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    Inicio > Historias > No es lo mismo llamarse Norm que llamarse Blas
    No es lo mismo llamarse Norm que llamarse Blas 2011-09-05

    Una frase lapidaria de cierto célebre jurista decía que las instituciones no eran electrodomésticos que pudiéramos comprar en un país e instalar en otro mediante su conexión al enchufe de pared más próximo. Una persona con gusto por la jardinería podría decir lo mismo cuando se intenta que cuaje éste injerto o aquella maceta de rosales con geranios a la que hay que tratar con sumo cuidado. En realidad, mucho me temo que el aserto es válido para cualquier cosa de la vida: que algo haya funcionado en otro tiempo y / o lugar no implica que deba hacerlo aquí y ahora.

     

    Esta reflexión viene a cuento del hecho de los múltiples anuncios que el grupo Mediaset está emitiendo en todas sus cadenas, en los cuales anuncia la llegada –cágate, lorito- de la versión española de Cheers. La serie original, que cosechó éxito tras éxito durante sus emisiones (entre 1982 y 1993) dio paso a una segunda serie igualmente famosa, Frasier, que se extendió diez años más. En total, un cuarto de siglo de historia televisiva concentrada entre un bar con sus parroquianos y las tribulaciones de uno de ellos. En ellas alcanzaron el estrellato y la fama Ted Danson, Kelsey Grammer, Kirstie Alley… y otros como Shelley Long, Rhea Perlman o George Wendt se convirtieron en rostros populares, vinculados a los personajes de Diana, Carla o Norm. No es exagerado decir que ambas constituyen dos de las mejores series televisivas de todos los tiempos.

     

    Es lógico que se plantee la idea de que sea un éxito seguro una versión adaptada al lugar. Ejemplos los hay a la patada, pero rara vez acaban cuajando. En primer lugar, las comparaciones, por odiosas que sean, resultan inevitables. En segundo lugar, porque la serie original tiene casi treinta años y está bastante apegada a un tiempo (los ochenta y los noventa del siglo pasado) y un lugar (la ciudad estadounidense de Boston); así las cosas, bien podría terminar como Las chicas de oro de José Luis Moreno: éxito de audiencia en sus primeras entregas y no renovación para otra temporada. Hemos visto algunas pinceladas que indican un excesivo apego a la fórmula original, algo contradictorio con la tradición de baretos que hay en este país. Ese pub con pinta irlandesa, muy habitual en los últimos tiempos por estos pagos (a ser posible con el nombre de “Molly Melones”) es perfecto en Massachussets, pero por estos barrios queda extrañamente anacrónico. Si añadimos además la idea de que haya un “¡Noooooooooorm!” que se llama “¡Blaaaaaaaaaaaas!” la cosa chirría todavía más.

     

    Lo más paradójico de todo es que el reparto cuenta con actores de la talla, experiencia y renombre de Antonio Resines. El buen señor ya sabe de llevar tabernas desde los días de Los Serrano, pero aquí queda fuera de lugar, ciertamente. Lo mismo cabe decir de Pepón Nieto y compañía. Mucho me temo que la adaptación va a ser demasiado literal y apegada a un original que también se está emitiendo. Es bueno que la ficción nacional se plantee abordar nuevos sectores y que haya siempre estrenos, movimiento y más proyectos, pero, a riesgo de equivocarme, me parece que este “Chirs” lo tiene un poco difícil.

    Enviado por lcapote a las 01:36 | 5 Comentarios | Enlace


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    Comentarios

    1
    De: MonEsVil Fecha: 2011-09-05 10:14

    ¿Ideas originales? ¡Pides demasiado!



    2
    De: Timo Fecha: 2011-09-05 13:53

    Solo deseo que no hagan una versión de como conocí a vuestra madre porque me da que van a tener que llamar a Santiago segura para hacer de Barney Stimson jajajjaa



    3
    De: Luis Javier Capote Pérez Fecha: 2011-09-05 14:43

    No pido ideas originales, pero sí un poquito de pensamiento autónomo a la hora de ejecutarlas. Y por cierto, que la narración en forma de un gran flashback ya la adaptó a la tele patria la gran Ana Obregón en su última serie, donde empezaba como Presidenta del Gobierno.



    4
    De: Alba Lo Fecha: 2011-09-06 14:15

    Acabará siendo un Los Serrano II: el retorno. Sino, dale tiempo y ya verás.



    5
    De: Luis Javier Capote Pérez Fecha: 2011-09-06 14:26

    No creo que dé tiempo, aunque cualquiera sabe. Los designios de los gustos españoles sobre telelevisión son imprevisibles.



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