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    Inicio > Historias > Los Defensores: cuatro contra los dioses
    Los Defensores: cuatro contra los dioses 2012-07-27

    Título: Los Defensores: cuatro contra los dioses

    Formato: Tomo en tapa blanda con solapas de la línea Marvel Gold de 176 páginas

    Autores: (G) Steve Englehart , Len Wein (L) Sal Buscema (T) John Verpoorten, Frank Giacoia, Frank McLaughlin, Frank Bolle, Jim Mooney C) P. Goldberg, Glynis Wein, David Hunt (P) Gil Kane

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 14 euros

    Comentario:

     

                Como se ha contado más de una vez por estos barrios digitales, los años setenta del siglo pasado fueron tiempos de crisis y de experimentación en el seno de las editoriales estadounidenses. Los superhéroes andaba de capa caída y nuevos géneros como la espada y brujería o el terror tocaban con fuerza a la puerta. Cuentan las crónicas que Gil Kane llegó a decir que los empijamados estaban muertos y que aquélla sería la década de los bárbaros, pero lo cierto es que la desgracia de algunos títulos sirvió para hacer hueco a personajes y colecciones que en muchos casos han pasado a ser considerados como de culto: Luke Cage, Puño de Hierro, el Caballero Luna, Shang Chi, las adaptaciones a la viñeta de las aventuras de Conan el Bárbaro, Doc Savage o John Carter, las aventuras del jipi cósmico Adam Warlock… Los pijamas propiamente dichos compartían espacio con las artes marciales, el espionaje, los monstruos… los conceptos más alocados podían tener espacio y, dentro de ese microcosmos que fue la Marvel de los setenta aparecieron los Defensores, el grupo que no era un grupo y que estaba compuesto por un conjunto de individuos obligados, orgullosos y / o celosos de su condición de solitarios. Su reunión había sido el resultado de una serie de cancelaciones que habían dejado inconclusas las andanzas del Doctor Extraño (que, como puede comprobarse, lleva desde los años sesenta asomándose periódicamente al quiosco sin poder mantener indefinidamente una colección). Roy Thomas aprovechó para seguir contando una aventura de reminiscencias lovecraftianas en las series de Namor y de la Masa. La historia, publicada en 2000 en la serie antológica de tomos Selecciones Marvel terminaba primero con el exilio extradimensional del mago marveliano por antonomasia y un poco más adelante con su rescate y posterior colgamiento de capa, pero un poco más adelante sería Roy Thomas quien, en compañía del inolvidable Ross Andru, reuniría nuevamente al trío de solitarios para darles un posible nombre –Defensores- y sentar las bases de un posible reencuentro, el cual se produciría pocos meses después en la forma de una serie regular cuyos primeros números se recuperan aquí y que sobreviviría hasta bien entrada la década de los ochenta para cerrarse en el marco de la macrosaga Secret Wars II.

     

                En la primera aventura del no-equipo, el Doctor Extraño y Hulk tienen que rescatar a Namor de la amenaza del hechicero Yandroth, iniciando una pauta que marcará los derroteros iniciales del grupo. Las amenazas a las que han de hacer frente en apresurada reunión vienen definidas por los miembros que componen en cada momento la alineación. Veremos en consecuencia a una variopinta sucesión de brujos, magos y conjuradores (a cual más hortera) al jefe bárbaro Attuma (habitual saco de pegar puñetazos del Hombre Submarino) y a unas cuantas amenazas de corte extradimensional y hasta cósmico. No es raro esto último, pues en el primer arco argumental Estela Plateada se convertirá en el cuarto y último de los miembros fundadores (o algo así). Un poco más tarde llegará la misteriosa Valquiria (cuya identidad sería uno de los argumentos secundarios definitorios de la serie) y después lo hará Ojo de Halcón, tras dar su enésimo pataleo con portazo a los Vengadores (Englehart sería el guionista de ambas colecciones y realizaría poco después el mítico enfrentamiento entre los dos grupos). Paseos por otras dimensiones, viajes en el tiempo a mundos de corte medieval fantástico… la serie sería un auténtico no parar de aventuras trepidantes, coloridas y, desde la perspectiva que dan cuarenta años, entrañables. ¿Son los Defensores hijos de su tiempo? ¿Es imposible que encontremos una colección para su cabecera que pueda ir más allá de los treinta números cuando la original llegó al centenar y medio? Ni los Defensores Secretos de los noventa, ni el “revival” de la década pasada orquestado por Kurt Busiek y Erik Larsen lograron sus objetivos, en tanto que la actual colección realizada por Matt Fraction y dibujantes varios parece deshacerse como polvorón excesivamente tierno.

     

                El equipo creativo está compuesto por el ya citado guionista Steve Englehart, que en esos tiempos haría sus más memorables trabajos tanto en Marvel como en DC y por el dibujante Sal Buscema, un nombre que no necesita presentación y que en esta ocasión, secundado por varios entintadores, demostró su habilidad para dibujar todo tipo de escenarios y de personajes. El resultado final es un tebeo que, pese a los años transcurridos, sigue siendo disfrutable y ejemplo a valorar de otra forma de hacer comics.

     

    Lee la reseña en Zona Negativa.

    Enviado por lcapote a las 17:53 | 0 Comentarios | Enlace


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