Banner de La Guarida del Dragón
Cajón desastre para hablar y tratar los temas más diversos: Literatura, justicia, videojuegos, tebeos, cine, animación... Se hace lo que se puede para mantener este chiringuito al día.
Archivos
<Abril 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
             

Opinando
  • Luis Javier Capote Pérez en Aquel día de Canarias de 1984...
  • Maribel Reis en Aquel día de Canarias de 1984...
  • manuel lagalaye en Cine del güeno. Hoy con ustedes: "El Gordo Alberto"
  • Tienes la boca limpia en Escépticos en el pub en Tenerife. Marzo de 2016
  • Luis Javier Capote Pérez en Feliz 2016 y prósperos carnavales
  • rvr en Feliz 2016 y prósperos carnavales
  • Luis Javier Capote Pérez en Prometheus o la pseudociencia-ficción
  • Luis Javier Capote Pérez en Prometheus o la pseudociencia-ficción
  • robertthrawn en Prometheus o la pseudociencia-ficción
  • Luis Javier Capote Pérez en El Escéptico Digital nº 266

  • Blogalia

    Blogalia

    Locations of visitors to this page TOP Bitacoras.com
    www.flickr.com
    This is a Flickr badge showing public photos and videos from lcapotep. Make your own badge here.




    Luis's books

    Buenas noches y saludos cordiales: José María García. Historia de un periodista irrepetible.
    really liked it
    Un libro que repasa la historia de la radio española entre 1972 y 2002, a través de la figura de un periodista tan polémica como irrepetible. Imprescindible para materias como derechos de la personalidad o historia de la radio.
    Las pseudociencias ¡vaya timo!
    it was amazing
    Recopilación de escritos en torno a los conceptos de ciencia, pseudociencias y sus debates derivados. Altamente recomendable aunque bastante denso en algunos pasajes.
    Killing Lincoln: The Shocking Assassination that Changed America Forever
    really liked it
    Un relato apasionante del final de la guerra de secesión y de los últimos días de la vida de Abraham Lincoln.
    Betrayal: The Crisis in the Catholic Church
    really liked it
    Gran resumen de un trabajo de investigación periodística sobre un tema tan espinoso como el de la pederastia en el seno del clero católico.
    El 18 Brumario de Luis Bonaparte
    really liked it
    Ameno relato sobre el ascenso al poder imperial de Luis Napoleón Bonaparte (Napoleón III).

    goodreads.com
    Instagram

    Follow Us

    Inicio > Historias > La Ley actúa. La falacia también
    La Ley actúa. La falacia también 2007-09-29

    Desde hace unos años, compagino la lectura nocturna con el visionado de alguna película o capítulo de serie en DVD. Star Trek, CSI Las Vegas, StarGate SG1, House, Kenshin, Los Caballeros del Zodíaco, Tora! Tora! Tora!, El Ala Oeste de la Casa Blanca… la tele se ha convertido en eso que está conectado al otro lado de la consola, que dice mi amigo Luigi, y me ahorra los múltiples cortes publicitarios de las cadenas normales, o al menos lo hacía no hace tanto. De un tiempo a esta parte, tengo que aguantar (porque encima no hay forma de saltárselos) las estúpidas campañas de publicidad contra la piratería.

    El primer motivo para calificarlas como estúpidas, viene dado por el hecho de cascar esas campañas en productos originales. ¿De qué sirve aleccionarme a mí, que he pagado por la película o la serie? ¿Es parte de esa presunción de culpabilidad que parece impregnar lentamente la normativa en materia de propiedad intelectual, y que bendice aberraciones como el canon? Porque personalmente, me siento ofendido. Más útiles eran aquellas campañas contra el consumo de drogas que aparecerían en las pantallas de carga de los videojuegos o en los propios DVD. Alguien debería explicarles el significado de la expresión “predicar al converso”.

    El segundo motivo viene dado por el hecho de que, jurídicamente, el mensaje de la campaña –Ahora la ley actúa- no sólo es agresivo, en el sentido negativo del término, sino radicalmente falso. La ley, si entendemos por tal la norma protectora de los derechos inherentes a la propiedad intelectual, ha actuado siempre, desde que se planteó la necesidad de dar una cobertura a las creaciones literarias y artísticas, lo que arranca cuando éstas pudieron reproducirse a gran escala y sin demasiados costes (más o menos con la aparición de la imprenta, en los albores de la Edad Moderna). Además, ha sido un asunto donde los gobiernos de los distintos países han manifestado predisposición a llegar a acuerdos internacionales. Hay un convenio sobre la materia, firmado en Berna en una fecha tan lejana como 1886, y nuestro Código Civil, promulgado tres años más tarde, habló de la necesidad de dar cobertura a la autoría a través de una ley específica (Art. 429), pero reseña un aspecto fundamental en su Art. 428: El autor de una obra literaria, científica o artística, tiene el derecho de explotarla y disponer de ella a su voluntad. La autoría venía a ser sancionada como la creadora de un derecho de propiedad que vincula al creador con su creación, igual que al dueño de la tierra con el bien inmueble, y destacaba la necesidad de que, por la especialidad del objeto, existiera una regulación propia. Actualmente, esa norma especial no es otra que el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia, reformado en varias ocasiones, la última de las cuales tuvo lugar el año pasado. En este texto se hace un extenso repaso a las múltiples y variopintas creaciones que están protegidas por la ley, y a la menos extensa panoplia de facultades que se concentra en la autoría y que pueden obtener autonomía propia: el autor puede ceder las facultades de explotación económica de su obra: interpretación, reproducción, difusión… manteniendo siempre esa íntima relación que implica el haber creado. Esas facultades existirán hasta que el autor fallezca y setenta años más allá, pasados los cuales, la obra pasará a ser de dominio público y no habrá que pagar para copiarla o difundirla (recuerden ustedes la cantidad de productos quijotescos que salieron cuando se cumplieron los cuatrocientos años de la publicación de la primera parte de la novela cervantina). Lo que jamás se extinguiría es la autoría moral. Aquí hay un buen ejemplo: dentro de unos meses se cumplirá el primer aniversario de la muerte de Lauren Postigo, que entre otras muchas cosas, compuso a partir de una obra previa (que ya era de dominio público) la mítica canción La Ramona. Siendo autor de la misma, permitió que Fernando Esteso la cantara y la popularizara (facultad/derecho de interpretación); que el aragonés la ejecutara en un programa de fin de año en TVE (facultad/derecho de difusión); que la discográfica especializada en rescataras viejedades RamaLama Music la grabara junto con otras canciones cantadas por Esteso (facultad/derecho de edición). Todas estas facultades se extinguirán, según los plazos marcados por la LPI, pero no así el reconocimiento de Postigo como creador de esa mítica tonada. La Ley, damas y caballeros, ha actuado desde hace mucho tiempo.

    Ahora bien, podría entenderse que la que ahora va a entrar en juego es la ley penal, con lo que entraríamos en materia bien distinta. Concretamente, el Art. 270 establece que 1. Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses quien, con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios. --- 2. Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de 12 a 24 meses quien intencionadamente exporte o almacene ejemplares de las obras, producciones o ejecuciones a que se refiere el apartado anterior sin la referida autorización. Igualmente incurrirán en la misma pena los que importen intencionadamente estos productos sin dicha autorización, tanto si éstos tienen un origen lícito como ilícito en su país de procedencia; no obstante, la importación de los referidos productos de un Estado perteneciente a la Unión Europea no será punible cuando aquellos se hayan adquirido directamente del titular de los derechos en dicho Estado, o con su consentimiento. --- 3. Será castigado también con la misma pena quien fabrique, importe, ponga en circulación o tenga cualquier medio específicamente destinado a facilitar la supresión no autorizada o la neutralización de cualquier dispositivo técnico que se haya utilizado para proteger programas de ordenador o cualquiera de las otras obras, interpretaciones o ejecuciones en los términos previstos en el apartado 1 de este artículo. Lo que ha venido a hacer este precepto es elevar la gravedad de las infracciones ejecutadas sobre el derecho de propiedad intelectual, a la categoría de delito. La medida tiene un fin claramente disuasorio, ya que opera sobre uno de los objetivos clásicos de la ley penal: meter miedo en el cuerpo a quienes tengan la infeliz idea de cometer alguno de los actos tipificados en el precepto en cuestión.

    ¿Qué pasaría si no existiera este artículo en el Código Penal? ¿Sería toda la peña libre de bajarse, copiarse o merendarse lo que le diere en gana? Pues no. Simplemente, operaría la legislación civil. El autor o cualquier titular de derechos sobre la obra (libro, película, videojuego, tebeo, fotografía…) conserva las acciones que le permiten exigir una compensación por el uso de su labor, que van desde el derecho de cita (obligación de mentarle cuando se reproduce su trabajo… concepto sobre el que Lucía Etxebarría podría hablar largo y tendido) hasta el pago por el uso. El concepto es básico: si usas la obra del autor, tienes que pagar por ella. Ahora bien, como quiera que un autor solo es incapaz de controlar lo que hace la parroquia con las miles de copias que pueden llegar a adquirirse de su libro o su disco, lo normal es que acabe cediendo la representación y administración de esas facultades a una entidad gestora (SGAE, Cedro, DAMA, AFYVE y unas cuantas más) que se encargan de cobrar los derechos de todos y, sobre el papel , repartirlos equitativamente, siendo cosa bien distinta este extremo, según la mecánica interna que rija a cada entidad.

    El problema fundamental de todo esto es que cada vez es más sencillo copiar y cada vez se encuentran copias más perfectas. Y son más fáciles de encontrar. La Red es incontrolable y por cada herramienta que se anula, salen dos o tres nuevas. Y al mismo tiempo, la peña tiene cada vez más incrustado en el hipotálamo el perverso silogismo de que “si tienes el poder, tienes el derecho”. La conclusión ha sido un vano intento de matar moscas a cañonazos. El canon –que en principio era por la copia privada de material original para uso privado- ha recaído ahora sobre cualquier cosa, derivando en un repugnante diezmo regido por la presunción de culpabilidad. Y la penalización ha sido una forma de forzar la implicación de los poderes públicos en la lucha contra la piratería.

    Con la ley civil en la mano (LPI, Código Civil) es el propio autor o la sociedad gestora la que tiene que remangarse y afrontar la persecución de los infractores, con los consecuentes costes que ello conlleva (en juicios te veas y los ganes, no es un proverbio que se diga por hacer bonito). Pero con la ley penal, la noticia criminis hace que el poder público se ponga en marcha, provocando no sólo el castigo del infractor (restauración del bien jurídico vulnerado) sino la indemnización a la víctima (el autor y la entidad gestora). En principio suena bonito, pero si hay algo que los políticos no parecen entender es que las normas no son fines en sí mismos, sino medios para alcanzar unos objetivos específicos. Las leyes son eficaces, en la medida en que sirven para paliar las controversias para las que surgen. ¿Hay menos piratería en España? Otra más: el poder legislativo crea la norma, pero el poder judicial la ejecuta, y hasta ahora, el Art. 270 CP ha servido para cascarle a quienes venden copias ilegales (el célebre “top manta”) pero no para quienes descargan e intercambian gratuitamente el material, o para quienes ceden copias de su material original por ahí. El concepto de ánimo de lucro implica querencia y consecución de dinerito, y hasta ahora, el intento de equiparar éste con el enriquecimiento personal derivado de esa descarga o de ese intercambio (interpretación esgrimida por los servicios jurídicos de la SGAE) no ha cuajado judicialmente. Por otra parte ¿imaginan ustedes si se lograra denunciar a todos cuantos han hecho algo de eso en este país? La justicia sufriría un colapso y los autores, editores y gestores gastarían mucho para obtener poco o nada en concepto de resarcimiento. La ley penal actúa, pero también desde hace tiempo, y sirve para las grandes redes de piratería que tuestan discos a puñados y los venden por ahí, no contra los usuarios individuales que no venden, ni ganan nada.

    La campaña, desde el punto de vista jurídico, es mentirosa. Desde el punto de vista de su eficacia, es ofensiva y basta. ¿Para cuando una campaña de verdad, donde se intente explicar a la gente con la calma necesaria, el valor de la creación y la autoría, y el daño real que se hace? Una que, a ser posible, no insulte a la inteligencia ni cause vergüenza ajena, que es lo que lleva produciendo la actuación de los distintos gobiernos españoles desde hace mucho tiempo. Han permitido que las entidades de gestión impongan su ley, hundiendo a las fábricas de discos compactos vírgenes que existían en España (ya no queda ni una); han pervertido la prestación por copia privada, convirtiéndola en un nuevo maná para pocas manos. Y sobre todo, están generando un sentimiento de animadversión creciente entre una sociedad que a millones, está clamando contra ese equilibrio. La ley actúa, cierto es, pero ¿creen los dirigentes de la SGAE que su espiral de demandas y querellas contribuirá a que el problema real se reconduzca? Si es así, que el buen Dios les coja confesados, porque entre unos y otros, están haciendo la situación totalmente insostenible. Desde un punto de vista sociológico, cada vez es mayor la proporción de personas que no consideran ilegal la descarga de la Red, ni el intercambio de copias, y en algunas páginas, los piratas empiezan a compararse a los programadores de software libre o a los investigadores de la lucha contra el cáncer, cuando no tildan de pringaos a quienes todavía pagan para disfrutar de un libro, un disco, un videojuego o una película. La ley actúa, cierto es, pero está por ver si su actuación está sirviendo para resolver el problema o para hacerlo más agudo.

    P. D. Si tanto interés hay en luchar contra la piratería ¿por qué se permite la salida de elementos que permiten esa copia o descarga? ¿Realmente necesitamos un copiador de DVD de doble capa, con capacidad para no-se-cuantos-gigas en nuestro ordenador? ¿Y una banda ancha de tres megas? Visto lo visto, no me extraña que artistas como Elton John suelten esa parida de que habría que cerrar Internet.

    Enviado por lcapote a las 05:29 | 2 Comentarios | Enlace


    Referencias (TrackBacks)

    URL de trackback de esta historia http://dragon.blogalia.com//trackbacks/52487

    Comentarios

    1
    De: Asmodeo de Sinan Fecha: 2007-09-30 00:21

    La verdad es que esas supuestas entidades defensoras de los derechos de autor se cubren pero no de gloria precisamente.Yo compro muchos productos originales sobretodo cuando estos ya no son novedad y bajan un poco de precio pero aún así me descargo cosas que de otro modo no puedo encontrar en el mercado(series que aquí no han emitido ni de coña y dudo que lo hagan,discos dificilísimos de hallar incluso en Fnacs y similares,series larguíiiiiiiiiiisimas que no se han atrevido a sacar en dvd y otras series y películas que al preguntar por ellas en la mayoría de comercios me aparecen como descatalogadas)entiendo que el autor de una obra quiera obtener un beneficio de esta,pero no creo que eso le dé derecho a todo(muchos abusan de ese derecho intentando vivir de royalties sin hacer nada nuevo en mucho tiempo.Como decía el grafiti del cementerio levantaos vagos,la tierra es para el que la trabaja).Y si tuviesen que juzgar a todos los que alguna vez hemos dejado en préstamo un disco,vídeo o libro a amigos para copia privada me temo que como bien indica se colapsarían los juzgados.La verdad es que a veces sí me entra cierto complejo de pardillo al comprar cosas originales (todos mis videojuegos lo son y buena parte de series también,pero aprovecho rebajas y locales de segunda mano)pero pienso que si no compramos algo original de vez en cuando puede llegar el momento en que dejen de producirse todo artículo audiovisual por no ser rentable o llegar a prohibir todas las páginas de libre intercambio. En cuanto al comentario final Elton está actualmente un poco fuera de onda,debería tomar ejemplo de Prince el enan...perdón el "pequeño gran genio de Mineapolis"que ha pasado de las discográficas como de la mierd...y puso su último disco directamente en internet.Y las discográficas (sobretodo las grandes)no protegen a los artistas.Los usan cual proxenetas independientemente de su calidad(si produce dinero es igual que sea un Bisbal u otro infraser con subproductos para quinceañeras lobotomizadas)y luego los arrojan al arroyo cuando se acaba la "gallina de los huevos de oro".Ya le explicaré algún día como me fué de imposible encontrar el disco La caja de música del grupo rock Cuatro gatos en varios establecimientos y en espacios dilatados de tiempo y por emule lo conseguí en un pispás.



    2
    De: Luis Javier Capote Pérez Fecha: 2007-09-30 03:12

    Ese es un buen ejemplo de uso responsable de la Red. Luego están los idiotas que no compran un triste juego original, y acaban provocando la caída de formatos como la Dreamcast :( ... aunque claro, también Sega llevaba lo suyo en aquellos años.



    Nombre
    Correo-e
    URL
    Dirección IP: 54.146.27.245 (4099d3e2f4)
    Comentario

    © 2002 lcapote