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    La Guerra del Caos 2013-12-11

    Título: La Guerra del Caos

    Formato: Tomo recopilatorio en tapa blanda de la línea Héroes Marvel

    Autores: (G) Greg Pak, Fred Van Lente (L) Khoi Pham, Reilly Brown (T) Tom Palmer, Bob McLeod, Terry Pallot (C) Sunny Go, Val Staples (P) Brandon Peterson

    Editorial: Marvel Comics / Panini Comics

    Precio: 9,95 euros

    Comentario:

     

    El dúo de guionistas conformado por Greg Pak y Fred Van Lente vuelve a reunirse con uno de sus personajes más queridos, Hércules, en el marco de una miniserie en la que el Príncipe del Poder es el director de orquesta en una batalla cósmico-mística entre los panteones divinos terrestres. A todos ellos se une el dibujante Khoi Pham, que velara sus primeros lápices marvelianos de relevancia precisamente al principio de las andanzas del olímpico.

     

    La historia en cuestión viene a cerrar todas las tramas que han acompañado los trabajos de Hércules desde que tomara el lugar de la Masa en una colección, como consecuencia de los hechos y de la reestructuración posteriori a World War Hulk. Un viejo conocido, el dios japonés del caos Amatsu-Mikaboshi, hace su jugada definitiva para poner fin a toda la creación y devolverla a la entrópica oscuridad anterior a la misma y será el olímpico, recién recuperado de una muerte bastante falsa (aunque sirviera de excusa para un par de historias entretenidas como el consabido numerito de „qué buena gente era, ayudaba a las ancianitas a cruzar la calle y recogía perritos perdidos”). En la miniserie dedicada a Amadeus Cho éste, secundado por Thor, conseguía rescatar a Hércules y otorgarle además los poderes que, en principio, estaban reservados a los líderes de cada panteon (los llamados padres de todos o padres universales). Este retorno, sin embargo, venía con la ominosa advertencia de que algo gordo iba a desencadenarse y aquí lo tenemos.

     

    La saga, que aquí tiene su argumento principal, presenta una sugerente simetría con aventuras anteriores del personaje. Así, Hércules tiene que liderar nuevamente a un selecto grupo de deidades y entes similares para hacer frente a la amenaza de un dios que se ha salido de madre. Las cuentas pendientes entre Amatsu-Mikaboshi y el olímpico no son pocas, pues el primero fue responsable de la eliminación de Zeus y de la pérdida del panteón grecorromano. La incómoda alianza por la que el ente nipón sirvió a las órdenes de Herc durante Invasión secreta solo sirvió para que el primero volviera a su plan original de convertirlo todo en un erial. Una vez más, el Príncipe del Poder hacer equipo con Amadeus Cho, cada vez más convertido en un repelente niño vicente que se considera más listo que el resto de los mortales. Junto a ellos volvemos a ver a Thor (que tuvo un papel destacado en la miniserie precedente, como se ha dicho) y a otros personajes sacados de todos los rincones del universo marveliano como Sersi, Venus o Estela Plateada y su celebérrimo empleador. Este reducido equipo habrá de enfrentarse a la amenaza suprema en una historia que está planteada a la manera clásica: acción, épica, medidas desesperadas y unas cuantas sorpresas finales, porque amenazada toda la realidad, las fronteras entre la vida y la muerte (que en Marvelandia, parafraseando a Peter David, están separadas por puertas giratorias) se vienen abajo y tenemos ocasión de ver peleando a ilustres difuntos como el Capitán Marvel, Banshee o los canadienses de Alpha Flight. Ya sabemos lo que pasa en estos casos: la oportunidad de resucitar a alguno la pintan calva, pero la elección definitiva de los que tienen una segunda (y en algunos casos, tercera o cuarta oportunidad) obedece a criterios editoriales. También hará su aparición nuevamente la diosa Atenea, benefactora de Hércules y, por obra y gracia de Pak y Van Lente, una intrigante de tomo y lomo que hará nuevamente de las suyas, haciendo gala de esa indefinición donde no termina de estar del lado de nadie más que de ella misma. Una variante curiosa, si tenemos en cuenta que la versión más popular de esta diosa griega es la tontorrona sacrificada que Masami Kurumada creara en Saint Seiya.

     

    En la parte gráfica tenemos, como ya se había dicho, a don Khoi Pham, que ya se distinguiera ilustrando aventuras anteriores del personaje, tanto por separado como junto a los Vengadores liderados por Henry „Avispa” Pym. El caballero sigue teniendo los mismos defectos habituales que se han visto en sus últimos trabajos y que hacen que esté ganándose a pulso la condición de convertirse en un artista tan temido como en el pasado lo fueran Al Milgrom, Don Perlin, los hermanos Kupperberg o Mike Vosburg. Sin embargo, en esta ocasión hace un trabajo bastante decente (aunque sigan percibiéndose fallos por doquier en aspectos como rostros, anatomía, fondos, etcétera). Quizá tenga algo que ver, quizá tenga mucho que ver el hecho de que el entintado viene firmado por un maestro del pincel llamado Tom Palmer, secundado en el número final por otro veterano llamado Bob McLeod. Cualquiera que haya leído más de tres tebeos e los Vengadores se habrá encontrado alguna vez con su línea distintiva que lo mismo convertía en presentable el lápiz más abyecto que acababa borrando los rasgos definitorios del estilo del autor sobre cuya labor ejecutaba la propia. En este caso, su entintado consigue realzar los dibujos de un Khoi Pham que corre el riesgo de pasar de promesa futura a promesa fallida.

     

    Para terminar, solamente queda indicar que la historia es entretenida, el tebeo presentable y que quienes siguieron las divertidas peripecias de Hércules anteriormente podrán disfrutar de éstas y ver cómo se cierra este capítulo que deja al personaje en un estatus que lo retrotrae a épocas pretéritas, cuando su aspecto era curiosamente parecido al de la serie televisiva protagonizada por Quebien Sobo.

     

    Lee la reseña en Zona Negativa. 

    Enviado por lcapote a las 14:01 | 0 Comentarios | Enlace


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