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    Inicio > Historias > Adiós a Antonio Cubillo Ferreira
    Adiós a Antonio Cubillo Ferreira 2012-12-11

    Esta mañana me desperté con la noticia de que Antonio Cubillo Ferreira había fallecido a la edad de ochenta y dos años. Cualquiera que haya sido visitante habitual de esta bitácora, al menos en los últimos cinco o seis años, recordará la glosa del delirante proyecto de constitución que el caballero publicó en cierto medio de comunicación que no se mencionará y algunas otras curiosidades como la referencia a ciertas profecías falsas cual duro de cartón. Pese a lo patético del personaje la muerte de la persona cierra un capítulo de la historia de las islas Canarias.

     

    Recuerdo que mi padre, que era apenas unos años más joven que Cubillo, me contó algunas historias relacionadas con los orígenes de su apuesta por el independentismo. Eran los días en los que se hablaba de la República Independiente del Atlántico, la R. I. A., y en los que las actuaciones de un joven letrado con ciertas cooperativas derivaron en una apresurada marcha de las islas. Siempre resulta curioso ver que detrás de la Historia existen otras historias más de andar por cosa, y tengo la sospecha de que mi padre murió sin haberme contado otras muchas batallitas, pero ésa es otra historia (y nunca mejor dicho).

     

    Cubillo fue al mismo tiempo factor y víctima del uso de la violencia para la obtención de unos fines y la prueba humana de la inutilidad de la misma para la obtención de los objetivos. Si no hubiera sido por estos dos acontecimientos su figura probablemente se hubiera diluido entre los múltiples disparates que trufaban su pensamiento político y en episodios tan murgueros como el intento de boicot a la vuelta ciclista a España, sus trasnochadas soflamas a favor de la independencia (en un diario que unía sus artículos a los de otros a favor del ejército, la Guardia Civil o la añoranza de los tiempos de Franco) o los delirios dictatoriales que, según cuentan las crónicas, acabaron por dejarle fuera del MPAIAC o determinaron su afirmación –expresada en un programa informativo de RTVE-C- de que entre el dominio colonial (sic) y la plena libertad (sic) habría que pasar por un período de privación de libertades en el que él sería el dictador.

     

    La realidad es que el MPAIAC cometió actos terroristas y que Cubillo fue víctima de un intento de asesinato que le obligó a llevar muletas el resto de su vida. Quizá eso haya contribuido poderosamente a sobredimensionar positiva y negativamente la figura de alguien cuyo concepto de Estado venía a ser una mezcla entre el apartheid sudafricano, las recuperaciones trasnochadas del nacionalismo decimonónico, lo mejor de lo peor de las repúblicas bananeras y las altas magistraturas de las monarquías mesopotámicas. Alguien que soñó con ser el salvador de una patria que nunca pidió ser salvada y el padre de un pueblo que nunca depositó en él su soberanía, por lo que decidió que una y otro tenían que ser protegidos de sí mismos.

    Enviado por lcapote a las 01:37 | 0 Comentarios | Enlace


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