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    Inicio > Historias > El yeti y otros bichos ¡Vaya timo!
    El yeti y otros bichos ¡Vaya timo! 2008-05-14

    Título: El yeti y otros bichos ¡Vaya timo!
    Formato: Libro en tapa blanda
    Autores: Carlos Chordá
    Editorial: Laetoli. Colección ¡Vaya timo!, 4
    Precio: 10 euros

    El cuarto título de la colección ¡Vaya timo! aborda uno de esos temas recurrentes en el mundillo paranormal: el pretendido estudio de determinados animales cuyo denominador común viene dado por la calificación de “ocultos”. La criptozoología es una pseudociencia que, según sus practicantes, pretende dedicarse a la investigación de una serie de criaturas de lo más variado y variopinto: desde seres míticos como unicornios y dragones hasta animales extintos como los dinosaurios o los mamut, pasando por bichos que sólo existen en la imaginaría popular, como el abominable hombre de las nieves o los plesiosaurios lacustres. Carlos Chordá (que ya se atrevió con la divulgación de la ciencia con su altamente recomendable Ciencia para Nicolás) se mete ahora en el atribulado campo de la lucha contra la superchería, poniendo en solfa las afirmaciones de estos singulares personajes, los criptozoólogos, que como todos los de su cuerda pretenden apropiarse del prestigio propio de la actividad científica para dar cobertura a afirmaciones que carecen de la más mínima credibilidad.

    Chordá hace un repaso a los puntos, o mejor dicho, a los bichos más importantes que pueblan la fauna criptozoológica, explicando el posible origen de su leyenda, tratando el desarrollo y diversas versiones en torno a la misma y concluyendo, casi invariablemente, en el descubrimiento de errores y / o fraudes en torno a las pretendidas pruebas que, en principio, parecían arrojar la sombra de la duda en torno al carácter imaginario de la criatura de turno. Hay que reconocer que la pretensión de estudiar el desarrollo vital, costumbres y entorno de un “cripto-bicho” tiene algo especial: una mezcla entre romanticismo insensato y caradura de pícaro, porque las conclusiones de esas investigaciones de baratillo se hacen a partir de unos indicios que gravitan entre lo escaso y lo inexistente: fotos borrosas, maquetas fraudulentas, huellas prefabricadas, teleobjetivos mojados, cámaras que desgraciadamente caen en las zarpas de algún mico selvático, pelambres no identificadas… con estos pobres mimbres fabrica el criptozoólogo un paisaje sumamente detallado del bicho y su mundo. En esos momentos, don Carlos deja caer alguna perla de ironía, cuando no una acusación directa en la que deja patentes los fallos y la mala fe inherente a esta suerte de actividades.

    Uno de los apartados más interesantes del trabajo de Chordá es el que explica las razones por las que algunos de estos simpáticos animalitos se resisten a ser enclaustrados definitivamente en el arcón de la fantasía. ¿Cómo es posible que, después de todo tipo de búsquedas, investigaciones y estudios –algunos hasta serios- y a pesar de lo que indican las reglas de la pura lógica, el entrañable monstruito Nessie todavía aparezca como una de las principales atracciones de Escocia? La respuesta es, sin lugar a dudas, económica. En torno a este mito (y a otros similares) se ha construido un entramado de negocios que se vería herido de muerte si aquél fuera abandonado definitivamente. Aparte, la ausencia de pruebas propia del mundo de los cripto-bichos es utilizada torticeramente para argumentar que tampoco existen indicios que prueben su inexistencia. Eso sin contar las explicaciones más dislocadas, donde entran en juego otras dimensiones, visitantes extraterrestres y hasta seres de ultratumba. Cuando están en juego los garbanzos, cualquier cosa vale.

    En definitiva, Carlos Chordá ha elaborado un libro ameno, que se lee de un tirón y donde se encarga de recordar que son los zoólogos, biólogos y paleontólogos los que se encargan de desentrañar el maravilloso misterio de la vida animal que habitó y habita el planeta.

    Enviado por lcapote a las 05:04 | 2 Comentarios | Enlace


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    Comentarios

    1
    De: Teresa Fecha: 2008-05-14 10:18

    Pues que se den prisa los zoólogos porque las especies animales van desapareciendo a velocidad de crucero.



    2
    De: Gundemaro Pandorgas Fecha: 2008-05-14 18:26

    Cuando estuve hace unos años en Inverness sustituí una aburrida visita al seguramente ultraprevisible museo de Nessie por un placentero baño en las gélidas aguas del Lago Ness. Esa misma tarde me llamaron de casa para comentarme que en las noticias acababan de anunciar que había tenido lugar un nuevo avistamiento del "monstruo" después de varios años sin dar "señales de vida".

    Será cuestión de visitar el Tibet un día de estos...



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