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En ocasiones, cuando echa una mirada al humor televisivo, da la sensación de que el mundo se paró con Martes y Trece. Desde que, hace ya unos diez años, el dúo compuesto por Josema y Millán (y al principio de todo, por un barbas llamado Fernando, que hacía del dúo un trío) no ha habido mucho que destacar. Por ahí anda Carlos Latre, que como imitador-mimetizador está bien, pero que no es capaz de sostener un programa por sí solo. Y Cruz y Raya (ahora disueltos) y los Morancos son casi coetáneos de Martes y Trece. Sin embargo, las televisiones de pago y algunas regionales han permitido que vean la luz nuevas generaciones de humoristas que, sobre la base de su origen, han acabado haciendo una comedia de la que todo el mundo puede disfrutar. Ejemplos de este asunto los he mencionado ya con la larga serie dedicada a la gente de El Supositorio (con su mítico “Chigüesque TV”) y con la más reciente entrega (aún visible un poco más abajo) dedicada a la peña de Muchachada Nui.
Mi último descubrimiento (para mí, al menos, que esta gente lleva varios años dando el callo) es el humor vasco de “Vaya semanita”, del que destacaría una genial serie titulada La Biblia contada a los vascos. Para quitarse la gorra por su capacidad para burlarse de los tópicos dedicados a la gente de pallá arriba y, sobre todo, para lanzar críticas nada soterradas a la situación política del lugar.
Lo más curioso de estos tres casos es que, basándose en tópicos de sus respectivos terruños, hacen un humor del que todo el mundo puede disfrutar. Y a las pruebas de los comentarios del TuTubo me remito.