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    Inicio > Historias > Manuel Sirgo y los Doce Pingüinos
    Manuel Sirgo y los Doce Pingüinos 2011-03-19

    Conocí a Manuel Sirgo hace ya unos cuantos años, en 2005, durante el XIII Salón Internacional del Cómic de Santa Cruz de Tenerife (que en paz descanse). Era uno los invitados de aquella edición tan atípica y ecléctica, donde hubo dibujantes polacos, jóvenes promesas y hasta un yanqui retirado del mundanal ruido y durante un par de días pude escucharle hablar sobre los entresijos de la animación en España y del funcionamiento de la Academia del Cine. Allí sorprendió a todo el mundo indicando el nivel, en cantidad y en calidad, de los filmes animados que se producían por aquí, al tiempo que contaba que, pese a su éxito (sobre todo en los mercados domésticos) los animadores no constituían una categoría propia dentro del sistema de votaciones de los premios. También contó cuál había sido el valor real de estudios que, como BRB o D´Ocón, se irrogaban (injustamente, por lo que se ve) la condición de paladines del género por estos barrios. El carácter íntimo, tranquilo y casi familiar del Salón de Santa Cruz permitía tratar más y mejor a los autores, al tiempo que a mí me sirvió para pasar, como en cada edición, unos días entretenidos en grata compañía, cantar Istambul (is not Constantinople) junto a Juanan Rodríguez y Mark Criley y grabar algo para los archivos de Radio Campus.

     

                Anteayer volví a tener noticias suyas de la manera más inesperada. La SER daba la noticia de que tanto Sirgo como dos de sus colaboradores en la productora Doce pingüinos habían sido detenidos por presuntos delitos contra la propiedad intelectual. Después, parece ser que uno de los colaboradores había exculpado a don Manuel, indicando que se habían empleado las películas que había recibido para su valoración como académico para conseguir más visitas en una página. Sea como fuere, llama a la reflexión que un hecho cuyas implicaciones no generan tanta alarma social como otros (los delitos contra el patrimonio no están al nivel de aquéllos que atentan contra la vida o la integridad personal) haya movido a una actuación con tal impacto mediático. Los medios de comunicación no se han resistido a la aparente paradoja de que el ganador de un Goya haya sido detenido por un presunto delito de “piratería” pero tal y como están las cosas, y teniendo en cuenta otros precedentes, no estaría de más recordar a prensa, radio y televisión que la detención no es una condena y que ciertas publicitaciones marcan –a veces para siempre- el prestigio de una persona.

     

                Actuaciones como ésta, derivadas de la penalización de las infracciones en materia de propiedad intelectual, son las que hacen que me plantee si realmente se puede colocar al nivel que pretenden la Ministra de Cultura y quienes apoyan las medidas adoptadas durante su ministerio los derechos de propiedad intelectual y los fundamentales vinculados a la vida, la intimidad y, por supuesto, la presunción de inocencia. ¿Tal “peligrosidad social” suponían tres personas de una productora de animación para un despliegue así? ¿Tal era el valor económico del daño producido? Identificada –teóricamente- la relación de causa y efecto que produce el perjuicio ¿no es más adecuado y proporcionado irse a la vía civil y reclamar la indemnización? Recordando aquellos días de verano, solamente puedo lamentarlo por el pobre Manuel Sirgo, que en estos días debe estar maldiciendo un poco el día en que pasó a ser académico con voz y voto.

     

                Terminaría esta entrada diciendo que se impone un debate y una reflexión en el seno de la comunidad creativa (léase principalmente el cine español) sobre el modelo de negocio y la necesidad de adaptarse a los tiempos. Sin embargo, como parece que en realidad lo que han hecho ha sido ejercer de vuvuzelos de la todopoderosa industria hollywoodiense, solamente queda decir ¡pobre cine español! que por defender los privilegios ajenos te inmolas en las hogueras de los odios y los desprecios de una sociedad que te identifica con tus profesionales más mediáticos y pancarteros.

    Enviado por lcapote a las 05:04 | 1 Comentarios | Enlace


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    Comentarios

    1
    De: DAGD Fecha: 2011-03-19 22:42

    Yo no soy especialmente anti-Sinde pero me aburre esta huida hacia el Derecho Penal.



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