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    Inicio > Historias > El Caballero del Antifaz
    El Caballero del Antifaz 2013-07-08

    Título: El Caballero del Antifaz

    Formato: largometraje en DVD de 102 minutos de duración

    Autores: (G) (D) (P) Francesc Xavier Capell

    Reparto:  Francesc Xavier Capell, Eva Sisó, Xavier Serrat, Mirta Miller, José María Blanco, Paloma Gómez Zurdo, Sauce Ena, Víctor Polo

    Editorial: FXC Producciones

    Precio: 12 euros (variable según tienda)

    Comentario:

     

    El mundo de la viñeta se ha convertido desde hace unos cuantos años en una inagotable fuente de materia prima para la industria del cine, la cual ha agradecido como agua de mayo contar con semejante filón de ideas en unos tiempos en los que sus propias minas parecían agotadas por pura sobreexplotación. Lo que antaño parecía ser terreno exclusivo de infantes y de gente rara (vulgo friquis) se ha convertido en un vivero de franquicias con personajes reconocibles a lo largo y ancho de este atribulado planeta. ¡Quién habría de decirme a mí, que crecí viendo el Capitán América de Matt Salinger, el Castigador de Dolph Lundgren o las versiones televisivas de Daredevil y Thor, que vería en pantalla grande y en plan superproducción una adaptación de los Vengadores! Y aunque como en todo ha habido clamorosos castañazos y castañas pilongas de envergadura, la rentabilidad global de la aventura ha sido positiva. Precisamente por eso no es raro que fuera de Estados Unidos otros países con larga tradición en lo que a tebeos se refiere hayan tenido sus experiencias de traslado de la viñeta al celuloide. Japón cuenta con su propia tradición y solamente de poco tiempo para acá podemos ver por estos pagos algunos ejemplos de la íntima relación entre manga y cine (fuera del anime, se entiende). Francia, un país donde ambas industrias han gozado desde antiguo de buena salud cuenta con bastantes ejemplos en la forma de películas dedicadas a Astérix, Lucky Luke o el Teniente Blueberry, aunque en la mayor parte de los casos los resultados han sido bastante desastrosos. Una situación similar puede encontrarse en el caso de España, donde la producción propia en ambos casos siempre anda a trompicones y siempre lastrada por el desprecio de un público que, en el caso del cine, no perdona a sus profesionales ni el sambenito de “subvencionados” ni su adhesión a iniciativas legislativas en materia de propiedad intelectual que resultaron ser profundamente impopulares, pero esto es de otra película.

     

    Si hablamos específicamente de las adaptaciones cinematográficas de los cómic españoles resultan obligadas las menciones a Mortadelo y Filemón y al Capitán Trueno.

    En el caso de las criaturas de Paco Ibáñez la magnitud de un desafío que llevaba sobre e tapete desde mediados de los noventa hizo que muy pocas personas dieran un duro por el proyecto de Javier Fesser que, sin embargo, se convirtió en una de la sensaciones de 2003 y se alzó con buena parte de los “goyas” menores de ese año. La franquicia continuaría en 2008 con una aburridísima Salvar la Tierra en la que Miguel Bardem no supo aprovechar el legado de la anterior, quedándonos actualmente con la incógnita de saber si una tercera parte (en imagen real o en animación 3D; con o sin Fesser…) verá la luz a medio plazo.

     

    En lo que al aguerrido cruzado creado por Víctor Mora y Ambrós se refiere, ya tocó hablar de su aventura cinematográfica en el momento de su estreno. Proyecto casi tan maldito como el de la vida de Manolete (si no sabes torear pa qué te metes) tuvo carteles, directores de prestigio, avances varios… para terminar en una película que sonó más por las polémicas entre producción, dirección, actor protagonista y equipo técnico que por unas cualidades artísticas de las que evidentemente carecía.

     

    Si avanzamos al plano más adulto podemos encontrarnos con los buenos resultados que en teatro, cine y televisión dieron las creaciones del añorado Ramón Tossas “Ivà”. El Sargento Arensivia y sus historias de la puta mili y el último chorizo Makinavaja colaron sus aventuras cinematográficas entre lo más rentable de un cine español que en los años noventa no gozó de excesiva buena salud salvo casos puntuales.

     

    Podríamos avanzar hacia terrenos más peligrosos y hablar de la adaptación televisiva de las aventuras del botones Sacarino http://youtu.be/Ipy92lbj3SE o de las aventuras en la gran pantalla de Zipi y Zape ejecutadas bajo la dirección de Enrique Guevara http://youtu.be/tRYFFj9idRU, pero no es menester amargarles el año nuevo ni agravar los efectos secundarios de la resaca, así que pasemos directamente a la conclusión –personal y discutible- de que la debacle de la industria española del cómic entre los setenta y los ochenta eliminó del conocimiento de las últimas generaciones la presencia de unos autores y personajes que en muchos casos aún están por reivindicar y que poco a poco van desapareciendo físicamente después de haberlo hecho intelectualmente. Cuando la presencia comercial de ciertos personajes se circunscribe a reediciones pensadas para quienes crecieron con ellos y cuando su conocimiento por parte de los nuevos lectores viene el mejor de los casos dado por la labor didáctica de hermanos mayores, padres, tíos, primos y demás familiares, hay que concluir que no hay muchas posibilidades de que una productora cinematográfica se lance a la aventura de llevar a la gran pantalla (o a la pequeña, ya puestos) las historias de un personaje virtualmente desconocido. Afortunadamente siempre hay excepciones, como la que aquí nos ocupa, donde un amante de los tebeos decidió liarse la manta a la cabeza y dedicar casi siete años de su vida a hacer una película protagonizada por su personaje preferido, el Guerrero del Antifaz.

     

    Francesc Xavier Capell lleva varios años dedicado a la producción de cine, combinando las tareas de producción, dirección, guión y actuación, después de trabajar en animación. Su interés por el Guerrero del Antifaz le llevó a recabar los derechos para una adaptación cinematográfica, aunque finalmente la cinta viene con la etiqueta de ser una versión más bien libre y andan por ahí algunos parientes del difunto Manuel Gago poniendo en cuestión la vigencia de la cesión (aunque dos de ellos participaron en el rodaje como figurantes y otros dos participaron en un pequeño documental que acompaña al DVD) pero es de suponer que esto será un capítulo más en la larga y atribulada historia de la pertenencia de los derechos sobre Adolfo de Moncada y las demás creaciones surgidas de la mente y el lápiz de Manuel Gago. A través de diversos vídeos promocionales y entrevistas Capell cuenta que antes de lanzarse en solitario a la tarea peregrinó por diversas productoras en las cuales solo uno de sus interlocutores reconoció reconocer al Guerrero del Antifaz y esbozó una producción con un reparto internacional y diez o doce millones de euros de presupuesto, para luego indicar que aquello no era una ONG, por lo que no se implicarían en el proyecto. Treinta años de ausencia en los quioscos resultan fatales para un personaje cuyas ventas llegaron a alcanzar la astronómica cifra de ochocientos mil ejemplares semanales sin contar reediciones. Al final toda la cinta se rodó por la irrisoria cantidad de doscientos mil euros, para hacernos una idea, la cincuentava parte del presupuesto del Capitán Trueno y el Santo Grial.

     

    La película es una adaptación bastante libre del origen y primera aventura del Guerrero / Caballero. Un noble cristiano recibe la visita de un misterioso caballero que le comunica que su esposa, largo tiempo cautiva del caudillo moro Alí Kan ha fallecido y que él es su hijo. Al contrario que en el tebeo, donde el conde viudo muestra su escepticismo ante tan fulminantes noticias, su versión cinematográfica es más expeditiva y en cuanto el encapuchado descubre su rostro intenta que lo capturen. Un salto y tenemos a nuestro protagonista, ya vistiendo el atuendo arquetípico, haciendo la corte a quien parece ser la versión en esta historia de la ñoña condesita Ana María, interpretada por la modelo Eva Sisó y con un aspecto y unos modales menos estomagantes. Su relación imposible viene marcada por el compromiso de ella con el hijo del señor de un condado vecino y por el misterio escondido tras el antifaz de él, al que se une su condición de caballero al servicio del padre de la dama. Aquí el guión parece dar por hecho que la audiencia conoce al dedillo la historia original y sabe cuál es el secreto del caballero enmascarado –el cual solo se desvelará más adelante y en la forma de un flashback donde está presente el icono del destape Mirta Miller- por lo que el público que no esté tan prevenido cogerá bastantes grillos. Esta situación se repetirá a la hora de conocer un poco mejor al caballero y sus motivaciones, las cuales son coincidentes con las de su inspiración del cómic.

     

    La historia continúa con un ataque de las fuerzas de Ali Kan al señorío del padre de Ana, la cual es capturada y puesta a buen recaudo junto a otros cautivos por los que pedir rescate o vender como esclavos. Apercibido de la situación el Caballero decide afrontar la tarea de liberar a la mujer que ama a sabiendas de que no cuenta con más apoyo que el de su espada.

     

    En la hora y media larga que dura la cinta Capell tiene la oportunidad de presentarnos todos los elementos que definen al protagonista y su mundo. Su condición de renegado para los moros y de antiguo y feroz adversario para los cristianos. La necesidad de construir una identidad propia frente a un antiguo padre que quiere verle muerto y a uno nuevo que no le acepta; su deseo de alcanzar la felicidad pese a que los hechos cometidos en el pasado cuando vestía los colores de Ali Kan son una presencia constante; la idea de que buenas y malas personas, justicias e injusticias habitan en las dos Españas, la cristiana y la musulmana (algo bastante alejado del tópico habitual según el cual la creación de Gago repartía estopa siempre a los de la media luna). Dejando aparte las ya mencionadas carencias argumentales hay que reconocer que don Francesc ha logrado hacerse con las esencias de un personaje que tampoco tenía muchas salvables y las ha adaptado a la perfección a un medio bien diferente.

     

    Ahora bien no hay que llamarse a engaño alguno en cuanto a la calidad intrínseca del producto que aquí se presenta. Hay que recordar una vez más que el presupuesto era una cantidad ridícula y se trataba de adaptar un tebeo de aventuras ambientado en esa Edad Media tan elástica por la que cabalgaron el Guerrero del Antifaz, el Capitán Trueno o el Príncipe Valiente. Como dice el propio Capell, en sus cintas anteriores, ambientadas en la actualidad, el personal venía vestido de casa pero aquí había que facilitarle vestuario, atrezo y sobre todo mucha quincalla. Los problemas inherentes a una empresa de tal envergadura con un presupuesto tan mínimo se los pueden imaginar y lo cierto es que algunos se solventaron con ingenio (usando trucos y explicaciones dignos del maestro Roger Corman) en tanto que otros quedaron patentes.

     

    Una de las artimañas más comunes a la hora de hacer batallas con ejércitos cuando solo tienes presupuesto para dos espadas de madera y una escopeta de tapón de corcho es la de hacer que éstas sucedan fuera de la acción, de manera que su resultado es contado a la audiencia al tiempo que se explica a otros personajes que no estaban al tanto. Aquí llama la atención el hecho de que se hayan tomado la molestia de dar a la parroquia unas cuantas escenas de caballería, a las que dedican bastante metraje y buena parte de los medios disponibles. Resulta paradójico que en esta producción se hayan arriesgado a hacer algo semejante cuando en producciones de época con más presupuesto e coordenadas históricas parecidas la sensación de “vacío” (y la consecuente impresión de cutrismo)  resulta patente por contar solo con dos guerreros, tres campesinos o porque al director no le daba la gana hacer batallitas. Mas quien se expone se arriesga y aquí también se echa mucho en falta la necesidad de un director de segunda unidad experto en este tipo de rodajes. En realidad se echan en falta más medios y más profesionales especializados en casi todos los apartados técnicos.

     

    Una de las ventajas que tiene rodar en la península viene dada por el hecho de que en cualquier parte encuentras un castillo, un monasterio o una ruina aparente en la que montar el chiringuito y rodar unas cuantas escenas. Una de las desventajas de tener tan poco presupuesto es el nivel de improvisación al que tienes que llegar para todo lo demás: el vestuario recuerda mucho a los coloridos disfraces del carnaval –y a las fantasías un tanto horteras del superproducciones hollywodienses clásicas-, los combates a espada tienen mucho de ese “cling-clang” improvisado de quien no se maneja bien con armas de verdad –utilizadas en la filmación en lugar de las menos peligrosas de goma- y son patentes los fallos en la continuidad, amén de la condición de aficionados de la mayor parte de los intérpretes. Capell y sus gentes le han echado muchas ganas, pero en ciertas lides no es suficiente. Don Francesc hace de hombre orquesta con fortuna dispar en cada tarea. En labores de dirección es patente la influencia de los espagueti-westerns de Sergio Leone, con una profusión de primerísimos planos y miradas que por su duración casi parecen cosa de los plomos del sueco Ingmar Bergman. Como actor protagonista queda igualmente claro su amor por el personaje pero aquí esa pasión juega en contra del filme pues quizá hubiera sido más recomendable ceder los aperos interpretativos a un actor con más tablas.

     

    El disco viene complementado con el habitual documental de “ansina se hizo esta pinícula” y con un pequeño reportaje sobre la historia de Manuel Gago, aderezada por las declaraciones de dos de sus cinco hijos. En este último caso los profanos podrán comprender un poco más y mejor quién fue este distinguido representante de la escuela valenciana y cuál es el papel del Guerrero del Antifaz en la historia del cómic español.

     

    En resumidas cuentas tenemos una película que tiene muchísimas carencias a todos los niveles pero que debe de ser contemplada desde la perspectiva de los recursos invertidos. Personalmente me queda la pregunta de qué podría hacer Francesc Capell con medios y dinero para un proyecto totalmente profesional, aunque de momento queda la incógnita de saber qué nos depararán la segunda y tercera entregas de las aventuras del Caballero del Antifaz, en cuya producción está ya embarcado.

     

    Lee la reseña en Zona Negativa. 

    Enviado por lcapote a las 12:44 | 0 Comentarios | Enlace


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