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    Inicio > Historias > Otra sobre propiedad intelectual (¡Felicidades, Blogalia!)
    Otra sobre propiedad intelectual (¡Felicidades, Blogalia!) 2011-01-22

                Una ilustre visitante de esta bitácora me ha enviado este artículo, que enlaza con uno de los temas recurrentes de La Guarida del Dragón: la propiedad intelectual.

     

                                                  Carta abierta a Alejandro Sanz

     

    Lucas Sánchez

    Sonicando

     

     Hola Alejandro,

     

    Hace muchos días que ando dándole vueltas a la ley Sinde, a los derechos de autor, y leyendo tus desafortunados tweets. Ahora que tengo las tres cosas juntitas, déjame que te comente algunas cosas.

     

    Soy científico, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y actualmente “Visiting Assistant in Research” en la Yale School of Medicine, en New Haven, Conneticcut.

     

    Trabajo en el desarrollo de varias vacunas para el tercer mundo, aunque intento centrar mis esfuerzos en la Leishmaniasis, una enfermedad olvidada que mata e incapacita en África, Asia y Sudamérica. Sí, esos mismos sitios para los que, de vez en cuando, puedes montar una parranda benéfica. Y aunque no lo sepas (y muchas personas no lo saben) es esa enfermedad que hace que miles de pobres niños tengan el vientre hinchado y mueran. La misma que hace que sus padres no puedan trabajar. Entre nosotros, ese tipo de enfermedades que hace que el Tercer Mundo siga siendo tercer mundo.

     

    Cuando consigo que mi trabajo funcione, tras muchísimas horas de laboratorio exponiéndome a múltiples riesgos para mi salud, intento publicar mis resultados. ¿Sabes lo que pasa cuando lo hago? Que la revista se queda con todos mis derechos de autor. CON TODOS. Si quiero, no sé, poner una figura de mi trabajo en algún otro formato, tengo que pedir permiso. Por mi figura. Por mi trabajo. Y te hablo de figuras en blanco y negro. En color no podemos pagarlas.

     

    ¿Sabes por qué? Porque PAGO POR PUBLICAR. Sí, en serio, lo hacemos. Mi laboratorio tiene que pagar para poder difundir los avances científicos que puedan curar a esos niños o a sus padres en el futuro. PAGO POR PUBLICAR y tengo que pedir permiso por mi figura, por mi trabajo.

     

    Ahora podrías meter en 140 caracteres que luchar por mis derechos no impide que tú lo hagas por los tuyos, yo seguiría leyendo.

     

    Desde que el hombre es hombre, desde que el ser humano es humano, ha demostrado que necesita expresar sus sentimientos. Y de ahí surgió el arte. También, al mismo tiempo, surgieron las preguntas de qué hacía aquí. Los famosos “de dónde vengo, quién soy, y adónde voy”.

     

    Y es que las dos cosas, ciencia y arte, son humanas, pero no por ello profesiones.

     

    Mira, no sé, 100 o 200 años atrás. El arte lo hacía el que podía permitírselo. Y la ciencia también. Hasta Darwin descubrió el origen de las especies en un tour por el mundo, en el que vio que los pinzones de unas islas tenían los picos más grandes que otros. La gran revolución científica vino de un viaje de alguien que pudo permitírselo.

     

    Ahora, industria mediante, los artistas cobran por entretener y los científicos cobran por descubrir cosas. Una maravilla para los que no somos de familias ricas y queremos hacer ciencia o arte.

     

    Yo me he quejado y mucho de mi falta de derechos. De intentar defender lo que ahora, para mí, es más que un reconocido trabajo. Y también creo cosas.

     

    La diferencia es que yo con un salario tengo. Y lucho por un salario digno. QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. No creo que tenga sentido que me paguen tiempo después por mis logros. Te recuerdo que lo que yo quiero es una vacuna para el tercer mundo. Y pagar mis facturas. No quiero ningún rendimiento extra que no me merezco. No quiero derechos de autor, quiero que mis avances sigan derechos a conseguir su objetivo.

     

    Entiendo que quieras que te paguen por tu trabajo. Y deberías (que lo haces) negociar lo que te paga una discográfica por grabar un nuevo disco. O que defiendas tu caché en los escenarios. Pero cobrar también impuestos sobre los CD, discos duros, lo-que-sea que la S.G.A.E quiera inventar para sangrar al ciudadano medio, perdóname muy mucho, pero yo lo veo excesivo. Intentar lanzar una ley que te permita cobrar más de lo que te toca porque la industria que a ti te trata bien se está muriendo, lo siento, pero no. Limitar las libertades individuales para maximizar vuestro beneficio no es justo.

     

    ¿Sabes por qué tengo un blog de divulgación científica? Para que el mundo vea que la ciencia es importante. Para que posiblemente en el futuro sea una profesión digna. Yo no busco hacerme rico. Yo no quiero recortar libertades. Yo lucho porcambiar la industria que hace que mi actual profesión me obligue a tener otra con la que, juntas, poder pagar las facturas.

     

    Y por favor, no vuelvas a comparar los derechos a recibir medicamentos de los niños pobres con el derecho a declarar culpable de piratería a diestro y siniestro. Que ya lleváis demasiado tiempo cobrando por ello. Renovaos o morid. Pero no hables de los que de verdad mueren aunque de vez en cuando reciban tu calderilla.

     

    Atentamente,

     

    Lucas Sánchez

     

                Este artículo pone el dedo en la llaga de las contradicciones en las que incurren las entidades de gestión y los voceros que hacen de cámara de resonancia para cantar y contar las virtudes de la ley González-Sinde. La principal, la pretensión de que hablan en nombre del conjunto de los autores, cuando en realidad son muchos los colectivos que no están representados por ellos, incluyendo los de los propios compositores, intérpretes y creativos que han decidido optar por la vía de liberar sus productos a través de iniciativas como Creative Commons o el cada vez más extendido software libre (caminos, por cierto, que nuestra legislación en la materia ha ignorado empecinadamente). La política de querer hablar por todo el mundo y que todo el mundo deba plegarse a su discurso es una constante entre unas personas que con su cortedad de miras están ganándose iras y odios por todas partes. Paradojas de la vida, se descubren a sí mismos cuando piensan que hay un lobby de internet (sic) que presiona a sus señorías para que no salga adelante una norma jurídica que vulnera el artículo 24 de la Constitución Española, la que contiene el derecho a la justicia, a la presunción de inocencia, a un juicio justo. En su esquema de cosas, las personas somos gente y la gente es borrega, algo que es bastante cierto en gran parte de los casos, pero que admite excepciones vinculadas al hartazgo de la peña, a la irracionalidad de un canon indiscriminado y al hastío que generan las agresivas, estúpidas y jurídicamente analfabetas campañas del Ministerio de Cultura (las cuales se colocan en material original para insultar a quien respeta la norma, para más inri).

     

    El hecho de que González-Sinde haya sido cabeza visible de la Academia del Cine antes que ministra no ha servido sino para redoblar los feroces ataques que un público ya de por sí cautivo de las superproducciones yanquis dedica periódicamente al séptimo arte patrio. Posicionamientos como los vistos durante los días del debate en el Congreso destruyen gran parte del camino de recuperación que, año a año, recorre el cine español por medio de películas que sí gustan al público (o sea, que son comerciales, palabra tabú hasta no ha tanto). La ceguera es el mal más extendido entre el artisteo patrio, el mismo que lleva a decir la sandez de que la piratería se está cargando a un cine español que se vino abajo cuando Pilar Miró decidió instaurar el desastroso sistema de subvenciones y torpedear a aquel cine casposo que, empero, era capaz de plantar cara a cintas como La Guerra de las Galaxias y ganarle la partida.

     

    Comparto con Lucas Sánchez su opinión sobre el problema y sobre el hecho de que el modelo que ha permitido a Alejandro Sanz perdurar durante más de dos décadas sin cantar particularmente bien toca a su fin. Personalmente, creo que el muchacho otrora conocido como Alejandro Magno (así se hacía llamar en su ópera prima “Los chulos son pa cuidarlos”) está defendiendo sus garbanzos a capa, espada y trino, al igual que lo hacen los vividores de la trola paranormal cuando los malvados escépticos los ponen en evidencia. La pitanza es sagrada y las perras para qué contar. Pero que no nos cuelen en su fiesta personal, porque existen personas que, como servidor, también es autor y prefiere hablar por cuenta propia, más que nada porque sus entidades de gestión no le defienden y porque, caso de hacerlo, lo harían por el sistema del caballo de Atila o del sitio de Béziers, donde se mató por igual a albigénses y católicos bajo el concepto de que Dios reconocería entre fieles y herejes.

     

    Ayer estaba visitando por motivos de curro una librería-fotocopiadora cercana a la Facultad. El negocio, para quienes hayan estado en Guajarvard alguna vez, lleva allí desde que Derecho y Económicas era el único edificio universitario y los alrededores eran prados donde pastaban las vacas. Allí gasté mis buenos duros en fotocopias de casos prácticos, apuntes, programas de asignaturas… y allí, veinte años después, encontré una selección de mis esquemas de Derecho Civil III, los cuales se pueden descargar tranquilamente de la página Docencia en Derecho Civil, del aula virtual o de una lista de correo denominada Derecho Civil. La buena señora había tomado la paciencia de descargarse los esquemas y ponerlos a la venta. De este hecho, tres cosas me hicieron singular gracia:

     

    -Que haya hecho eso sin pararse a pensar que yo pudiera estar de acuerdo o en desacuerdo. Históricamente, el profesorado cedía tranquilamente la copia inicial y el trabajo de fotocopiar partía de la ausencia de un servicio de reprografía en la Facultad y no digamos ya de un campus virtual que, visto con perspectiva, hubiera sido en 1990 pura ciencia-ficción (más lo segundo que lo primero).

     

    -Que me explicara que el personal los pedía mucho y que había tenido la paciencia de sacar una versión simplificada con poco texto (los originales están en PDF o en formato libre y tienen un fondo colorido).

     

    -Que no cayera en la cuenta de que el material que tenía a la venta contaba con un desfase de cuatro años.

     

    Ahí tienen ustedes, damas y caballeros, un caso de vulneración de autoría con un claro ánimo de lucro. ¿Dónde está la SGAE cuando se le necesita? ¿Y Teddy Bautista? Con sus doscientos cincuenta mil leuros anuales bien podría hacer mejor su trabajo. ¡Ah, acabáramos! ¿A que va a ser porque no soy miembro de esa asociación? Y si no lo soy y soy autor ¿qué hacen esos señores hablando en mi nombre? ¡Una solución quiero!

     

                Termino por ahora, no sin antes felicitar al amigo Víctor Ruiz por los nueve años de Blogalia (ya puede hacer la primera comunión) y recomendar el nuevo disco del Reno Renardo, especialmente su tema Todos contra el canon.

               

    Enviado por lcapote a las 20:56 | 1 Comentarios | Enlace


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    Comentarios

    1
    De: rvr Fecha: 2011-01-23 01:41

    El enlace a Sonicando: Carta Abierta a Alejandro Sanz. Más que la SGAE, sería CEDRO. El truco está en conseguir que la tienda de fotocopias enlace a tus documentos, y así le cierras el chiringuito y los envías a Guantánamo ;)



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