales de los ochenta y principios de los noventa. Wally West maduró, creció y acabó convirtiéndose, para la afición que se ha acercado y alejado del mundillo, en Flash, algo que Kyle Rayner o Connor Hawke solo consiguieron a medias. Barry Allen estaba elevado a la condición de mito, santo y mártir. Su regreso no es comparable al de Jay Garrick, como tampoco lo es su peso específico, por lo que se hacía inevitable pensar que más tarde o más pronto, bien podía dejar en la cuneta a West, algo que, por lo que se barrunta en el ¿relanzamiento? ¿reinicio? ¿retorcimiento? deceero de septiembre, pasará en breve.

     

    En segundo lugar, se da la paradójica circunstancia de que el regreso de Barry Allen coincide con una etapa particularmente convulsa en el ámbito de una DC que ha encadenado varias “crisis” seguidas de sucesivos relanzamientos más o menos infructuosos de sus franquicias. Buena parte de las críticas de los resultados negativos han caído precisamente sobre un Geoff Johns que parece estar cayendo lentamente en desgracia ante una afición que antaño aplaudía con pocas excepciones sus trabajos. No se termina de comprender por qué después de haber trabajado para poner en el mapa a la Sociedad de la Justicia de América o a Linterna Verde (todo eso sin contar al propio Flash) se embarque de un proceso de “recuperación y reinicio” que echa por tierra gran parte de su propia labor, para sustituirla por algo que ni los propios artífices terminan de tener claro qué es y en qué consiste.

     

    En tercer lugar, tenemos una historia donde no solo se coloca a Barry Allen en el mapa, sino que además, se realiza una labor de “retrocontinuidad” (concepto éste muy querido por el propio Johns) en la que el Profesor Zoom, un viejo enemigo del personaje, se convierte en el detonante de algunos de los hechos definitorios de la vida de Barry, de la misma forma que la existencia de éste como Flash acaba determinando la existencia del villano. Se presenta la dicotomía del Allen mito inspirador y el Allen terrenal, así como las encontradas reacciones que presenta su retorno entre los portadores de su legado (Wally, Bart, etcétera). Como miniserie introductoria hay que reconocer que sirve para que la afición reconozca el entorno del velocista escarlata y los recién llegados puedan subirse a la guagua sin volverse muy locos. La sensación inicial de superfluidad se ha convertido en un cúmulo de reacciones que van desde el escepticismo a la expectación, al ver que esto solo era la primera piedra de un cambio mucho más profundo. El trabajo de Van Sciver está en su línea habitual, comparable al que ya realizara en el otro renacimiento, por lo que no sorprenderá ni a seguidores ni a detractores.

     

    Para concluir, solo queda recomendar la serie a quienes sigan habitualmente los trabajos de Geoff Johns y a quienes quieran tener asiento de primera fila para ver la evolución del universo DC en los próximos meses.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 1 de agosto de 2011.

    Enviado por lcapote a las 12:09 | 0 Comentarios | Enlace


    Cowboy Bebop 2016-09-01

    Título: Cowbop Bebop

    Formato: Serie de animación de veintiséis episodios

    Autores: (D) Shinichiro Watanabe (E) Sunrise

    Editorial: Selecta Vision

    Precio: 69 euros (variable según tienda)

    Comentario:

     

    Hablar de Cowboy Bebop es hacerlo sobre una de las series más importantes de los últimos quince años en el ámbito del anime. Paradojas de la vida, su primera emisión televisiva resultó tan infructuosa que la historia estuvo a punto de acabar en fracaso. Su aparición a finales de los años noventa marca, junto a otros títulos como los vinculados a Evangelion o Escaflowne, una etapa floreciente en la que menudearon las series llamadas a convertirse en fenómeno de masas a escala mundial.  El caso de España no fue excepcional,  por cuanto su llegada contribuyó a reactivar un sector que estaba virtualmente dominado por la presencia de Dragon Ball.

     

    Cowboy Bebop cuenta las aventuras de un equipo de cazarrecompensas espaciales en un futuro relativamente cercano. La humanidad ha colonizado buena parte del sistema solar, en tanto que la Tierra ha visto decrecer largamente su población, a consecuencia de un accidente estelar y la progresiva emigración hacia las colonias de Venus, Marte o las lunas jovianas. La BEBOP es la nave principal del grupo que, inicialmente, está compuesto únicamente por dos personas: el exdelincuente Spike Spiegel y el expolicía Jet Black. Juntos conforman una curiosa pareja marcada por los contrastes: Spike es tranquilo y un tanto reservado, casi pasota; Jet es más expresivo y es quien constantemente se preocupa por las estragadas finanzas del equipo, marcadas por épocas de escasez laboral o por recompensas escasas vinculadas a malhechores de poca monta. A lo largo de la historia iremos conociendo algo más del pasado de cada uno. A ellos se unen sucesivamente Faye Valentine, una jugadora profesional acosada por las deudas que entablará una divertida relación con el dúo; Edu, una adolescente un tanto dislocada con una capacidad excepcional para el pirateo informático y Strout (Ein en el original) un perro ciertamente singular.

     

    Cada uno de los episodios que componen la serie muestra una historia cerrada que, sin embargo, aporta poco a poco datos sobre el pasado de los personajes. De hecho, algunos están específicamente centrados en ese campo, contribuyendo a dar una visión mucho más humana y cercana de los personajes, al tiempo que aporta explicaciones sobre el entorno en el que éstos se mueven. Aunque el título y la condición de cazarrecompensas podría indicar una cierta querencia por el salvaje oeste, lo cierto es que no es ésta la única influencia reseñable empleada por la gente de Sunrise para crear el trasfondo de la serie. En especial, hay que destacar la presencia de múltiples elementos provenientes del género negro, algo que se resalta en la ambientación musical y visual de no pocos episodios. La nostalgia que expresan en ocasiones los personajes, la condición de “duros con corazón” de Jet o Spike, la fragilidad de la normalmente cínica y hedonista Faye… hacen que cada historia contenida en cada episodio sea acreedora de un largometraje, para poder profundizar en la trama y disfrutar un poco más del gran escenario montado para darle cobijo. La edición especial cuenta con un cuaderno explicativo de los aspectos más relevantes de los personajes, sus naves (las cuales cuentan con un diseño particularmente doblado) y el sistema solar, que constituye el complemento perfecto para la serie.

     

    Cowboy Bebop es el anime ideal para iniciar a personas que no hayan tenido ningún o mucho contacto con la animación nipona, sobre todo si ya tienen cierta afición al género negro. Constituye además un título imprescindible en cualquier videoteca especializada en este ámbito de los dibujos animados.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 21 de junio de 2011.

     

    Enviado por lcapote a las 12:28 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XXI) 2016-08-31

    Reseñas de las semanas del 27 de enero al 3 de marzo de 2015

     

    Reseñas:

     

    Obras Maestras nº 11. Veneno: El origen

     

    Obras Maestras nº 13. La Patrulla-X: Días del futuro presente

     

    Tex: El regreso de la Mano Roja

     

    Obras Maestras nº 18. La Patrulla-X: Proyecto Exterminio

     

    Obras Maestras nº 22. Spider-Man: Matanza Máxima

     

    Obras Maestras nº 23. Dientes de Sable: Caza mortal

     

    Obras Maestras nº 25. La Patrulla-X: Cruce de caminos

     

    Tex: El gran robo

     

    Obras Maestras nº 37. Spider-Man: La última cacería de Kraven

     

    ZN Series – Mazinger Z

     

    Einstein versus Predator

    Enviado por lcapote a las 12:02 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Hacer para el desarrollo (XXXII) 2016-08-30

    Noticias y actividades de la semana del 22 al 28 de agosto de 2016.

     

    Noticias:

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 29 de agosto de 2016

    Enviado por lcapote a las 18:47 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (LIX) 2016-08-29

    Noticias de las semanas del 22 al 28 de agosto de 2016:

     

    Artículo «La segunda vivienda»

     

    Artículo «Las parejas estables no casadas en Cataluña y Aragón»

     

    Artículo «Reflexiones acerca del estudio del Derecho extranjero.»

     

    Capítulo de libro «Materiales audiovisuales de licencia libre»

    Enviado por lcapote a las 12:10 | 0 Comentarios | Enlace


    Marvel versus Capcom III: Fate of Two Worlds 2016-08-26

    Título: Marvel versus Capcom III: Fate of Two Worlds

    Formato: X-Box 360 (versión comentada), Playstation 3

    Diseñador : Ryota Niitsuma

    Editorial: CAPCOM

    Precio: 49,90 € (variable según tienda)

    Comentario:

     

    Los videojuegos han tenido, prácticamente desde su aparición, la capacidad –hasta entonces limitada al cine y a la televisión- de tomar personajes, argumentos e historias de cualquier otro ámbito para elaborar productos en el marco de su amplia gama de géneros. A medida que los “marcianitos” dejaron de ser entretenimiento de unos pocos y se fueron convirtiendo en un fenómeno de masas que rivalizaba con el séptimo arte, contar con un videojuego en las recreativas o en los formatos domésticos de turno se convirtió en un aspecto más de diversos negocios, a la hora de plantear estrategias de publicidad y de mercado. Los más viejos del lugar recordaran como allá por la segunda parte de los años ochenta del siglo pasado, la compañía británica Ocean Software unió su nombre a los de superproducciones como Los intocables de Elliot Ness o el primer Batman de Tim Burton. Centrándonos en el mundo de los tebeos, los ejemplos asoman rápidamente y así nos encontramos con versiones “animadas” de Batman (John Ritman, Ocean Software, 1986), Mortadelo y Filemón (Magic Bytes, 1988, paradójicamente, la primera aparición del dúo creado por Francisco Ibáñez hay que agradecerla a una compañía germana) o el Capitán Trueno (Dinámic Sofware, 1990).  Los géneros eran de todo tipo: arcades “plataformeros” en perspectiva isométrica, arcades “mata-mata”, videoaventuras…

     

    Si nos centramos en el género de los superhéroes, ya hemos visto que Batman fue de los primeros en debutar con múltiples y variados títulos, los tres primeros de la mano de la ya mentada Ocean Software (que a los dos ya nombrados suma el curioso y “viñetesco” The Caped Crusader, datado en 1989). Su colega deceero Superman daría el salto un poco más tarde, contando además con el dudoso honor de ser el protagonista de uno de los peores videojuegos de todos los tiempos (Superman 64, Titus Software, 1999). Pasando a la competencia, sería el inverosímil género de las aventuras conversacionales el que vería por primera vez en “acción” a Spider-Man, la Masa, la Cosa o la Antorcha Humana a mediados de los ochenta (Questprobe, 1984). Sin embargo, el floreciente género de los juegos de lucha, abierto con títulos como The Way of Exploding Fist (Melbourne Software, 1985) o Yie Ar Kung Fu (Konami, 1985) sería el lugar natural para unos tipos empijamados cuya filosofía es la de traer la paz a base de cates.  En 1989 vio la luz Spider-Man and Captain America in Doctor Doom´s Revenge!, de la mano de Paragon y Empire Software. Era un título en la línea del popular Street Fighter que intenta aprovechar las posibilidades gráficas de las máquinas de 16 bits y que tenía un curioso sistema de introducción a los combates en forma de viñetas. Su calidad, sin embargo, dejaba mucho que desear.

    Habría que avanzar hasta mediados de los noventa para encontrar, por fin, un título en el que los superhéroes se verían reflejados sin vergüenza ajena: X-Men: Children of the Atom (Capcom, 1995). El momento era el adecuado, pues había por fin una generación de consolas domésticas cuyas capacidades técnicas tocaban casi las de las recreativas y la compañía japonesa había hecho historia con los títulos de la saga Street Fighter II. Por su parte, la Patrulla-X era la franquicia más rentable de Marvel y aún resonaban los ecos de los siete millones de ejemplares vendidos por el primer número de la colección sacada a mayor gloria de Jim Lee. La estética y los personajes participantes fueron diseñados según el aspecto que tenían en esa época y el título arrasó literalmente en los distintos formatos, teniendo continuación al poco tiempo en la forma de un título que implicaba a los caracteres arquetípicos de la casa de las ideas: Marvel Superheroes (Capcom, 1995).  En estos títulos se daba también la curiosa  circunstancia de que había personajes secretos provenientes de franquicias de la compañía nipona, lo cual serviría de germen para una nueva serie de videojuegos donde los héroes marvelianos cruzarían puños con los luchadores de la saga Street Fighter.

     

    X-Men vs. Street Fighter fue el primero de una serie de títulos que vieron la luz en recreativas y formatos domésticos, en las que Capcom aprovechaba la popularidad de sus títulos y, de paso, rentabilizaba los trabajos de diseño y programación de los mismos. Tomando como base los personajes ya existentes y añadiendo unos cuantos más, se modificó sutilmente la forma de juego, estableciendo un sistema de lucha por parejas en las que el equipo de turno debía enfrentarse, al final, con un enemigo que ocupaba toda la pantalla (en la mejor tradición de los arcades más clásicos). Con ello, Capcom planteaba una variante a la lucha por equipos desarrollada por su principal rival, SNK, en la saga The King of Fighters. El éxito de la fórmula propició la aparición de un Marvel Superheroes vs. Street Fighter y, con la aparición de la Sega Dreamcast (la primera máquina que alcanzó el nivel de las recreativas) con uno de los títulos más recordados de este formato: Marvel vs. Capcom: Clash of Superheroes.

     

    El título, primero de la saga cuya tercera parte ha visto la luz hace pocos meses, supone la consolidación definitiva de la serie “versus”. Aparece por primera vez el concepto de lucha estratégica, pues la pareja de luchadores puede ser combinada para turnarse a lo largo del combate, sumándose la presencia de un tercer personaje (en pitinglés, striker), invocable únicamente para lanzar ataques puntuales. Con Onslaught como enemigo final, el juego recreaba escenarios clásicos tanto de los tebeos marvelianos como de los videojuegos capcomianos, pues la compañía rescató y rediseño a personajes provenientes de su variopinto catálogo, para deleite de los jugadores veteranos, que veían asomarse a una nueva generación de consolas a elementos provenientes de títulos con tanta solera como el polémico Strider, Forgotten Worlds o Ghosts´n´goblins. En este último caso también se recuperaron las bandas sonoras, lo cual hacía del título un bonito homenaje a dos décadas de historia de los videojuegos. A la hora de la jugabilidad, todo el mundo coincidió en definir el estilo del título como alocado, merced a lo trepidante de unos combates donde la máquina tenía la habilidad de hacer toda suerte de “combos” y levantar al contrincante varios metros del suelo. Capcom dejó patente su sello a través de su peculiar sistema de graduación de la dificultad, donde determinados personajes estaban en estado de gracia, en tanto que otros solamente resultaban aceptables si los manejaba la máquina, sumando a ello un enemigo final al que solamente se podía derrotar si descubrías algún truco.

     

    El éxito del título anterior motivó que muy rápidamente viera la luz su continuación, Marvel vs. Capcom II: New age of heroes. Su aportación a la saga solamente podría definirse en los términos de “más y mejor”. El estilo de juego siguió siendo alocado, pero el elemento estratégico se hizo más patente, con una dificultad más equilibrada donde conforme se avanza en los combates, la máquina controla mejor la interacción y los cambios en un equipo que pasaba a estar integrado por tres componentes igualmente manejables, de manera que uno estaba en la palestra y los otros dos ejercían como strikers. El catálogo de personajes manejables alcanzaba –y superaba- la cincuentena y reflejaba qué personajes estaban más en boga en el ámbito de los tebeos (hacen su aparición Cable y Médula, provenientes de la franquicia mutante) y de los videojuegos (hace su sorprendente aparición Jill Valentine, llegada desde Resident Evil). El título incorporaba unos escenarios en alta definición y una banda sonora alejada de las versiones que, sin embargo, resultaba por su originalidad un tanto chocante para el estilo de juego del que hablamos. Capcom incorporó para el mercado japonés una forma de consecución de nuevos personajes a través de puntos que bien podría considerarse antecedente de los actuales sistemas en red de Sony o Microsoft, pero dado que en aquellos tiempos las conexiones fuera de Japón todavía andaban un poco en pañales, no se trasladó a la versión europea. El título aseguraba horas y horas de diversión, aunque no podían ocultarse algunos peros que, en aquellos tiempos, se extendían a toda la producción de Capcom en el ámbito de los juegos de lucha. Desde hacía varios años, la compañía japonesa venía sacando títulos con innovación e interés decrecientes. Así, su saga Street Fighter III necesitó tres entregas antes de sacar un título decente y prácticamente ninguno de los personajes diseñados para la misma ha pasado a la historia. En el caso de la serie “versus”, quedó patente el reciclado y aprovechamiento de los trabajos desarrollados desde Children of the atom, lo que traía consigo el vergonzante hecho de ver en acción a personajes como Cable, cuyo diseño había sido ejecutado de forma sobresaliente para la ocasión, con otros como Coloso, que había sido rescatado de un título que ya contaba con media década a sus espaldas. Pese a la inmensa variedad de personajes, el juego tenía únicamente un final. Después de ocho años, el género de los juegos de lucha mostraba signos de agotamiento; una compañía puntera como SNK mordía el polvo a consecuencia de varios fracasos comerciales; Capcom enfilaba otro género que explotar y que ya le había dado pingües beneficios, el llamado survival horror. Cuando Marvel firmó acuerdos con otras compañías como Electronic Arts (fruto de la cual saldría Rise of the Imperfects) o Activision (gracias al cual Raven Software deleitaría a la afición con X-Men: Legends I y II o la primera parte de Marvel Ultimate Alliance) casi todo el mundo pensaba que la saga “versus” había pasado a la historia. Afortunadamente, nada es seguro en esta vida salvo la muerte y los impuestos. Cuando en 2009  Marvel versus Capcom II se convirtió en un título descargable para X-Box 360 y Playstation 3, la avalancha de peticiones dejó patente que, pese al tiempo transcurrido, la franquicia aún era rentable. Consecuentemente, Marvel y Capcom volvieron a unir fuerzas para sacar una tercera parte que ha visto la luz a principios de este año.

     

    Marvel vs. Capcom III combina diez años de evolución en el campo de los videojuegos con los elementos identitarios de la saga: se repite el esquema de equipos compuestos por tres personajes, el cual hay que manejar con cierta dosis de cabeza para evitar pérdidas innecesarias y continuar avanzando. Se ha mantenido igualmente la línea de simplificación en el manejo con el fin de, según sus creadores, ampliar el elenco de posibles consumidores del producto. Como corresponde a los tiempos en los que nos movemos y motivado por el éxito de la serie Street Fighter IV, Capcom ofrece por primera vez unos personajes modelados en tres dimensiones, tomando como base el sistema utilizado no en la mencionada saga, sino en Tatsunoko vs. Capcom, un título donde los personajes de los videojuegos se enfrentaban a las creaciones del estudio responsable de títulos como Gatchaman (G-Force, Fuerza G o Comando G).

     

    A nivel gráfico hay que reconocer que todos los personajes tienen un aspecto impresionante, y el hecho de que estemos –en la mayor parte de los casos- ante algo distinto a la traslación de los personajes desde títulos anteriores, ha hecho que, en líneas generales, el elenco de caracteres elegibles sea bastante equilibrado. Quienes hayan disfrutado de las entregas anteriores comprobarán que los que repiten –Capitán América, Iron Man, Spider-Man, Hulk, etcétera- se manejan virtualmente como siempre, lo que unido a una cierta simplificación en la dinámica del juego contribuye a disfrutarlo mucho más, sin que haya que ser especialmente versado en estas lides. Los escenarios, que vuelven a recrear pasajes emblemáticos de ambas fuentes de referencia –entrañable y genial la primera fase del Ghosts´n´Goblings) constituyen una ambientación perfecta y si a ello sumamos la recuperación de las sintonías clásicas, tenemos un paquete completo que hará las delicias de veteranos y novatos.

     

    El elenco de personajes escogido vuelve a reflejar qué franquicias están más en boga en estos momentos. Así, por la parte de Marvel, la decaída sección mutante ve reducida sensiblemente su participación, en beneficio de los Vengadores, a los que se incorporan caracteres vinculados a la misma como Thor, Hulka o –sorprendentemente- el Supervisor. Tenemos también al omnipresente Masacre, a M. O. D. O. K. y al Superskrull. Por la parte de Capcom, la franquicia de Ryu y compañía mantiene una sensible presencia, pero a ella se suma una variadísima lista de personajes como Viewtiful Joe, Sir Arthur, Chris Redfield o, desde la legendaria Final Fight, Mike Haggar, el alcalde exluchador de lucha libre cuyos movimientos fueron el germen del ruso Zangief.

     

    La dificultad está mucho mejor calibrada que otras veces, aunque de nuevo el gigantesco enemigo final –en esta ocasión, Galactus- supone un salto un tanto desproporcionado. Lo que para muchos jugadores era la incapacidad de crear un buen enemigo final, al pasar del género de lucha al del arcade de disparo en perspectiva horizontal, ha acabado siendo marca de la casa. El juego cuenta con finales diferentes para cada luchador y con las consabidas opciones para Red que se están convirtiendo en santo y seña de este campo del entretenimiento.

     

    En resumidas cuentas, un juego altamente disfrutable por aficionados al género y jugadores primerizos que quieran echar unos ratos entretenidos manejando a sus personajes de tebeo preferidos.

     

    Reseña publicada originalmente en Zona Negativa el 20 de junio de 2011.

     

    Enviado por lcapote a las 12:49 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Zona Negativa (XX) 2016-08-25

    Reseñas de las semanas del 22 de diciembre de 2014 al 26 de enero de 2015

     

    Reseñas:

     

    Los alzados de la madera

     

    Batman: El nacimiento del Demonio

     

    Antón Guanche

     

    Spider-Man: Negocios familiares

     

    Obras Maestras nº 8. Longshot

     

    ZN Cine – Crítica de Venganza 3, de Olivier Megaton

     

    Obras Maestras nº 9. El Castigador: Círculo de sangre

    Enviado por lcapote a las 17:21 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Hacer para el desarrollo (XXXI) 2016-08-24

    Noticias y actividades de la semana del 16 al 22 de agosto de 2016:

     

    Noticias:

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: exposición dedicada al Capitán Trueno

     

    Semanario «Hacer para el desarrollo»: edición del 22 de agosto de 2016

     

    Actividades:

     

    VI Semana del Cómic de La Laguna: llamada a participar

    Enviado por lcapote a las 13:54 | 0 Comentarios | Enlace


    Esta semana en Docencia en Derecho Civil (LVIII) 2016-08-22

    Noticias de las semanas del 16 al 21 de agosto de 2016:

     

    Disponible el segundo número de la revista SAACL

     

    Artículo «Timesharing en España» (Revista Nautis et Incolis)

     

    Artículo «Timesharing and Land Register in Spanish Law»

     

    Capítulo de libro «La lucha contra el cambio climático en el Derecho español»

    Enviado por lcapote a las 12:46 | 0 Comentarios | Enlace


    © 2002 lcapote