El cuarto de los dibujos que traigo por aquí corresponde a uno de los tebeos que marcó el final de mi infancia: Dreadstar y compañía. El personaje fue creado por el autor estadounidense Jim Starlin e hizo su aparición en la revista antológica Epic Illustrated, en la historia La odisea de la metamorfosis. No era el personaje protagonista, pero rápidamente captó la atención, en buena medida por ser en muchos aspectos un reflejo de su creador. Descubrí al personaje en la continuación de La odisea de la metamorfosis, la serie Dreadstar. Conseguí el número siete en una librería a la que llegaban, muy de vez en cuando, tebeos de Comics Forum. Aquélla era una de las series del sello de Marvel Epic Comics por los que la división comiquera de Planeta había apostado. La serie se editó en dos ocasiones y en la segunda, publicada entre 1991 y 1994, me permitió leerla completa, al menos la parte correspondiente a Epic. La decepcionante continuación sigue inédita en nuestro país, mientras que en el mercado anglosajón solamente se ha publicado nuevamente todo lo que llevaba la firma de Starlin. La serie me fascinó gracias a ese único número: Dreadstar era una especie de forajido estelar y su banda -casi un grupo rolero- estaba compuesta por personajes igualmente atractivos. La idea de un conflicto entre dos potencias por el control de una galaxia era igualmente atrayente. Vista con la perspectiva de los años o, mejor dicho, de las décadas, tengo que reconocer que Dreadstar no es tan impactante como La odisea de la metamorfosis y tengo la sensación de que Starlin no pudo mantener el nivel alcanzado con ésta. La conclusión del conflicto me supo a poco -quizá hubiera sido distinto si la hubiera leído con la mitad de años y del tirón propio de una serie regular- pero el cambio de manos a otros autores, aunque fuera el talentoso guionista Peter David, hizo que la tendencia decadente se hiciera más acusada. Starlin ha vuelto al que es su personaje favorito en varias ocasiones, las últimas veces con dos novelas gráficas. La premisa de una crítica en forma de alegoría sigue presente; los elementos que hicieron célebre al tebeo original se han recuperado, pero nada es ya lo mismo, aunque volver a ver al señor Muerte dibujando a Vanth, Sauce, Oedi y compañía me haga esbozar una sonrisa de nostalgia.
Enviado por lcapote a las 13:04 | 0 Comentarios | Enlace
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