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    Inicio > Historias > Academia Vengadores nº 6: Los Vengadores vs. La Patrulla-X
    Academia Vengadores nº 6: Los Vengadores vs. La Patrulla-X 2013-08-31

    Título: Academia Vengadores nº 6: Los Vengadores vs. la Patrulla-X

    Formato: Tomo de la la línea Héroes Marvel de 240 páginas

    Autores: (G) Christos Gage (L) Tom Grummett, Timothy Green II, Andrea Di Vito (T) Cory Hamscher, Jeff Huet, Andrea Di Vito, Rick Ketcham (C) Chris Sotomayor (P) Jim Charalampidis

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 19,95 euros

    Comentario:

     

    Con este sexto tomo termina la andadura de la academia Vengadores, la cual venía a ser algo así como la evolución según los cánones del lanzamiento “Edad Heroica” de la serie Vengadores: La iniciativa (la cual era una de las consecuencias más interesantes de la miniserie Guerra Civil). En estos tiempos de evento a evento y tiro porque me toca es casi un milagro que una colección de corte secundario realizada por autores que, desgraciadamente, no tenían –ni tienen- la consideración de primeros espadas haya continuado de forma callada pero constante durante cinco años, sin cambios importantes en su equipo creativo. Su guionista, Christos Gage, empezó colaborando con Dan Slott y luego se hizo con un chiringuito que primero empezó bajo la premisa de entrenar a jóvenes superhumanos para evitar que se repitiera el desastre de Stanford y que luego pasó a ser algo más académico para controlar a adolescentes que pudieran convertirse en amenazas. Después de esto vendrá una estupidez llamada Avengers Arena de la que ya se ha hablado en las secciones de noticias de allende los mares y que no tiene nada que ver con lo que aquí nos ocupa.

     

    En este último tomo Gage se encarga de cerrar la historia de la colección y de hacer algo que los editores han olvidado pero la afición agradece mucho: desarrollar las implicaciones secundarias de los grandes eventos anuales. En esta ocasión, y por el retraso habitual se trata lo que sucede en el enfrentamiento entre los Vengadores y la Patrulla-X. El viejo rancho de los Costa Oeste, reconvertido en institución educativa para potenciales superhéroes acoge al estudiantado del Instituto Jean Grey, pues Lobezno quiere a toda costa evitar que sus protegidos se vean obligados a participar en el conflicto. No quiere acabar haciendo la elección de Cíclope que llevó al cisma entre los herederos de Xavier y al mismo tiempo tiene presente que parte de sus compañeros mutantes decidieron hacer piña con Scott en este asunto. Don Christos, que ha realizado una recomendable etapa en X-Men Legado aprovecha para jugar a las semejanzas y diferencias entre los dos institutos y a recuperar las relaciones entre personajes que tienen un pasado, una procedencia o unas inquietudes parecidas. De esta forma, X-23 se reencuentra con viejos conocidos, por citar solamente un ejemplo de la forma en la que Gage concibe estas cosas. Una pena que su ejemplo no cunda, francamente. También tiene la paciencia de continuar tramas que provienen de otras colecciones y hasta de otras franquicias, como la dedicada a Sebastian Shaw. Homenajes a la saga de Fénix Oscura, ocasiones para echar unas risas con el entrañable y simpático Hércules y la demostración de que se pueden contar buenas historias al estilo clásico sin jugar a ser rompedor, molón (y de paso usar como papel higiénico el trabajo de los predecesores).

     

    Después de esto nos encontramos con una situación en la que los cinco elegidos por la fuerza fénix hacen y deshacen a su antojo para construir un mundo mejor. Será Emma Frost la responsable de hacer una visita a los vengatas académicos y tener otro de esos episodios de interacción entre personajes (que, en realidad, componen la mayor parte del tomo, pero siempre con distintos protagonistas). Aquí la antigua reina blanca viene a ajustar cuentas con el centinela de Justin Seyfert. Gage juega con la idea de que un centinela con las tuercas un poco sueltas está en un lugar compartiendo clases con mutantes –algunos tan agresivos como la mencionada X-23- y con el hecho de que en su tarea de cambiar la Tierra el equipo cósmico de Cíclope ha convertido en chatarra a los ejércitos de robots gigantes cazamutantes. Justin es un adolescente que se ha convertido en protector, amigo y protegido de un arma que no le abandonará pero que todavía tiene en su programación lo de exterminar personas con el factor-x en sus genes. Surgido hace una década en el marco de la iniciativa tsunami, Justin y su centinela venían a ser algo así como la respuesta de Marvel a la larga y notable tradición del manga / anime de mechas, y aunque esa oleada de conceptos quedó posteriormente sepultada siempre han quedado elementos interesantes y aprovechables por autores competentes como don Christos. Magnífica caracterización de los personajes, diálogos para quitarse la gorra y final con truco de esos predecibles en cualquier producción de Disney, por aquello de que hay dejar los juguetes listos para el siguiente concursante.

     

    La última parte del tomo recoge la saga “examen final” en la que se resuelven cabos sueltos de tomos anteriores (como la presencia de Alquimia y su plan para la gente con poderes) y se decide el sino de los pupilos más relevantes de la academia, esto es, de aquéllos que fueron creados para la colección. Un final agradable, cerrado para la colección y abierto para los personajes donde se reflexiona sobre el proceso de crecimiento que es o parece ser inherente a lo de cumplir años. Después llegará el turno de sufrir con la ya mencionada “sustitución” por una colección que poco o nada tiene que ver con lo que hemos visto en estos dos años largos. Aquí se echa mano de personajes aparecidos en los especiales protagonizados por los Jóvenes Vengadores en los tiempos previos al insípido regreso de Heinberg a sus historias, como unos juveniles Amos del Mal.

     

    Los protagonistas principales y osaría decir que absolutos en esta ocasión son los alumnos y no los profesores. Si bien en los tomos precedentes había habido espacio para que Gage tratara con Hank Pym, Tigra, Yocasta o Mercurio aquí quedan reducidos a una condición de secundarios que justifiquen el choque generacional. Eso sí, hay que agradecer episodios como el de la convivencia entre estudiantes de la academia y del Instituto Jean Grey, con el fin de limar asperezas entre mutantes y vengatas. Humor, camaradería, bromas, referencias a lo que pasa en otras series… en fin, una gozada para quienes echen de menos esa forma de contar historias en los tebeos. Este capítulo define perfectamente lo que ha sido el trabajo de Gage en Marvel en general y en esta colección en particular. Su apartamiento de cualquier tipo de encargo en la casa de las ideas es indicativo de lo injusta y cegata que puede resultar la industria, que cede colecciones de primera línea a autores decididamente mediocres (véase el caso de Kelly Sue DeConnick en ¡Vengadores reuníos!) o incapaces de prepararse para la tarea que les toca desarrollar. En éste o en cualquier episodio de Academia Vengadores tiene más y mejor caracterización de personajes de la franquicia vengativa que toda la etapa de Brian Bendis en la misma.

     

    En la parte gráfica hay que destacar el buen trabajo de Tom Grummett, un dibujante de estilo clásico para una forma de hacer cómic de idéntico sabor. Suya es la firma de casi todos los capítulos del tomo.

     

    Lee la reseña en Zona Negativa.

    Enviado por lcapote a las 16:02 | 0 Comentarios | Enlace


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