Hace unas semanas recibí la propuesta de participar en una obra colectiva donde se ha de tratar la identidad canaria. Ese mismo concepto se ha paseado por ciertas propuestas de reivindicación o de priorización, que suelen rescatarse cada 30 de mayo. Pero ¿qué es ser canario? Más aún ¿se puede dar una definición de ello? ¿Qué es la canariedad? Una palabra que también se saca a pasear de vez en cuando y sobre la que suele comentar por redes Enrique Rodríguez Coello. Subo la apuesta y pregunto ¿de qué se habla cuando se dice que hay que defender la identidad canaria? Tirando si se tercia de las leyes. ¿Es una cualidad que se tiene de nacimiento o que se adquiere por residencia? En fechas recientes, una administración insular promovió una campaña de uso del «ustedes» sobre el «vosotros» al considerar que el primero era parte del habla canaria y el segundo no. Sin embargo, hay zonas de las islas donde el uso de la segunda persona del plural es habitual. Leyendo sobre el asunto, descubrí que el «ustedes» había llegado desde la península durante el S. XIX, por lo que la presencia del «vosotros» en las comarcas en las que se conserva forma parte del habla local. Otros ejemplos en el español hablado en Canarias son aportaciones de otros idiomas. Del portugués hay unas cuantas: fechar, fechillo o gaveta son de uso habitual en La Palma. Otras como fleje o margullar las escuché de boca de gentes de Gran Canaria. El hecho de que Canarias sea una región archipielágica determina que cada isla tenga sus propias particularidades culturales. Más aún, la orografía de algunas ha supuesto una evolución y unas tradiciones diversas dentro de ellas. Cuentos, leyendas, tradiciones, canciones, danzas, gastronomía... cada isla tiene sus particularidades y la variedad es, desde mi punto de vista, enriquecedora. Y ninguna es inmune a la influencia externa. De otra isla, de otra región, de otro país. Podemos intentar recrear las óperas del S. XVII, de manera que se representen como se hacía en esa época, pero no será la misma experiencia. La sociedad no es la misma y, desde luego, la ópera ya no es el lugar de reunión del poder que fue hasta finales del S. XIX. Uno de los aspectos en los que se intenta cuidar el detalle está en las romerías: trajes, bailes, músicas... pero no deja de ser hasta cierto punto una recreación, porque la sociedad que participa en ellas, las vive y las mantiene vivas es distinta de la original. Eso no es en sí mismo bueno o malo. Simplemente es, porque ninguna sociedad permanece inalterable a lo largo de las generaciones. La pretensión de conservación por medio de la fijación de un canon es contraproducente, porque la práctica se fosiliza y se separa del colectivo. Por otra parte, el hecho de que una determinada expresión popular acabe siendo emulada en otra parte es signo de que está viva y no debe considerarse ex ante como una apropiación cultural, pues por regla general, la derivación carece de la significación intrínseca del original. Solamente debe hablarse de actos de apropiación cuando se intenta borrar el origen de la práctica, pero ¿puede hablarse de tal cuando una comunidad emigrante decide mantener vivo el recuerdo de su lugar de origen en su nuevo hogar y transmitiéndolo a la siguiente generación? ¿Cuántas cosas forman parte de las islas y fueron traídas por quienes retornaron de Venezuela o Cuba? Volviendo al ejemplo de los trajes típicos, hay una curiosa similitud en algunos de los que se lucen en las romerías canarias y el que se puede encontrar en las islas de Madera. Por tal razón, creo que la pretensión de intentar establecer qué forma y qué no forma parte de la cultura canaria carece de sentido. Por un lado, porque la naturaleza insular determina que hay bienes culturales vinculados a cada isla o comarca. El intento de estandarizar la identidad canaria supone, creo yo, un acto de empobrecimiento de la variedad y de la diversidad. Entre otras cosas porque nunca es una empresa neutral y en el camino se intenta dejar fuera todo aquello que, desde la perspectiva impulsora, sobra o no encaja con el discurso que se quiere vender. En mi experiencia, intentar definir qué es la identidad canaria suele venir de la mano de la querencia por determinar quién encaja y quién no en el concepto. Hablando claro, repartir certificados de canariedad. Yo no quiero y tampoco puedo definir qué es ser canario. Simplemente, lo soy. Por nacimiento, por crianza, por educación y por vínculos muy profundos con palabras, canciones, tradiciones. Mi sentimiento es personal, como el de cada paisano. Ni más ni menos canario. Por tal razón y como conclusión, ni pretendo imponer mi percepción de lo que implica ser canario ni acepto lecciones de pretendidos salvapatrias.
Enviado por lcapote a las 14:27 | 0 Comentarios | Enlace
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